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lunes, 27 de febrero de 2012

CAPITULO VII: INVESTIGACIONES

INVESTIGACIONES

Aviso: este capitulo incluye pequeños spoilers
 
La inquisidora estaba de un humor de perros y aquel día se levantó con la pierna izquierda. Llevaba tres días intentando hablar con alguien del Mournival, pero todos la esquivaban. Estaba intentando localizar a Loken, pero este, desde que ella había llegado no había vuelto a dar señales de vida. Primero intento hablar con el capitán Margoll, pero le dijeron que no estaba en Isstvan en ese momento, que había salido a una misión muy importante. Con Tarik, el capitán de las segunda tuvo más suerte, hablo con él pero no le dijo lo que intentaba saber. Y después lo mismo intento con Dernell, capitán de la quinta, pero este simplemente se negó a recibirla. Y ya estaba harta. Tenía que hablar con alguien, tenía que saber que estaba pasando. Veía el ajetreo y nerviosismo de la gente, y sabía que algo gordo iba a pasar. Además la desaparición de Loken durante tres semanas la inquietaba, algo iba mal. Y ese día se lo iba a jugar todo por el todo. Si alguien sabía dónde estaba Loken ese era el capitán Vipus, de la décima. Aunque era el capitán de la décima, Vipus era en realidad su segundo al mando. Ese honor le tocaba normalmente al capitán de la Primera, pero Vipus, junto con Loken y algunos más era uno delos supervivientes de Isstvan III, además de amigo personal de Loken. Y además sabía dónde encontrarlo. Siempre estaba últimamente en los manufactorums, supervisando la reparación del Fellblade, que ya estaba casi terminado. Llevaba puesta una  chaqueta de cuero sobre su mono de combate que era su uniforme habitual cuando no estaba en ninguna misión.La inquisidora sonrió. Allí estaba Vipus, dando órdenes a los astartes. Lo miro fijamente y vio lo distinto que era a Loken. Mientras Loken era serio, Vipus era más cordial y alegre con los marines. Charlaba con ellos como si no tuviera rango alguno, como si fuera uno de ellos. Tal vez fue por eso por lo que lo eligió para el puesto.
Se acercó a él y le hablo.
-          Hola capitán Vipus.
-          Hola inquisidora-le contesto Nero, sonriéndole.
-          Quisiera hablar con usted, si me lo permite.
-          Claro, sé que lleva días buscando algo. Si necesita saber algo yo soy su hombre.
-          Le he preguntado a todos los del Mournival por el comandante, ¿sabes usted dónde está?
-          ¿Garvi?, no tengo ni idea, pero, entre usted y yo, planea algo- dijo con voz profunda, pero que denotaba cierto sarcasmo.
-          Me lo imagino, pero usted sabrá algo más, ¿no?
-          Solo sé que se recibió una comunicación de uno de nuestros contactos, y Garvi salió con la Legion of One y la Primera Compañía. Debe tratarse de algo grave, supongo.
-          No se ría de mí, capitán- dijo la inquisidora al borde de un ataque de nervios- ¿ustedes están intentando reírse de mí?, le recuerdo que pertenezco al Ordo Hereticus, y puedo en cualquier momento poner todo esto patas arriba. Solo una comunicación mía y….
-          Y no sucedería absolutamente nada, inquisidora. Tenemos contactos, por encima de los suyos. Una orden suya aquí no vale para nada. Tómeselo como quiera, pero no sabrá nada de Garvi hasta que él regrese. Son sus órdenes. Y le aconsejo algo, dese una vuelta por la Academia, puede que allí aprenda algo.
-          ¡Cómo se atreve a dirigirse a mi así!, ¡usted solo es un capitán de compañía!
-          Eso es lo que cree usted, pero cuando Garvi no está, yo soy el comandante de todo esto, inquisidora, soy quien tiene que proteger  todo  y a cuantas personas viven aquí. Y le diré algo más. Sé dónde está Garvi, lo sé muy bien, pero no se lo diré, se ponga usted como se ponga. Bien si no le molesta, tengo que continuar con mi trabajo. Buenos días.
Vipus se dio media vuelta y la dejo allí, con un palmo de narices.
Ahora sí que la inquisidora estaba enfadada de verdad. Tuvo que concentrarse muchísimo para no hacer una barbaridad, como convertir en llamas a Vipus. Necesitaba tranquilizarse, así que se dirigió hacia sus habitaciones, allí podría olvidar lo sucedido.

Su habitación era para ella como su refugio. Allí huía de todo y de todos y estaba tranquila. La actitud de los astartes la exasperaba, no los comprendía. Las ordenes de Loken, sean cuales fueran, la dejaban a ella a un lado y eso no le gustaba. A los inquisidores se los temía por toda la Galaxia, menos en aquel lugar. La excluían de todas sus decisiones, la apartaban de su lado. Y Loken era el peor de ellos. No lo había vuelto a ver desde que llego allí y tramaba algo. Vipus lo sabía, era algo importante. Realmente importante si Loken se había llevado con él una compañía.
Pensando en todo esto un golpe quedo en la puerta la distrajo. No estaba acostumbrada a aquello, ya que donde vivía ella en Terra las puertas eran automáticas. Cuando alguien solicitaba verla, una voz sonaba y anunciaba al visitante. Allí era arcaico. Se acercó a la puerta y la abrió. Delante de ella estaba un hombre joven, de unos treinta años o tal vez menos, no parecía un astarte, llevaba una túnica de color gris piedra, con un símbolo de un lobo con una luna creciente en su pecho.
-          Buenos días, inquisidora Drem- dijo el joven-, el capitán Vipus me dijo que tal vez necesitara mi ayuda.
La inquisidora lo miro de arriba abajo. Vipus era un bastardo y seguramente para reírse de ella enviaba a un desconocido. Ella lo invito a pasar.
-          Me presentare, mi nombre es Matthias Hensson. Soy iterador de la Academia. El capitán pensó que podría venirle bien mis conocimientos.
-          ¿Iterador? Perdóneme pero, desaparecieron hace miles de años.
-          Bueno si, le explicare. Puedo sentarme ¿no?
-          Si, como guste- dijo ella asintiendo.
-          Le explicare. Efectivamente, desaparecieron hace miles de años. Pero el comandante está formando una nueva generación. Piensa que el mundo podría ser mejor con nosotros.
-          ¿Está formando iteradores?, yo creía que solo había astartes aquí.
-          La Academia está abierta a todo el que lo desee, ya sean astartes o humanos simples como nosotros. Todos tenemos derecho a una educación.
-          No me explico esto. No solo forma a astartes, sino también a humanos, ¿por qué?
-          Según el comandante, todos tenemos que ser formados. Tanto en mente como en espíritu y cuerpo.
-          No lo comprendo.
-          Bien, no lo esperaba. El comandante no es de esta época tan turbulenta. En el mileno 30, todos eran formados. El estudio con el gran Sidermann. Y él nos enseñó a una buena cantidad de nosotros. Y nosotros enseñaremos a las futuras generaciones.
-          Pero por qué. No lo comprendo.
-          Bien, le estoy intentando explicar. En los Lobos Lunares todos tenemos una formación. Lo mismo los astartes que el más humilde trabajador. Somos una familia.
-          ¿Familia?
-          Sí. Hace veinticinco años mi planeta fue atacado por adoradores de Khorne. Aparecieron de la noche a la mañana. Arrasaron el planeta en poco tiempo. Éramos esclavos, esperando nuestro turno para ser sacrificados. O bien ser convertidos en adeptos. No teníamos elección. Y entonces aparecieron ellos. Loken y la Locasta, acompañados por Vipus, Qruze, Garro y Tarvitz. Todavía lo recuerdo como si fuera ayer. Tarvitz era la perfección hecha muerte. Aniquilaba a los enemigos como si no fueran nada, Garro, salvaje pero efectivo, Qruze, caballero hasta en la guerra. Fue Nero quien me libero, quien me dio la vida que llevo. Toda mi familia había muerto, mis padres y hermanos sacrificados. Sobrevivimos unos veinte, que vinimos aquí. Yo… quería ser como ellos, como Loken, como Vipus. Me presente con ocho años a las pruebas, junto con más de medio centenar. Solo pasaron cinco y de ellos solo dos se convirtieron en astartes. Actualmente están en alguna de las compañías de reclutas, serán exploradores.
-          La trasformación en marine es así, solo sobreviven unos pocos elegidos.
-          Sí, es duro. Mire inquisidora, le cuento esto para que comprenda la importancia de todo lo que está sucediendo. El comandante tiene a su mando a solo tres mil astartes, menos de un diez por ciento de lo que fue nuestra legión, y de ellos, solo unos mil doscientos son hermanos de batalla.
-          Mil doscientos astartes. Un capitulo completo.
-          Solo la primera compañía y la décima están al completo, el resto de las compañías están a un cincuenta por ciento.
-          No lo comprendo. Tiene la fuerza de combate más potente de la Galaxia…
-          No tenemos todavía nada. Nuestros hermanos de batalla son novatos la mayoría, solo han combatido en pequeñas campañas. Menos mal que sus capitanes si tienen experiencia en combate. Hace años fueron enviado a distintos capítulos por ello. Allí aprendieron a ser astartes de verdad. Y también formo lazos con el resto de los principales Capítulos. El comandante tiene contactos en ellos.
-          Así que el comandante se aseguró de estar en contacto con los Capítulos, pero en teoría nadie debía de conocer la existencia de la Legión.
-          Solo unos cuantos la conocen. Algunos de ellos son altos mandos en ellos y la verdad solo conocen lo que el comandante ha decidido contar. Si quiere comprender todo esto venga mañana a la Academia. Allí vera todo con más claridad y podrán contestarle todas las preguntas que tenga.
-          Bien acepto su ofrecimiento.
-          La espero mañana, no falte no se arrepentirá.
El hombre  saludo cruzando las manos hasta los hombros, haciendo la señal del Aquila. La inquisidora se extrañó. El joven salió de su habitación. En su cabeza tenía muchas preguntas y aquel joven dijo que se las responderían. Tal vez fuera un principio para comprender lo que allí sucedía.
Paso todo el día pensando en aquello, que no se podía quitar de la cabeza, y decidió despejarse un poco. Vivir bajo tierra, como vivían ellos era algo que la ponía nerviosa. Salió de su cuarto y ando sin rumbo. La verdad es que la base que tenía allí Loken era maravillosa. Había construido cientos de viviendas bajo tierra, donde vivían los Lobos, era su refugio, pero ella necesitaba aire que respirar. Sabía que había una salida, una gran puerta que salía al exterior. Estaba más allá de los manufactorums, y allí se encamino. No tardo mucho tiempo en encontrarla. Era una puerta de ceramita, gigantesca y acorazada. En ella había apostados dos guardias, que le extraño que no fueran astartes. Vestían uniformes parecidos a los exploradores, por lo que supuso que serían de las Fuerzas Expedicionarias. El primer día, Loken le explico, después de su recibimiento, la jerarquía de la Legión. Aquellos, los expedicionarios, eran candidatos a astartes que habían sido rechazados y que formaban parte de un contingente de combate. Loken le había explicado su función, parte como tropas auxiliares, parte como fuerza de seguridad. Aquellos pertenecían a la segunda compañía, que se encargaba de la seguridad del complejo. La primera compañía estaba formada por veteranos, algunos de ellos incluso con experiencia militar. Y los acompañaban en algunas misiones, sobre todo como tropas de defensa. Cuando los astartes tomaban un objetivo, ellos se dedicaban a defenderlo, fortificarlo y mantenerlo mientras los astartes avanzaban. Pero aquellos dos eran solo un grupo de seguridad nada más, sin entrenamiento militar. Paso por su lado y no le dijeron nada, se detuvo delante de la puerta y espero. Los dos chicos charlaban sobre cosas sin sentido para ella, fueron unos segundos, pero para ella fue una eternidad hasta que la puerta chirrió y se abrió. Una bocanada de aire fresco le dio en la cara.
Al estar en el exterior, vio lo que tenía montado Loken allí. La puerta estaba rodeada de bunkers, al menos dos, en ese momento vacíos, pero preparados para cualquier eventualidad. Un generador, uno de los cientos que había en el planeta, traqueteaba.
Ella avanzo y cuando llevaba un poco de trecho se volvió y miro la puerta. Desde afuera parecía vieja y desvencijada, coronada por un Aquila imperial en su parte superior. Trampas antitanques estaban situadas en el camino. Se volvió y algo le llamo la atención. En una colina cercana, había una especie de edificio, aquello le llamo la atención y se dirigió a ellas. No estaba muy lejos, y además el andar le sentó muy bien, ya estaba harta de estar bajo tierra. A medida que se iba acercando veía algo. Era un edificio alto, con una gigantesca Águila Imperial rota que estaba en la entrada. También vio que  la Puerta tenia forma de águila. Le recordó a los Templos que se dedicaban al culto del Dios Emperador, pero aquel era distinto. Junto a la puerta, a cada lado había dos gigantescos ventanales que  dejaban entrar luz en el interior. Por su configuración en cruz, aquello se le antojaba como un templo. Miro arriba, a lo más alto y vio que de su fachada colgaban estandartes, por lo que podía ver eran de distintos Capítulos, pero todos tenían en común una cosa, eran los nueve originales. Vio un estandarte de los Ángeles Oscuros, otro de los Lobos Espaciales y uno de los Cicatrices Blanca en la fachada de la puerta. Entro. AL entrar vio una enorme nave, en forma de cruz, solitaria y con una gran estatua que representaba  un marine espacial con una espada y un escudo. Le extraño el color, rojizo que habían usado para hacerla, normalmente estas estatuas eran de piedra blanca o metálicas, doradas o plateadas. Continuo avanzando y vio dos puertas en cada uno de los lados de la cruz, siguió andando y miro hacia arriba. Era gigantesco, con tres plantas de pasillos. Eran como balcones interiores, sin barandillas. Estaban en la zona de entrada y terminaban encima de las puertas que formaban la parte trasversal de la cruz. Siguió andando en dirección a la estatua. Estaba en un pedestal el cual estaba flanqueado por dos lobos de piedra blanca. Eran muy realistas, pero lo que más le choco fue cuando observo los signos que estaban en el pedestal. Reconoció el símbolo central, la heráldica de los Lobos Lunares, en la parte superior izquierda estaba un cráneo recubierto por una especie de corona, era el de la guardia de la Muerte y justo en el lado contrario había uno que era como un águila  rodeada de rayos. Le extraño ya que ese símbolo le era familiar, ya que le recordaba al de la guardia del Emperador, los Custodes. Justo debajo en la parte derecha había uno que reconoció enseguida, el de los Cuervos Sangrientos y en la parte izquierda uno que podría ser como una gigantesca boca que se comía un mundo. Devoradores de Mundos, supuso. Era extraño ver esos cinco símbolos de heráldica allí juntos en  el pedestal. En ese momento algo la altero. Se giró rápidamente al escuchar un ruido.

Delante de ella había ¡un lobo! el animal era blanco como la nieve y estaba delante de ella gruñéndole, enseñándole los dientes. Instintivamente se llevó su mano a la cadera donde llevaba su pistola.
-          Yo usted no lo haría inquisidora- dijo una voz detrás de ella. Se giró y vio a un astarte que caminaba hacia ella.
-          Capitán Tarik- dijo ella cortésmente.
-          Inquisidora, creo que a Reev no le cae usted muy bien- dijo el joven. Lo miro de arriba abajo y lo vio claramente su armadura blanca, pero con hombreras grises  claro, diferente a la que llevaban el resto de los Lobos. Llevaba un lobo en el pectoral, y estaba cubierto de pieles de esos animales.
-          Es suya ese lobo, no.
-          Sí, es mío, en teoría. La verdad es que me lo encontré hace muchos años- el joven lo llamo y el animal fue hasta él corriendo. Se sentó a su lado y lo miraba fijamente con devoción-. La verdad es que el me encontró a mí.
-          Regalo de los Lobos Espaciales, si no me equivoco.
-          En parte sí, pero no en realidad. Cuando estuve en Fenris tuve que pasar su iniciación y durante ella lo encontré. Era un huérfano, así que creo que por eso lo adopte.
-          ¿Qué este complejo?- dijo ella señalando con la mano a su alrededor.
-          Curiosa pregunta, en realidad es un templo.
-          Un templo, creí que los astartes no creían en dioses, salvo en el Emperador.
-          Esto es el Templo de las Legiones. Y en realidad no es un templo. Es un monumento. Acompáñeme y le contare lo que es.
La Inquisidora se unió al joven y ambos anduvieron hasta llegar a lo que parecía unas escaleras. Subieron hasta una planta y se lo mostro desde las alturas.
-          La estatua es diferente…
-          La piedra es obsidiana- dijo él- el comandante creo que la trajo de Terra hace muchos años.
-          Parece un sitio de oración..
-          Puede serlo. En realidad es un monumento a los que murieron aquí en este planeta hace muchos años. Le hubiera gustarlo hacerlo donde estaba la basilica Makariana, pero aquella zona no es segura.
-          Allí fue donde lucho Loken con Abaddon.
-          Si, allí. También aquí murió Togarddon.
-          ¿Era amigo del comandante?
-          Su mejor amigo. Lo mato Pequeño Horus. Creo que por eso Garvi levanto esto.
-          ¿Lo llama Garvi?
-          Le extraña, inquisidora.
-          Solo una persona lo llama así.
-          Nero, si es el único y nosotros, Kernya, Casius, Andalecius, Fabricio y yo. Vera él, Garvi, me salvo hace muchos años. Yo vivía en Terra, era un niño y me dedicaba a sobrevivir en sus calles. Robaba a la gente en las calles. Y le robe a él.
-          ¿Le robo?
-          Si, le robe pero él me detuvo. Creí que me entregaría a los Arbites, pero hizo otra cosa. Me cogió y me trajo aquí.
-          ¿Cuánto hace de eso?
-          Cincuenta años. Soy el más joven, el capitán más joven. La verdad es que tuve suerte.
-          Y ha llegado a capitán, no está mal para un pequeño ratero.
-          Si- dijo el sonriendo- tuve suerte de robarle. Mi vida desde entonces ha cambiado mucho. Ahora estoy aquí y tengo a Reev.
-          Es un lobo de Fenris, no.
-          Sí, es un lobo de Fenris.
-          Raro que este aquí.
-          Es un animal fiel. Además es mi guardaespaldas.
-          Así que estuvo en Fenris con los Lobos.
-          La verdad es que me aceptaron bastante bien. Son un Capitulo extraño.
-          Si, también están bajo sospecha desde hace muchos años.
-          Se refiere a la mutación. Si la Inquisición tuviera que investigar a cada Capítulo no acabaría nunca. Cada uno tiene su tara. Menos los Ultras, ellos son perfectos.
-          Los Ultramarines son unos de los Capítulos que más ha colaborado con la Inquisición.
-          No quiero hacer una charla con usted sobre pureza, cada quien es como es y hay que aceptarlo tal y como es.
-          Yo tampoco. Así que el comandante creo este Templo.
-          Si, fue hace muchos años. En realidad es una especie de lazo que les une. En la fachada de la entrada están cada uno de los símbolos de las nueve Legiones leales, con sus respectivos banderines.
-          Y los símbolos que están en la estatua.
-          Ah esos. Habrá reconocido alguno.
-          Si, algunos de ellos, ¿qué significan?
-          Legiones traidoras que permanecieron fieles al Emperador, eso significa. Nosotros los Lobos, Devoradores de Mundos, Hijos del Emperador, Guardia de la Muerte…
-          Y Cuervos Sangrientos, no lo comprendo.
-          Los Cuervos son sucesores de los Mil Hijos. Antes de la destrucción de Prospero, Magnus mando una flota por todo el universo. Unos Mil Hijos del culto Corvidae llegaron a un planeta y se asentaron allí. De allí nacieron los Cuervos Sangrientos.
-          ¿Un secreto?
-          Exacto, una verdad revelada. Como muchas verdades ocultas.
-          Los Hijos del Emperador no existen, ni los Devoradores de Mundos.
-          Muchos Devoradores murieron durante el ataque al Palacio Imperial de Terra, pero algunos sobrevivieron muy pocos, Tarvitz y los suyos es lo único que queda de los Hijos. Después de la Herejía cambiaron su nombre por los Protectores del Emperador y se ocultaron en el Palacio Imperial. El resto ya lo sabe.
-          Si ya lo sé. Lo que no se es como ha podido estar oculto durante tanto tiempo.
-          Garvi y sus amigos se han movido cautelosamente. Tanto Garro como Iacton han operado siempre en las sombras, poniendo a otros por delante. Durante un tiempo se habló que un tal Jano dirigió a los Caballeros Grises, pero lo que nadie sabía era que el tal Jano era Iacton. Todo el mundo pensó que era un inquisidor del Ordo Malleus. Garro fue más allá. Creo los Guardianes de la Muerte y los dirigió en multitud de misiones. Pero no fue idea suya. Siglos antes el Sigilita hizo lo mismo con Garro para buscar un grupo de élite, formado por astartes de diferentes Legiones. Loken también fue uno de ellos, su nombre clave era Cerberus. Lo ve usted inquisidora, siempre han estado aquí, manejando los hilos, pero nadie se ha dado cuenta.
-          Ahora comprendo muchas cosas, pero lo que se escapa a mi entendimiento son ustedes. ¿Cómo estar ocultos durante tanto tiempo?
-          De la misma forma, pero ocultos bajo distintos nombres. Aparecimos en Tallarn, en Sexteus. Le contare lo de Sexteus. Era un mundo demonio que apareció hace unos veinte años. Acababa de salir de la Academia y fue mi primera misión. En ella, aparte de mi iban otros que seguro conoce, como a Ferrus, Andalecius Margol y a Casius Darnel. Todos estábamos allí, recién ascendidos a Iniciados, nuestra primera misión importante. Nos acompañaban Nero y Garvi, así como casi toda la primera compañía. En realidad solo existía la primera compañía, ya que el resto eran neófitos. Como le dije fue nuestra primera misión. El comandante quería vernos en acción en un mundo hostil y que más hostil que un mundo demonio. Supongo que nunca habrá estado en un sitio así.
-          No
-          Bien no sé cómo explicárselo, pero piense en el sitio que más aborrezca y odie, pues un mundo demonio ni se acerca a eso, pero es parecido. Íbamos unos doscientos, armados hasta los dientes. Teníamos la confianza y la fe necesarias para derrotar al enemigo. Los Portadores de Palabra habían reclamado aquel mundo como suyo, pero después nos enteramos que estábamos allí por una sola razón, Garvi había recibido un soplo que allí se encontraba Erebus y quería matarlo.
-          Era una venganza
-          Exacto. Mientras nosotros distraíamos a los Portadores, él se enfrentaría contra el traidor. Pero todo salió mal. Erebus no estaba allí, había estado pero en aquel momento no estaba. Y nos encontramos en una trampa. Luchamos por cada metro para salir de allí y a decir verdad casi no lo contamos. Sobrevivimos pero a costa de muchas bajas, pero lo peor fue lo de Ferrus. Kernya se enfrentó a un psíquico, que lo destrozo. Perdió su mano derecha y su pierna, así como sufrió graves daños en la cabeza. Quedo como un vegetal durante un tiempo hasta que el apotecario y el tecnomarine lo curaron. Y como le he dicho salimos de allí de milagro
La inquisidora no sabía lo que contestar. Miro la estatua y enseguida comprendió lo que significaba. Aquello era un monumento a todos los astartes muertos en combate. Pero algo la hizo reaccionar. Sonó un zumbido que procedía de Tarik, quien se llevó su mano a la boca.
-          Si, que pasa. Bien Nero enseguida.
-          ¿Qué ocurre?
-          Hay una reunión, debo de partir de inmediato y usted debe venir conmigo. Si quiere respuestas ahora las va a tener.

La inquisidora y Tarik volvieron a la base. Durante todo su camino vieron que lo que pasaba allí era importante. Toda la tranquilidad que se respiraba anteriormente se había convertido en un torbellino de actividad. Veía a multitud de astartes y también a ciudadanos normales ayudándoles, así como a expedicionarios, pero estos eran distintos a los que veía comúnmente. Eran de la primera compañía y en ellos vio a guerreros casi tan hábiles como los astartes que estaban preparados para todo. Pensó que algo gordo estaba pasando.

La sala estaba repleta de mandos, estaban todos los capitanes de las compañías además de mandos intermedios y mandos de las compañías de la Fuerza Expedicionaria. Ella entro con Tarik y se dirigió donde estaba Vipus, quien dialogaba con Margol.
-          ¿Qué es lo que pasa capitán?
-          Garvi  ha vuelto. Nos ha citado a todos aquí.
-          ¿Algo importante?
-          Si creo que si.
-          ¿Usted ya lo sabe, no? siempre lo ha sabido lo que pasaba.
-          Inquisidora no es mi competencia informar de esto. Garvi se lo dirá como al resto.
-          Después de la reunión me gustaría hablar con él.
-          ¿Es un ruego, inquisidora?
-          No, no es un ruego, es una orden
En ese momento entro Loken en la habitación. Llevaba su armadura  Mark IV verde marino todavía. Todo el mundo se calló esperando que el hablara.
-          Gracias por venir todos. Tengo que decirles algo muy importante, este mundo está amenazado por un gran enemigo. Una flota de Legiones traidoras se dirige en este momento hacia aquí.
Un silencio sepulcral hizo en la sala.
-          Esto no es un simulacro, una flota de por lo menos siete naves de combate se dirige hacia aquí. Es una fuerza de ataque mixta compuesta por naves del Caos de la Legión Negra, Hijos del Emperador, Devoradores de Mundos, Guardias de la Muerte, Portadores de Palabra, Guerreros de Hierro y  Mil Hijos. No se descarta que también aparezcan los Amos de la Noche y la Legión Alpha. Quiero que se pongan en marcha todos los protocolos de defensa y evacuación inmediatamente. Tenemos de dieciséis a setenta y dos horas para su llegada. Ya saben lo que tienen que hacer todos.
Todos asintieron y empezaron a salir por la puerta, en la habitación solo quedaron Vipus y la inquisidora además de Loken.
-          Nero quiero que dispongas la décima para defensa inmediata. Organiza a las escuadras para los relevos.
-          Entendido- dijo Nero acercándose a él- ella quiere hablar contigo, prepárate, amigo mío.
-          No te preocupes.
Vipus salió por la puerta, sonriendo. Loken se acomodó en un escalón en el suelo.
-          Bien inquisidora.
-          Ante todo, comandante, quiero decirle mi malestar por desaparecer durante una temporada sin tener la cortesía de decir donde estaba.
-          Perdone usted, pero tenía que hacer algo urgente y no podía revelarle nada de mi plan. Si se siente ofendida le ruego que me perdone.
-          También quiero que me explique que es lo que pasa exactamente.
-          Tenemos poco tiempo y se lo intentare resumir en pocas palabras. Una flota del Caos se acerca a este sistema.
-          ¿ Si nadie en la Galaxia conoce esto? No lo comprendo.
-          Ha llegado el momento de las explicaciones. Por lo que deduzco ha estado interrogando a todos.
-          Exactamente eso. Como inquisidora necesito saber lo que ocurre en todo momento. Tengo el permiso de la Inquisición para ejercer mi poder.
-          Lamento decirle esto, pero ni yo ni mis hombres reconocemos la autoridad de la Inquisición en este planeta. Usted está aquí porque yo lo permito. Ya le dije cuando llego que aquí las reglas son distintas.
-          Comandante, usted no es quien para…
-          Le guste o no es así. Usted obedecerá órdenes como cualquiera que está a mi mando. Ahora le explicare. Mi ausencia estuvo debida a una misión secreta, ya la verdad no tan secreta. Fui a la base de la Legión Negra para provocarlos.
-          Usted los ha guiado hasta aquí, ¿pero para qué?
-          Es la prueba final. Necesito saber si mis hombres están listos para el combate, para lo que se acerca.
-          No lo comprendo.
-          Abaddon y otros villanos se acercan hacia aquí. Todos los que usted puede imaginar vendrán aquí. Mis hombres saldrán de aquí victoriosos o muertos.
-          Usted está loco, Loken. Su necesidad de venganza es tan grande que expone a estos chicos…
-          Nos los expongo. Ellos saben lo que espero de ellos. No son niños, son astartes. Y ellos saben exactamente eso. Si, reconozco que puede sonar demencial, pero me infiltre en la nave insignia de Abaddon y le deje una especie de nota, un reto, un duelo entre él y yo. Si Ezekyle actúa como yo creo aparecerá con todas las fuerzas que tenga disponibles en este momento, además bastante cabreado por interrumpirle en un momento muy delicado.
-          Usted busca venganza y nos expone a una lucha abierta a muerte.
-          Sí, pero es una prueba. Y mis hombres responderán a ella como espero. Se avecinan tiempos revueltos, todo va a cambiar a partir de ahora, inquisidora. La venida del Emperador está cerca y necesito a mis hombres preparados.
-          ¿Qué?
-          El Emperador renacerá al final del milenio, y sus Legiones deben de estar preparadas para defenderlo. Suena a locura, lo sé pero es verdad. Dentro de unos años, no se cuentos exactamente, él volverá a dirigir a sus Legiones Astartes. Usted no lo vera a lo mejor, pero yo y mis hombres debemos de estar preparados.
-          No lo entiendo Loken.
-          Hay señales. Todos saben que está pasando en el Trono. Los adeptos de Terra no pueden repararlo. La carcasa del Emperador desaparecerá y se rencarnara en un ser vivo. Lo que no sabemos es cuándo ocurrirá. Mi Legión estará preparada para el combate. Nos vamos a enfrentar al mayor enemigo de la Galaxia y me gustaría que usted estuviera a mi lado.
-          Puede contar conmigo. Pero no sé qué lograremos con eso.
-          Solo espero una cosa de usted, que comprenda lo que va a suceder.
-          Es su venganza, no.
-          Si, Abaddon es mío. Esto está más allá de su comprensión. Ezekyle y yo tenemos que acabar lo que se empezó hace diez mil años aquí, en este planeta. Sabrá que aquí murieron los Hijos de Horus y renacieron los Lobos Lunares.
-          Sí, estoy informada de ello.
-          Bien, espero que comprenda lo que paso. Murieron demasiados amigos míos aquí.
-          Lástima que Horus no esté vivo.
-         Horus está vivo en Abaddon, inquisidora. Es el descendiente directo de Horus. Es el único que sobrevivió, el único verdadero Hijo de Horus. Aximand, Sejanus, todos murieron y Abaddon es el único que queda. Él es de su estirpe, su hijo y heredero. E intenta hacer lo mismo que Horus, dejar que la Galaxia arda.
-         ¿Cómo lo ha localizado?
-         Un amigo me dio pistas sobre su paradero. La verdad es que Abaddon no ha sido muy cuidadoso. Vera inquisidora, se intercepto una comunicación en el subsistema Aurelia que ha sido la clave para encontrarlo. Como sabe allí está pasando algo muy gordo.
La inquisidora asintió.
-          Usted misma dijo que una amiga suya estaba allí para impedir un Exterminatus sobre el subsistema. Ella no es sola quien está allí. Los Cuervos están también, para justar cuentas con un traidor. La Legión Negra también ha mandado sus efectivos para impedir que un nuevo príncipe demonio se alce.
-          ¿Cómo sucede eso?
-          Podría socavar la autoridad de Abaddon en el resto de las Legiones Traidoras. A Abaddon no le gusta ser un segundón. Él debe demostrar que está al mando. Por eso se dirige hacia aquí. Su curiosidad es quien lo guía. Desea saber quién tan atrevido para retarle.
-          Sospechara de usted Garviel.
-          No creo. Recuerde estoy muerto hace diez mil años. Para él morí en este planeta. Creerá que es Iacton quien lo reta. Y esperara que el aparezca.
-          Y en su lugar aparecerá usted. Cree que le impactara.
-          Seguro que se sentirá impactado, aunque no lo reconozca. Además le tengo preparada una sorpresa.
-          ¿Una sorpresa?
-          Si algo para descentrarlo. Estamos preparando unos discursos que memorice de Horus. Tenemos un software de simulación de voz que hará que pierda los nervios él y sus hombres.
-          Para desmoralizarlos.
-          Algo así. Es una táctica que se usó con nosotros en las cabezas Susurrantes en  63-19. Allí nos bombardearon con mensajes acerca de Samus. Pensamos usar la misma táctica aquí.
-          Bien, ahora le comprendo un poco mejor, comandante.
-          Creo que todos estaremos en las próximas horas muy atareados. Pero antes de dejarla quiero que venga conmigo un momento, debo de enseñarle algo.
La inquisidora no dijo nada y le siguió hasta una sala contigua. Era una sala pequeña, tal vez usada como salita de estar. En ella había armas y todo estaba presidido por una  armadura dorada..
-          Vea esto inquisidora.
La inquisidora se acercó y admiro armadura. Era de una armadura antigua, muy antigua, tal vez de la época de la Herejía. No pertenecía aun  astartes, estaba segura, tal vez a alguna mujer, una guerrera.
-          ¿Qué sabe usted de las Hermanas del Silencio?
-          Fueron las cazadoras de brujas en la época de la Herejía, ¿no?
-          Exacto, también fueron las que, junto con los Custodes defendieron al Emperador. Esta es la armadura de Amendera Kendrel, la líder de las Hermanas.
-          Es preciosa.
-          Si, la verdad es que sí. Es una armadura reliquia. Estuvo con ella en muchas batallas hasta el final.
-          ¿Qué le paso a ella?
-          No lo sé. Tal vez Nathaniel lo sepa, él fue quien me la dio hace un montón de tiempo. Y creo que usted debe de hacer uso de ella.
-          ¿Hacer uso de ella?, comandante es demasiado valiosa para…
-          Acéptela a modo de disculpa por cómo se le ha tratado durante esta semana. Además le va a hacer falta algo más de lo que lleva puesto actualmente. Su armadura no está mal, pero esto es mejor. También quiero darle esto- dijo sacando una cosa de uancaja cercana-. Esta joya es especial, tiene poderes  de vacío de disformidad. No sé qué es lo que es, pero si van a venir los Mil Hijos con Abaddon creo que será útil para mantenerlos a raya.
-          Bien acepto. Pero usted no tiene psíquicos.
-          Sí, no quiero psíquicos aquí. El único que puede ser algo parecido es Ferrus, el sargento de la escuadra Locasta. Pero eso es otra historia.
-          El capitán Tarik me ha comentado algo acerca de él hace un rato.
-          Kernya usa el poder psíquico para convertirlo en tipos de energía. No es natural, es provocado por los implantes que lleva. Sabe lo suyo.
-          Si, resulto herido.
-          Estaba clínicamente muerto, pero Dremis y Arteus lo salvaron. Le pusieron prótesis, pero aun así no reaccionaba. Arteus ideo un sistema psíquico para reanimarlo. Y funciono, porque se recuperó al mejor sargento de  los Lobos. Como me dijo Nero, solo él podía liderar a la Locasta como él mismo la dirigió. Bien inquisidora debo de retirarme, tengo mucho trabajo. Yo usted descansaría, en las próximas horas la vamos a necesitar.
Loken salió de la habitación y ella le siguió. Se dirigiría a su habitación, tal vez lograra dormir un poco.

miércoles, 22 de febrero de 2012

PERSONAJES

PERSONAJES

- Comandante Garviel Loken: Comandante de los Lobos Lunares, uno de los supervivientes de Isstvan III.
 - Capitán Nero Vipus: Capitán de la X compañía, superviviente de Isstvan III. Está en el Mournival donde es su mano derecha.

- Sargento  Kernya  Janfell (Ferrus): Sargento de la escuadra Locasta. Salvado cuando era un niño de unos piratas eldar por Loken, cuando creció se convirtió en el mejor explorador de los Cachorros, donde ascendió de compañía en compañía hasta alcanzar la compañía táctica. Durante su primera misión pierde uno de sus brazos y una pierna, causándole además graves daños neuronales. Durante meses quedo en estado de coma vegetativo, del cual se recuperó gracias a los cuidados del apotecario Dremis. Este junto el tecnomarine Arteus fueron quienes lo recuperaron para los Lobos, ya que con su colaboración lograron crear una red neuronal estable que recupero la conciencia del chico. Ademas el apotecario creo unas prótesis para él. Despues, el tecnomarine, por consejo de Kernya un sistema informático que controlaba sus brazos, gracias al cual, el chico podía dirigir solo con pensarlo energía a sus brazos. Colocado en su mochila, el sargento acude al campo de batalla solo armado con una pistola bolter, pero las apariencias engañan ya que gracias a un generador sináptico colocado en su cabeza puede lanzar con sus manos desde rayos de energía a bolas de fuego, o crear escudos de energía para cubrir a sus compañeros. Loken lo asigno a la Locasta, solo por ser el mejor de todos los Lobos.

- Capitán Andalecius Margoll: Capitán de la I compañía. Su reto es grandísimo ya que la I esta maldita con el Legado de Abaddon, por lo que todos sus miembros, además de ser veteranos curtidos en miles de combates, visten túnicas negras. Margoll fue quien, con permiso de Loken, tomo esta decisión, ya que durante su juventud estuvo en los Ángeles Oscuros. Según una antigua tradición de las Legiones, los futuros capitanes tendrían que pasar un tiempo sirviendo en otra Legión de su elección y la suya fue los Ángeles Oscuros. Está en el Mournival.
- Capitán Pequeño Tarik: Capitán de la II compañía. Loken lo encontró en uno de sus múltiples viajes a Terra donde intento robarle cuando era solo un niño. Garviel lo acogió, ya que era un huérfano que malvivía en Terra, no sabía su nombre así que Loken le puso el nombre de su amigo, Tarik Togarddon, ya que en cierta medida le recordaba a él, siempre alegre y con ganas de bromas. Gracias a él, accedió a una educación y cuando ya fue lo suficiente mayor decidió ser un astarte. Rápidamente ascendió en los grados astartes hasta llegar a Comandante de Fuerza, desde donde ascendió a capitán. Estuvo destinado con los Lobos Espaciales, donde gracias a su carácter congenio con los toscos Hijos de Russ. Está en el Mournival.
 - Capitán Casius Dernell: Capitán de la V compañía. Estuvo destinado con los Ultramarines, por lo que su forma de vestir y de ser es parecida ellos. También está en el Mournival, y es uno de los consejeros más flemáticos de Loken, siempre punto de mira de las bromas de Tarik, del que es su mejor amigo.
- Comandante de Fuerza de Combate Radiax: Sargento veterano, compañero de Vipus y de Loken en miles de misiones. Al ser el más experimentado, Loken lo asigno a la escuadra de mando de la Legión, donde es el encargado de asignar a los sargentos de escuadra.

- Capitán Fabricio: Capitán de la Sexta Compañia. Formaba parte de la Locasta y era amigo de Casius, Kernya, Andalecius y Tarik. Fué enviado a los Angeles Sangrientos.


- Capitan Andrax: Capitán de la Tercera Compañia. Fue ascendido de sargento durante el ataque al mundo de Demonio y asignado a los Puños Imperiales donde aprendio todo sobre asedios y asaltos.
- Capitán Thraa Mirr (Thalsan Khan): Capitan de la Cuarta Compañia, especialista en vehiculos ligeros, estuvo con los Cicatrices Blancas quienes le dieron el nombre de Thalsan.


- Capitán Androxinus: Capitan de la Decimo Primera y Decimo Segunda compañia, esta a cargo de la división de vehiculos.

- Tecnomarine Arteus: Tecnomarine de la Legión. Es un veterano, junto con Radiax y esta desde los primeros días de la Legion, después de que Loken asignara a los ocho. Estudio durante cerca de un siglo en marte, donde es adepto. Siempre va acompañado de un sequito de servidores, así como de algún servo cráneo.
- Inquisidora Mersadie Drem: La inquisidora es uno de los últimos fichajes de Loken. Inicial mente debía de investigar la aparición de los Lobos para la Inquisición, pero una vez fue adentrándose en la trama, Loken la atrajo para su causa. Actualmente forma parte de la Legión, donde actúa como consejera de Loken, aunque sin la importancia del Mournival. Loken, al aceptar la Legión, le regalo una armadura que perteneció a una de las Hermanas del Silencio, Amendera Kendel.
- Apotecario Dremis: Apotecario de la Legión. Otro veterano de mil misiones, quien forma junto Radiax, y tres de los supervivientes de Isstvan III, el Portaestandarte, un veterano, segundo de Radiax, y el Campeón de la Legión, de la Escuadra de Mando de la Legión.
- Hastur Sejanus: Muerto en 63:19 por el Falso Emperador, Sejanus fue el mejor amigo de Horus y su mejor capitán. Fue miembro del Mournival, siendo sustituido por Loken a su muerte. Pero Horus, después de su caída, con la ayuda del Mecanicum Oscuro, intento mediante simulaciones genéticas recrear a su amigo. Todas, las pruebas fallaron, hasta que en Tallarn, antes de la asolación de este mundo por los Guerreros de Hierro, un adepto logro crear una simulación genética estable basada en tejido clonado. Metido en un sarcófago de un Dreadnough Comtemptor, paso allí seis mil años, hasta que lo encuentra Loken. Este no se fía de él, ya que sabe que podría no ser leal al Emperador, al ser una creación del Mecanicum Oscuro.

- Sven: Viejo Lobo Espacial  que siguio a Tarik hasta Isstvan III. Es un veterano de miles de batallas y siempre esta dispuesto a contar alguna buena historia.

CAPITULO VI: LA PRIMERA MISIÖN

Aviso: este relato vocabulario ofensivo no apto para todos los públicos.

LA PRIMERA MISION

902 M40
La primera misión efectiva de los Lobos. La Legion of One había dejado la disformidad y estaban allí, frente a aquel maldito planeta. Según los informes, aquel mundo lo habían atrapado en una tormenta de disformidad durante varios siglos y ahora la tormenta lo había escupido. Allí, en el puente de mando, Loken y Vipus, junto con Radiax y Adelmus revisaban la situación.
-          Adelmus tu compañía desembarcara aquí, en este punto- dijo Loken señalando un punto determinado del holomapa.
-          Bien, entendido- le contesto este-, no sabemos que actividad hostil habrá.
-          No, no sabemos nada, pero prepárate para lo peor. Según informes, los Portadores de Palaba fueron quienes consagraron este planeta. Lo arrasaron junto con sus habitantes para mayor gloria de Lorgar.
-          Locos fanáticos- dijo Vipus-, Garvi te he dicho que esto no me gusta. Los chicos son demasiado verdes para esto.
-          Nero tu y la Locasta desembarcareis aquí. Vuestra misión es apoderaros de la piedra.
-          ¿Todo por un pedrusco?
-          Si, esa piedra es un artefacto alienígena. Según Nathaniel, el Ordo Xenos esta muy interesado en conseguir vestigios alienígenas. Esto es un favor personal.
-          ¿Y por qué no vienen ellos?- dijo Nero.
-          En teoría nosotros somos ellos- respondió Loken-. Recuerda las armaduras que llevamos.
Nero miro con desaprobación. No llevaba su armadura blanca de los Lobos Lunares, sino una armadura negra, parecida a la de la primera compañía, la hombrera izquierda y su mano eran plateadas con el símbolo de los Guardianes de la Muerte y la derecha era blanca, ribeteada en negro, sin ningún símbolo. Loken llevaba una igual, así como cada uno de los integrantes de la Locasta. Adelmus y sus chicos iban con servoarmaduras negras, ribeteadas de dorado.
-          Como iba diciendo, Nero y la Locasta se apoderaran de la piedra. Nos reunimos en este sector donde las thunderhawks nos recogerán.
-          Capitán tu misión- dijo Adelmus.
-          Esta fuera de tu conocimiento. Iré con vosotros, pero misión esta  al Inner Sanctus del enemigo. Allí esta su líder, intentare distraerlo todo el tiempo que pueda, hasta que me deis la señal de que la misión esta cumplida. Tenemos solo siete horas, después de ese tiempo, una flota del Ordo Malleus arrasara el planeta. Ya tenéis todas las órdenes. Una cosa, Radiax tu iras con Nero, serás el sargento al mando de la Locasta.
-          Si capitán, Nero me dijo que me necesitaba en esta misión, la verdad los chicos están impacientes por entrar en combate, sobre todo Kernyra. sera su primer mando de escuadra.
-          He dividido la Locasta en dos escuadras de combate, una la llevara Radiax, y otra Janfel. Este me acompañara en mi misión- dijo Nero.
-          Bien decidido. Recordad, llevad armas ligeras bolters con munición especial. Quiero que matéis a todo el que se os ponga por delante. Adelmus, tú te encargaras del perímetro defensivo de la zona de aterrizaje. Coloca trampas y tarántulas.
-          Están en la nave listas, la verdad es que necesitaremos mucha suerte, los enemigos atacaran con toda su fuerza.
-          No escatiméis en tipo de armamento, llevad bolters  pesados, lanzallamas, cañones de plasma, laser, lanza misiles, atacaran con todo. Debéis detenerlos, pararles.
-          Entendido, capitán, una cosa antes de terminar, toma esto- dijo  Adelmus dándole a Loken un holodisco- si me pasara algo aquí esta mi ultima voluntad.
-          No te pasara nada Adelmus- dijo Nero-, dentro de dos horas estaremos todos aquí de nuevo, ya lo veras.
Adelmus medio sonrió a Vipus.
-          Sincronicémonos, dentro de diez minutos es el lanzamiento, todos a vuestros puestos, nos vemos en el planeta.
Adelmus y Radiax saludaron a Loken y se retiraron. Solo Vipus se quedo allí.
-          Nero es hora de partir.
-          A mi no me engañas Garvi- dijo alzando la voz- se cual es tu misión.
-          Nero, ya..
-          ¡Lo vas a hacer!- dijo golpeando la mesa de la sala de proyección, lo cual hizo que el holograma parpadease- ¡la venganza es lo más importante!
-          Nero, vosotros debéis apoderaros del artefacto, yo debo de hacer otra cosa.
-          ¡Ya se lo que es!, ese maldito Erebus, no. Tienes información de él sabes que esta aquí.
Loken asintió.
-          ¡Lo sabia! Garvi, deja ya esa maldita obsesión tuya.
-          ¡Nero él fue el culpable de todo esto, el, Lorgar y esos malditos fanáticos!, ¡atrajo al Señor de la Guerra a la Oscuridad y corrompió a nuestra Legión! ¡Destruyó nuestros ideales, mato a nuestros compañeros!
-          Garvi, la venganza no solucionara nada, el daño ya esta hecho, después que harás, quien será el siguiente.
-          Sabes muy bien quien será el siguiente.
-          Estas loco, no se si estoy hablando con Garviel Loken, capitán de la X compañía de los Lobos Lunares y amigo, o con el lunático de Cerberus, quien sobrevivió en Isstvan III, desde luego no lo sé.
-          Estas hablando con Garviel Loken, Comandante de los Lobos Lunares, ese soy, ese es con quien estas hablando Nero.
-          Bien, pues Garviel Loken, comandante de los Lobos Lunares, nos vemos en la zona de embarque- dijo Nero enfadado- y te prevengo, todos los que mueran aquí será por tú culpa.
Nero dio media vuelta y salió de la habitación. Loken cerró los puños. En su interior sabia que Nero tenia razón. Aquella misión era un suicidio. No podía todo basarlo en la venganza, su misión era recuperar el artefacto, pero en su interior también deseaba un enfrentamiento con Erebus, eran dos sentimientos igual de fuertes. Sabia que Nero tenia razón, cuando llegara a la zona de embarque se lo diría a Nero, pero también era su deber, debía de vengarse de Erebus, lo deseaba.

La zona de embarque estaba abarrotada de personal que cargaba las diez Thunderhawks negras que había allí. Garro le había, “prestado” varias naves, pintadas con el color del Ordo Xenos para la misión. También estaba allí la Cerberus, pintada ahora con los colores originales de los Lobos. Todas y cada una de las naves estaban siendo cargadas con material y personal. Unos doscientos Lobos Lunares serian desplegados en aquella misión, todos pertenecientes a la primera compañía. En realidad era la única compañía en activo. Esos doscientos astartes era todo lo que tenían los Lobos. Si había reclutas, unos quinientos, pero estaban en Isstvan III, eran reclutas, muchos recién llegados, otros a punto de ser Hermanos de pleno derecho.

Apartados de todos estaba la escuadra Locasta, Nero vio a Kernya, Casius, Fabricio y a Tarik, que estaban preparando las armas y se acercó a ellos.
-          ¿Donde esta Andalecius?- pregunto Nero.
-          Ordenes de última hora, Nero- dijo Kernya, que era quien tenia el mando cuando no estaba él-. Al parecer a las nenazas de la Primera les hace falta alguien que los meta en cintura.
-          Garvi no me ha dicho nada, hablare con él antes de  subir a las naves. Radiax se unirá a nosotros, vosotros venís conmigo, el resto van con él.
-          Entendido- dijo Tarik- el trabajo duro nos lo dejan a nosotros, como de costumbre. Radiax y los otros se dedicaran a ver el paisaje…
-          Que quede claro una cosa, chicos. Esto no es una excursión, vamos a un mundo demonio, no se si sabréis lo que es eso. Es vuestra primera misión seria, así que no la cagueis. Haced lo que Kernya os diga, el estará al mando.
-          ¿Yo al mando?, esto es una prueba ¿no?
-          No Kernya, esto es más serio de lo que parece. Nuestra misión es de rescate. Debemos de apoderarnos de un artefacto para el Ordo Xenos, es por eso que llevamos estas armaduras. El lado bueno es el armamento que llevamos, bolters con visor, munición Tormenta, Kraken e Infierno. Cualquier cosa que se os ponga por delante será considerada hostil, no vaciléis a la hora de disparar. Y sobre todo tened cuidado. Llevad también armas de cuerpo a cuerpo, aunque ya veo que Tarik la lleva en su cinto.
-          Mi espada va conmigo, no es así, Tío Nero- dijo sonriendo. Al verlo así le recordó a Togarddon, ahora más ya que llevaba el pelo en un estilo parecido, sino idéntico a este.
-          Tarik deja de llamarme tío, no lo soy. Y déjate ya de tonterías, te quiero concentrado en la misión, igual que al resto. Kernya, organízalo todo con Radiax, yo vengo en un momento voy a hablar con Adelmus.
-          Entendido Nero- dijo el chico.
Si Tarik le recordaba a Togarddon, Kernya era el retrato de Loken. Era rubio como él y llevaba una Maximus que había sacado del arsenal de Tallarn. Ahora no la llevaba puesta pero aun así veía a Loken en él, en sus gestos en su forma de ser. Que Garvi lo salvara en Tallarn había influido en el chico hasta el punto de ser astarte. Y la verdad sea dicha, era lo mejor que podía haber echo. Delos integrantes actuales de la Locasta, era quien sobresalía por encima del resto, solo estando detrás de él Andalecius y Tarik, pero a muchísima distancia. Estos chicos eran buenos, de los mejores de los Lobos, pero Kernya era excelente en todos los sentidos. Mejor tirador, mejor espadachín, mejor luchador cuerpo a cuerpo, era el mejor de todos y por eso lo había elegido, no solo como su sucesor en la Locasta sino también como futuro Capitán de la Decima.  Se lo había dicho a Garvi, que ese chico seria el mejor, pero Loken le contesto que había pensado en otro para ese puesto, él mismo, Nero. Nero se negó, no quería esa responsabilidad. Loken le dijo que era el único que podía aceptar ese puesto, ya que confiaba en él ciegamente, como confió en él cuando fue ascendido a miembro del Mournival, hacia ya diez mil años. Nero no le contesto, solo dijo que ya hablarían en otra ocasión.

Nero dejo a los chicos justo cuando llego Radiax con el resto de la escuadra, chicos que había elegido él mismo. Confiaba en Radiax, ya que llevaba con ellos el suficiente tiempo como para saber quien era. Además llevaba muchas misiones a cuestas, ya que era uno de los nuevos astartes más experimentados que conocía. Radiax antes de ser astarte fue un joven soldado imperial, salvado por Qruze de ser ejecutado por un comisario demasiado exigente. El chico abandono su puesto para defender a un grupo de civiles que fueron atacados por un Waaagh orko. Tenia quince años y mato a veinte orkos el solo, pero el comisario interpreto que no era ese su sitio sino en el muro con el resto de los soldados. El comisario iba apretar el gatillo de su bolter cuando apareció Qruze quien al enterarse de lo que pasaba, se enfrento al comisario. Este se río del viejo y este, quien estaba de un humor de perros, estampo al infortunado comisario contra el muro de un puñetazo. Se acercó al chico y se lo llevo con Loken.
Cruzo la cubierta y Adelmus estaba allí repartiendo órdenes a sus sargentos. Nero se acercó.
-          Hola Adelmus,- dijo Vipus.
-          Bien ya tienen sus órdenes, preparen el equipo.
Los sargentos asintieron y se marcharon.
-          Me imagino para que estas aquí, Nero.
-          Exacto, para eso. Andalecius es uno de mis mejores hombres.
-          Por eso lo he elegido. Sabia que si cogía a Kernya ibas a montar en cólera, por eso escogí a Margol. Lo quiero  en mi escuadra de mando. El chico es capaz y seria un excelente Comandante de Fuerza.
-          Margol es insustituible en la Locasta, como todos los que la forman. Tú ya elegiste a todos los veteranos y ahora coges a uno de mis mejores hombres. Se lo diré a Garvi, no te quepa duda.
-          Fue quien me lo recomendó, así que si tienes algo que hablar, díselo a él.
-          No te preocupes que lo hare- dijo Nero enfadado.
-          Mira Nero, no quiero que té enfades conmigo, no después de todo lo que pasamos los dos en estos años, después de lo de Isstvan.
-          Lo se Adelmus, yo tampoco quiero enfadarme contigo, perdona si sido un poco brusco, pero …
-          Sé que te quedaste después de la reunión, ¿qué pasa?
-          Adelmus, esto es un error.
-          Lo sé no debemos enfadarnos.
-          No es eso, toda esta misión es un error. Garvi solo va allí por una cosa, venganza.
-          Me dijo algo, pero dice que no interferirá en nuestra misión.
-          Es de locos. Esos chicos están muy verdes. Sabes demasiado bien que solo nosotros, Radiax y alguno más tienen la experiencia para sobrevivir a esto.
-          Se lo dije a  Loken, pero ya lo conoces.
-          El caso es que no lo reconozco, Adelmus. No se si Garvi esta bien, ya sabes a lo que me refiero.
-          Te comprendo Nero.
-          Creo que deberíamos de hablar con el viejo y Nathaniel, a ellos le echara cuenta.
-          No creo que Qruze le diga más que nosotros y respecto a Garro, él es quien lo ha metido en esto. De todas formas será mejor que ya dejemos esto, hay viene Loken.
-          Vuelvo con los chicos, no tengo ganas de discutir de nuevo con él.

Loken vio a los dos y se acercó a ellos y antes de que le diera tiempo a Vipus  a desaparecer, Loken lo cogió por el brazo.
-          Por lo que parece Adelmus ya te esta dando la vara Nero, ¿no?
-          Si, capitán, es por lo de Margol.
-          No hay ya ninguna discusión por lo de Margol, Garvi, si me disculpas tengo cosas que hacer.
-          Vengo a veros a los dos. Adelmus, han llegado suministros de ultima hora, regalo de Garro, ve a ver de que se trata, creo que es algo que te va a gustar.
-          Bien iré a ver, pero me lo estoy imaginando por tu expresión, son las armaduras tácticas, ¿no?
-          Exacto, diez armaduras de exterminador, repártelas  tu discreción entre los tuyos.
-          Una ya tiene dueño, no creáis. Bien, voy a ver el regalito.
Nero miro enfadado a Loken.
-          Mira Nero sé que estas enfadado, y con razón, compañero.
-          No quiero volver a ello Garvi.
-          Me remuerde la conciencia, Nero, no puedo bajar allí con esto entre los dos. Tienes razón Nero, toda la razón, me dejo llevar solo por la venganza, arriesgo a los chicos.
-          No te disculpes Garvi, déjalo- le dijo Vipus todavía con cierto enfado.
-          Te conozco demasiado bien, como tu a mi. Estate tranquilo que será la última vez que pase esto. Además, Nathaniel nos prometió las armaduras, y ya las tenemos.
-          ¿Una piedra por armaduras de exterminador?, tiene que ser importante el pedrusco.
-          Lo es Nero, es algo realmente importante. No me lo explico pero lo intuyo. Recuerdas cuando estuvimos con los eldar, ¿no?
-          Como para no olvidarlo.
-          Bien allí, una vidente me dijo que hace siglos, tal vez milenios se perdió un artefacto singular. Era una gema, que montada en un arma o armadura creaba un vacío de disformidad.
-          Interesante.
-          Se lo conté a Garro hace mucho, y ahora nos manda a esta misión. Creo que ese pedrusco como tu lo llamas es la gema.
-          Se pone interesante el asunto.
-          Este mundo lleva milenios perdidos, tal vez sea eso, lo sospecho.
-          Bien, si me disculpas debo de volver con los chicos.
-          Un momento antes. Debo de darte algo. Ven.
Vipus siguió a Loken hasta una zona apartada de la cubierta, abrió una caja y saco algo de ella.
-          Nero quiero que tengas esto.
-          Garvi mira no se…
-          Mira Nero, acéptalo, es mi forma de pedirte perdón.
-          Vale, pero no me engañes.
Loken saco una espada de energía, bastante bien ornamentado y una pistola bolter.
-          ¿Sin segundas intenciones?- pregunto Vipus-, esto es demasiado para un simple sargento de escuadra, aunque sea la elite.
-          ¿A que viene eso, Nero?
-          Se lo que quieres, no me lo has dicho, pero sé que ronda por tú cabeza.
-          No se a que te refieres- se sonrió Loken.
-          Lo sabes muy bien, quieres hacerme capitán, lo se. Necesitas a alguien más después de la espantada, no.
-          Nero, te necesito como capitán.
-          Sabes lo que te voy a decir.
-          Si, lo se demasiado bien.
-          Si necesitas una mano para dirigir esto, aquí la tienes, pero capitán es demasiado para mi, mucha responsabilidad.
-          Nero, eres el mejor que conozco, recuerdo cuando yo estaba en el Mournival que llevabas muy bien la decima.
-          Garvi eso fue temporal, el verdadero capitán eras tú.
-          Lo sé y por eso sé que estas más que preparado para el puesto.
-          No Garvi, no lo acepto.
-          Piénsalo, Nero. Ya tengo decidido casi todas las compañías, haz como Adelmus.
-          Adelmus lo acepto por que no te conoce como yo. Te lo repito, no. No es a mi a quien corresponde esto Garvi. Es a ellos-dijo señalando a los chicos de la cubierta-. Es su época, la nuestra pasó ya. Ellos son el futuro.
-          Los tengo en cuenta, muy en cuenta. Adelmus me dijo que tiene pensado ya quien lo va a sustituir, quiere a Margol.
-          Bien, servirá como primer capitán. Cuenta también con Kernya, Tarik, Casius y Fabricio.
-          Los tengo muy en cuenta. Los estoy observando muy de cerca. Por eso te los mande.
-          Tarik y Kernya me recuerdan a cierta pareja de capitanes que llegue a conocer.
-          Ya lo sé- la voz de Loken se congestiono-. A mi también me recuerdan a ellos.
-          Bien, volveré con ellos.
-          Nero se te olvida esto, creo que abajo te van a hacer mucha falta- dijo Loken entregándole las armas.
-          Vale, las acepto, pero ya hablaremos cuando salgamos de esto.
-          Hablaremos, no lo dudes Nero.

Nero se despidió de Loken. Mientras iba con los chicos observo las armas, la espada era bastante buena y antigua, digna de algún héroe de la antigüedad y la pistola era especial. Noto por el peso que estaba modificado, tal vez el cargador. Lo abrió y vio que podía introducir munición bolter, lo que la hacia más mortíferas que las de reglamento. Esa pistola con cartuchos de fragmentación era un verdadero peligro. Suspiro y la guardo en su cartuchera.

-          Bien ¿como va todo?
-          Preparado Nero- dijo Tarik sonriendo- Kernya esta haciendo los últimos preparativos.
-          Bien. Ah Tarik, toma esto- le dijo Vipus.
-          Tú pistola.
-          Si, esta es un regalo, guárdala bien, es una reliquia.
-          Igual que tú, “capitán”.
-          Tarik déjalo ya, sabes como me desagrada que me digas eso.
-          Lo se, por eso lo hago…
-          Tarik, la he preparado. Cuídala.
-          No te preocupes. Veo que el capitán te ha dado juguetes nuevos.
-          ¿La espada y la pistola?, no están mal, pero yo sigo confiando en mi viejo bolter- dijo Nero mostrando un bolter que estaba puesto en un estante de armas, un Umbra Ferrox de la Herejía- ¿sabes como lo conseguí?
-          Me lo has contado veinte mil veces ya. Fue durante tú periplo hacia Terra,  un regalito de algún astarte de alguna Legión, no.
-          Fue un regalo de un tecnomarine al que salve la vida. No te cachondees de mi Tarik, este bolter es un arma muy peligrosa en buenas manos.
-          Tranquilo, “capitán”.  Dejo ya de meterme contigo….
-          Eres…, bueno no digo nada más por que quien sabes lo que me contestarías. Ten preparado el equipo, saldremos dentro de poco.


En la thunderhawk donde iba Nero con los chicos se notaba la tensión. Observo como Kernya jugaba con el bolter y lo revisaba veinte veces, Tarik simplemente miraba a  sus compañeros y de vez en cuando soltaba alguna broma, Casius se movía intranquilo  y Fabricio miraba de un lado a otro. Nero vio que Radiax llegaba de la cabina y se sento a su lado.
-          ¿Cómo va todo?- dijo Nero a través de su comunicador codificado, ya que llevaba puesto el casco igual que Radiax.
-          Dentro de cinco minutos llegaremos al punto alfa, Nero.
-          Bien, los chicos están ya intranquilos.
-          Es normal, su primera misión.
-          Ya lo sé, pero después de tantas y tantas, ya no sé lo que siento.
-          Nero, las primeras siempre son las peores, no sabes como vas a actuar, después te vas acostumbrando.
-          Menos mal que es un descenso en thunderhawk- se rio Nero-, mi primera misión descendimos en capsulas, vomite todo lo que había comido esa semana.
-          Menos mal. Pero se supone que no debemos de sentir esto, Nero, nuestro código genético lo impide.
-          Si, esa es la teoría, como lo de no tener miedo y algunas cosas más. Garvi dice que si no sentimos miedo, seguro que morimos en combate. Tenemos miedo, es normal y lógico.
-          Si pero no salimos corriendo, aunque estemos deseando hacerlo.
-          Si esa es la diferencia, nuestra genética lo domina y nos hace más intrépidos.
-          No recuerdo casi nada de cuando era soldado, pero creo que lo pasaría muy mal.
-          Eso es lo malo de nosotros. No recordamos casi nada de antes de ser astartes.
-          Nero, una pregunta, dices astarte, no marine espacial.
-          No sé, es la costumbre. Yo todavía me veo como un legionario astarte, no como un marine espacial. Y a vosotros igual, no sois marines, sois legionarios.
-          La verdad es que es algo curioso, Nero.
-          Si lo es.
-          Capitán Vipus- dijo una voz a través del comunicador- estamos llegando al punto de inserción.
Nero cambio de color, gracias a que llevaba el casco puesto. Ese “capitán” lo puso nervioso. Había estado tranquilo, pero aquello lo puso nervioso.
-          Entendido, piloto- respondió- pero no soy capitán, solo sargento.
-          Perdone sargento, pero Lord Garro nos dijo que usted era el segundo al mando de la misión, así que creí que era capitán.
-          No pasa nada- dijo, pero aquello no se lo creía ni él.- Radiax prepara a los chicos.
-          Entendido Nero- dijo el sargento veterano con aplomo a través del comunicador del casco- Chicos, revisión antes del baile.
Nero escucho como cada uno contestaba al sargento. El grupo que había traído Radiax era  muy variado. Algunos eran componentes de novatos, recién ascendidos a marines, la mayoría, pero otros pertenecían a la escuadra de mando. Junto a él estaba sentado el Campeón de la Legión,  Wulfen, al que llamaban así por que llevaba un casco con forma de cabeza de lobo, aunque en aquel momento llevaba un casco de veterano, con la armadura negra. Llevaba también una espada de energía y un escudo con un bolter. Junto a él estaba Dremis, el apotecario, quien había decidido acompañarlos, ya que Garro había mandado seis apotecarios para la misión. Marcelus, o Marcel como le gustaba que lo llamaran, no estaba allí, ya que se había tenido que quedar con Adelmus, quien llevaba el grueso de las fuerzas de ataque. El resto eran todos novatos, incluidos sus chicos. Era el bautismo de fuego para todos, excepto para uno, Kernya. Él ya tuvo su bautismo de fuego hace unos años, cuando era un niño y fue salvado por Loken de unos corsarios eldars oscuros. El chico mato a uno de los eldars delante de Garvi solo con una cadena, al que asfixió. Tanto Tarik, como Casius, como para Fabricio, e incluso para Andalecius era la primera vez que entraban en combate. Aquello era un honor para los chicos, ser acompañados por Nero.
-          Luces en rojo- dijo el piloto a través del comunicador- descendemos en el punto señalado.
-          Legionarios- dijo Nero con voz autoritaria, sorprendido el mismo por el tono en el que lo dijo- preparados para el combate.
Al decir esto, todos se pusieron de pie y montaron sus armas. Estaban agarrados a unos tiradores que colgaban del techo con una mano y en la otra empuñaban el bolter.
La nave aterrizo.
Lo que sucedió después fue tan rápido que más de uno cuando se dio cuenta estaba ya fuera de la Thunderhawk. El portón de desembarco bajo y los treinta legionarios salieron a toda velocidad de la nave, ocupando sus posiciones en el perímetro de seguridad. Las defensas de la nave no paraban de moverse buscando blancos de enemigos.
-          Perímetro asegurado- dijo la voz de Radiax por el comunicador privado en el casco de Vipus.
-          Bien, Radiax, estas al mando. Locasta conmigo.
Tarik, Kernya, Fabricio y Casius fueron detrás de él.


En el punto de desembarco, las cosas eran muy distintas. La llegada de varias Thunderhawks alertó a los Portadores de Palabra, que acudieron en masa. Las naves dieron buena cuenta de ellos, hasta que se instalo el perímetro de seguridad. Loken a acompañaba a Adelmus,, quien iba con una armadura de exterminador. Junto a él, Marcel, con otra armadura igual portaba un banderín de batalla negro, sin ningún distintivo.
-          Comandante de Fuerza, organiza tus devastadores- le dijo  Adelmus a Andalecius por el comunicador-, Fuerza de Ataque Uno, conmigo.
La Fuerza de Ataque Uno era una escuadra formada por diez exterminadores, entre ellos estaba Marcel. Andalecius colocó sus hombres en una posición defensiva. Los devastadores con bolters pesados y cañones de fusión formaban la primera línea de combate, detrás de ellos se alineaban otros con cañones de plasma  y junto a ellos, algunos con cañones laser.  Las escuadras tácticas se alinearon entre  los devastadores y varias escuadras de asalto con retroreactores saltaron por encima de la línea para unirse al grupo de Adelmus. Loken observo todo esto.
-          Margol- dijo por el comunicador Loken-, estas al mando. Informa al capitán Adelmus.
-          Entendido, señor- dijo el joven.
Loken miro a su alrededor y pulso en su brazo y se volvió invisible. Tenia trabajo que hacer.


Nero y los chicos dejaron atrás a Radiax y  sus legionarios y se adentraron en territorio enemigo. Le inquietaba que todo estuviera tan tranquilo.
-          Parece que estamos de paseo- dijo Tarik con su sorna habitual- ¿seguro que este es el camino hacia nuestra misión?
-          Vamos bien- le contestó Nero por el comunicador de su casco-, lo que si me mosquea es que lo estamos teniendo demasiado fácil.
-          Es extraño Nero- dijo Fabricio-, tal vez estén echando más cuenta en el punto de inserción A.
-          Hace un rato Radiax me informo que todo estaba tranquilo en el punto de encuentro- dijo Kernya.
-          Bien, sigamos adelante- dijo Nero molesto- estamos cerca. Casius y Fabricio, cubrid la derecha, Tarik y Kernya la izquierda.
-          Entendido- dijo Kernya.
-          Los cinco avanzaron sin muchos problemas y encontraron un edificio, prácticamente el único que había en la zona, totalmente devastada. Grandes cañones de lava se abrían en el suelo. Desde luego el planeta había recibido un castigo severo. Había ruinas por todos lados, de edificios de los anteriores habitantes de aquel planeta. Allí parecía que hubiese visto un asentamiento de importancia, tal vez una ciudad. El color de la tierra quemada indicaba que allí hubo alguna catástrofe bastante grave. Nero  vio en su visor del casco que había ciertos niveles de radiación,  lo cual pudiera indicar que se hubiese usado material radiactivo, tal vez alguna bomba. La verdad es que la bomba debía de ser muy destructiva para causar aquello. Vio como Casius saltaba sobre los restos en ruinas. Ocultándose en los pocos restos de edificios que quedaban llegaron hasta allí, su objetivo.

Loken, sin mucha dificultad llego hasta el Inner Sactum de los Portadores de Palabra. Era una sala abovedada, excavada en una de las principales cuevas del recinto principal. Había eludido con el manto de invisibilidad a los portadores y estaba allí. Solo debía de buscar a su objetivo y acabar con él. La verdad es que sabía donde estaba, la información en ese caso era muy precisa, demasiado precisa. En su fuero interno sabia que aquello era una trampa, pero debía seguir adelante, quería activar esa trampa.
 Fue avanzando por pasillos hasta llegar a una sala, donde había algo que le recordaba al pasado. Tuvo la misma sensación de cuando descubrió hacia ya mucho tiempo en el Espíritu Vengativo un templo corrupto. Había llegado a su destino.

Desconecto la capa de invisibilidad y observo a su alrededor. Agarro su viejo bolter Ferrox y se dio la vuelta. Todo despejado, vacio. Y justo entonces escucho una voz que le hablaba.
-          No esta aquí, Lobo Lunar.

   Vipus y los chicos entraron en el edificio, y una vez en el interior vio que allí había una especie de templo.
-          Informad- dijo Nero por el comunicador.
-          Todo despejado- dijo Kernya.
-          Por este lado también – dijo  Casius.
-          Bien, tomad posiciones.
Los chicos se ocultaron detrás de algunas columnas, y el avanzo hacia un pasillo que estaba justo en el centro de la habitación y entro en él. Era estrecha y por el cabía una sola persona y la verdad no estaba hecho para la envergadura de un astarte. Se puso en la mano el bolter  e iba avanzando de lado, cuando escucho un ruido a su espalda. Miro y donde estaba antes la entrada al pasillo, vio un solo muro, lo habían encerrado allí.

Nada más cerrarse el muro detrás de Vipus, un grito salvaje sacudió la sala. Kernya y los chicos fueron sorprendidos por una cincuentena de Portadores quienes entraron en la sala. Iban vestidos con túnicas rojas, y llevaban un pectoral metálico a modo de armadura, cubierto de runas extrañas, seguro que en idioma colchisiano. Algunos llevaban máscaras metálicas, pero otros iban con lo que parecía ser un uniforme militar, solo que la parte superior era en rojo, sin mangas que dejaba al descubierto fornidos brazos e iban con mascaras metálicas de color negro. Iban armados con pistolas y espadas, algo que era un problema para los legionarios, pero detrás de ellos apareció una figura enorme, de un astarte. Este iba vestido con una armadura roja, con una especie de túnica y una grotesca mascara metálica que cubría su rostro. Nada más verlo, los chicos comprendieron quien era. Un hechicero, un psíquico.

Tranquilamente Loken empuñó su bolter en dirección a donde salió la voz. Vio una inmensa mole delante de él.
-          Tu debes ser ese famoso Lobo- dijo la voz, manteniendo se oculto en las sombras-. Mi señor Erebus dijo que serias un gran contrincante, pero yo solo vero a un leal más.
-          Antes de nada me gustaría saber con quien estoy hablando. Tú ya sabes quien soy.
-          Bien me presentare- dijo saliendo a la vista de Loken-, me llamo Haagarr Defensor de la Palabra.
Loken vio a un legionario del Caos, vestía una irreconocible armadura Cruzada decorada con runas de escritura dorada. Era casi irreconocible por que estaba cubierta por trozos de cuero, de procedencia humana intuyo Loken,  además tenía piezas de otros tipos de armadura y estaba decorada con cráneos humanos y restos de otras razas.
-          Ya que nos conocemos, creo que deberías saber que no es a ti a quien busco, ¿Dónde esta esa rata traidora de Erebus?
-          Mi señor Lord Erebus sabia que venias y también sabia por lo que venias, no lo dudes. Los psíquicos lo predijeron.
Aquello sentó a Loken como un tremendo golpe. Erebus no era tonto y alguien le había puesto en alerta, se imagino quien podría ser.
-          Así que esto es una trampa, ¿no?
-          Si, eso es una trampa. Todos seréis una ofrenda a los Dioses.
-          Bueno no se si los psíquicos también han predicho que detrás de nosotros vendría una flota de la Inquisición para purgar este planeta.
-          La flota no podrá llegar nunca. Los Dioses nos protegen.
-          Bueno, creo que se acabó ya la charla.
Y diciendo esto amartillo su bolter y disparo al Portador.
-          Capitán Loken- dijo el caótico-, es usted un mal jugador. Esto es un duelo entre tú y yo…
El Portador de Palabra golpeo a Loken con una maza demoniaca, y este salió despedido contra una de las paredes,.
Loken medio aturdido se puso depie y busco su bolter, que estaba tirado en el suelo. No podría alcanzarlo antes de que el caótico le volviese a golpear, asi que saco su espada sierra y la puso en funcionamiento.

Vipus avanzaba por el pasillo oscuro con la visión nocturna de su casco. Era estrecho y recto, pero tan largo que no veía su fin. Siguió andando mientras se preguntaba como estarían los chicos. Aquello le preocupó de forma alarmante. Nunca en tantos años había sentido aquello por nadie, aquello chicos eran algo más que su escuadra. Los había visto crecer desde que eran unos críos, hasta convertirse en lo que eran hoy, verdaderos legionario. Tenia sentimientos por ellos y aunque Tarik le incordiaba muchísimo y se cachondeaba de él, sabia que el chico sentía algo por él. No sabría explicarlo, pero era un sentimiento mutuo por ellos, eran como sus hijos, si era eso, se sentía como un padre cuando protegía a sus hijos. Eso lo sorprendió más aún. Se suponía que los astartes no tenían sentimientos de ese tipo. Y pensó en Loken. Él también los tenia, lo sabia seguro por que alguna vez se lo dijo, Lo que sintió cuando Pequeño Horus mató a Togarddon, lo que sintió cuando en 63-19 protegió a los iteradores de la bestia en que se convirtió Jubal. Al fin al cabo eran seres humanos en el fondo, con mutaciones genéticas pero humanos. Estaban mejorados y en su código genético algunas de esas cosas habían sido anuladas, pero al final siempre se imponían, a pesar de la manipulación  genética. Sabía que Loken se sintió atraído por Keeler y por Oliton de alguna forma, como ellas se sentían atraídas por él. Aquello lo preocupo, nunca había sentido nada así.
De pronto se dio cuenta que el pasillo terminaba en una sala gigantesca. Salió del pasillo, o bien podría decir hueco y vio lo que parecía una especie de capilla.


Los Portadores de Palabra aullaban y disparaban sus pistolas contra ellos, dirigidos por el hechicero y un par de acólitos con  servo armaduras. Casius disparo su bolter y media docena cayeron al suelo muerto. Solo fue una ráfaga, pero vio como los proyectiles estallaron antes de impactar en sus objetivos. Fabricio, un poco más atrás quemo literalmente a otro grupo de una ráfaga.
En el otro lado Tarik y Kernya también daban cuenta de sus oponentes,  algunos con desmembramientos incluido. Uno de los acólitos disparo un bolter hacia su dirección, pero Kernya le reventó la cabeza de un disparo. El proyectil atravesó la ceramita del casco y exploto en su interior, seccionándole la cabeza de un tajo. Su cuerpo sin vida cayó pesadamente al suelo. Miro a su alrededor. Y vio que por lo menos treinta de los portadores habían caído ya. Las municiones especiales habían causado unas tremendas bajas en los caóticos, solo veía cuerpos desmembrados y mutilados. Casi todos los portadores tenían heridas mortales y alguno que estaba herido no tardaría en morir. Observo como el enemigo se estaba reagrupando. El próximo ataque seria el definitivo, pero sabía que una veintena no podría con ellos.
-          Tarik- dijo por el comunicador-, se reagrupan.
-          Ya lol sé Kernya- dijo esta vez sin el tono burlon que normalmente teñia su voz-, creo que nosotros deberíamos hacer lo mismo, reunirnos con Fabricio y Casius, ¿no?
-          Entendido. Casius, Fabricio me escucháis.
-          Fuerte y alto sargento- dijo Casius.
-          La próxima será más fuerte- le contesto Fabricio-, no me gusta nada ese hechicero y aún queda otro acolito vivo. Esos si son enemigos peligrosos.
-          Del Hechicero me encargo yo- dijo Kernya -. Fabricio encárgate tú del acolito.
-          Sin problemas, vera ese quien soy.
-          Bien debemos de estar preparados.



Andalecius estaba dirigiendo a sus hombres con una frialdad  mortal. Cada ataque de los Portadores de la palabra era rechazado por los hombres de Margol. Llamo a su capitán por el comunicador.
-          Mi capitán, ataque rechazado.
-          Bien chico, les estamos dando bien a esos perros. Estoy terminando con los últimos y me reúno contigo en la posición.
-          Entendido señor- dijo el chico-, pero tenga cuidado. Este último salto ha sido mas peligroso. Creo que están preparando algo.
-          No te preocupes chico, bien corto.
A Andalecius  había algo que le decía que no iba tan bien la cosa. Los últimos ataques habían sido grandes, pero noto que los estaban probando, buscando sus puntos flacos. Esperaba, sabía que el siguiente ataque seria con algo más que con locos fanáticos vociferantes. Los informes contaban que los Portadores tenían vehículos, pero ninguno había aparecido hasta el momento y se imaginaba que en el próximo atacarían con ellos, seguramente cubriendo a Legionarios del Caos, que vendrían en ellos.
-          Comandante- dijo por el comunicador uno de sus sargentos-, ya vienen y lo que traen no le gustara en lo más mínimo.


Loken se estaba recuperando del último ataque del caótico. El Paladín lo mantenía a distancia con la terrible maza. Tenía la anchura de una cabeza humana y era lo suficientemente larga como para evitar que se le acercara Loken con la espada. Su táctica era no dejar que se le acercase, por que sabia que Loken usaría toda su maestría para matarlo. La manejaba con las dos manos y cada golpe era demoledor. Su armadura tenía varias abolladuras, todas las veces que se había intentado acercar a él. Tenia que pensar algo  rápido, ya estaba perdiendo mucho tiempo con el paladín. La misión se había fastidiado y tenía que volver con los chicos, lo necesitaban.
Se movió rápidamente y de un salto golpeo al caótico con su pierna. El paladín, que no se esperaba este ataque, retrocedió y Loken aprovecho ese momento para atacarlos con la espada. El caótico paro el golpe con astil de la maza. Los dientes de la sierra chirriaban al chocar con la empuñadura de la de acero. El paladín intento rechazarlo, empujando al astarte contra la pared, pero fallo y no logro moverlo. Loken le dio una patada en una de sus piernas y el caótico cayo pesadamente al suelo. Loken se separo de él y preparo su siguiente movimiento. La armadura parecía impenetrable, pero aun así lo atacó con la espada. La sierra  desconcho la pintura carmesí de la armadura. El caótico, desde el suelo hizo un movimiento circular con la maza dirigido a las piernas de Loken, quien al ver el movimiento salto y se puso fuera del alcance de su enemigo. Debia de acercarse otra vez y derrotarlo, lo cual era difícil, pero ya sabía como debía de hacerlo.

Tarik avanzaba entre los portadores blandiendo su espada sierra, cada golpe que daba cortaba una extremidad de alguno de sus enemigos, por otro lado, Casius ejecutaba fríamente  a sus enemigos. Mientras ellos se ocupaban de ellos, Fabricio busco a su enemigo y se enfrento a él. Vestía una armadura parecida a la Aquila, pero era distinta, más parecida a la Herejía. El acolito tenia un hacha de energía, retorcida y con varios filos cortantes, mientras que Fabricio solo tenía un puño de combate. El enemigo sonrió detrás del casco que llevaba puesto al ver la desventaja en la que se encontraba su enemigo. Lo que no sabia era que Fabricio era experto en combate cuerpo a cuerpo y el puño era su arma favorita. El acolito se lanzo al ataque. Fabricio espero, solo espero el momento adecuado y enfocó un golpe, un solo golpe. El puño de combate del astarte impacto cargado de energía contra el cuerpo del caótico que salió despedido contra una pared. Cuando aún estaba caído en el suelo, Fabricio salto encima de él y lo remató en el suelo golpeándolo repetidamente con el puño.
Kernya, con el camino libre alzo su espada de energía y reto al brujo. Este le respondió con un gesto parecido, como aceptando el reto. Vestía una armadura cubierta por una túnica carmesí, y como casco llevaba una terrorífica mascara que era un rostro demoniaco que gritaba. Por arma tenia un báculo de hechicero, terminado por un cráneo que podría ser de cualquier criatura menos humano. Kernya, quien era un excelente espadachín, ataco primero, pero el golpe fue detenido por el brujo casi sin inmutarse. El choque de ambas armas cargadas de energía produjo un gran chispazo. Ahora fue el brujo quien ataco, pero Kernya esquivo el ataque con maestría, casi sin moverse del sitio y contra ataco con un golpe de su puño que impacto el pecho del hechicero.
El brujo, al ver que su enemigo había atravesado su guardia,  puso distancia entre ambos y extendió el bastón, como tomando la distancia de su enemigo. Kernya adoptó una posición de espera, viendo a ver que iba a hacer el brujo. Este atacó, pero el chico volvió a esquivar el ataque, pero esta vez lanzo un tajo con la espada, que corto parte del pectoral de la armadura. Del corte empezó a brotar sangre oscura. El brujo se llevo la mano al pecho y al comprobar que estaba herido, lanzo un desesperado ataque contra el astarte, pero este lo paro con la espada e hizo caer al brujo al suelo repeliendo el ataque. El brujo se levantó y empuño el bastón con las dos manos y concentro un ataque de energía, que impacto en la armadura del chico. La verdad es que no fue mucho y se recupero del ataque. Ahora Kernya empuño la espada con las dos manos y se empleó a fondo en un ataque demoledor que destrozo la ya maltrecha armadura del enemigo. Este cayó al suelo, sangrando a borbotones. Kernya le había vencido y este estaba moribundo en el suelo. Pero de pronto sintió un frio que le helo la sangre. Se volvió y vio al brujo de pie, sangrando pero entonando lo que parecía un cantico. De repente se vio envuelto en lo que parecía una burbuja de poder.
Tarik derrotó al último de los portadores, cuando vio como el hechicero rodeado por un aura de energía, elevaba a Kernya como si fuera un muñeco. Después vio como lo arrojaba contra una pared, donde choco y volvió después a rebotar de ella. Vio como Kernya extendía sus brazos, en un acto seguramente dirigido por el brujo y como, este con una palabra de poder, arrancaba de cuajo uno de sus brazos una pierna, lanzándolo violentamente contra una de las paredes  que se derribo con la violencia del impacto. Tarik, grito y empuño su bolter disparando contra el brujo.
-          ¡Maldito bastardo!, ¡hijo de puta!- dijo mientras avanzaba corriendo disparando.
El aura de poder repelió los disparos del bolter. Al ver esto, Tarik empuño su espada sierra y se lanzo a la carga contra el enemigo, al que golpeo con su armadura. Los dos cayeron al suelo, pero Tarik se levanto de inmediato. El brujo levito, a unos palmos del suelo. Tarik atacó con una furia imparable y el brujo intento parar el golpe con el astil de su báculo, pero la potencia del golpe de Tarik era tal que lo rompió por la mitad, alcanzando de lleno al brujo en parte de su rostro y el pecho. Este cayó al suelo, herido ya de muerte. Tarik, aun así, al ver al enemigo medio muerto, tranquilamente recargo el bolter, esta vez con munición perforante. El brujo yacía en el suelo bocarriba, pero Tarik, apoyo un pie en el cuello del enemigo y puso el bolter en la cabeza del brujo.
-          ¡Nadie le hace eso a un Lobo Lunar y sale indemne!
Y al decir esto disparo a bocajarro el bolter. El primer disparo destrozo el casco, pero no le causo daño al brujo, pero el chico volvió a disparar, una y otra vez hasta dejar vacío el cargador del arma. Cuando el cerrojo del arma le indico que no quedaba ninguna munición observo la cabeza del brujo destrozada por los disparos del bolter.
-          Kernya estas vengado.


Nero estaba en una sala que parecía una capilla, solo. La puerta estaba cerrada, y allí delante de él había lo que podría ser un altar. Había visto cosas así antes, pero no de esta forma. El altar estaba lleno de ofrendas, partes humanas y de otros seres y sangre, mucha sangre por todos lados, pintada como símbolos caóticos. Y en el centro de todo esto había una gema, del tamaño de un puño. Nero saco un dispositivo de contención, donde metió la gema.
Ya tenía lo que venia a buscar, pero debía de salir de allí y reunirse con los chicos. Observo la habitación y parecía quien solo había una salida una recia puerta de piedra, que estaba cerrada desde afuera. Nero no lo pensó dos veces, cogió dos granadas de fusión y las lanzó contra la puerta.


Andalecius no creía lo que veía. Esperaba vehículos, tal vez algún profanador, pero no aquello. Delante de el veía un ejercito de demonios que se dirigían a la posición de su capitán.
-          Mi capitán, se dirigen hacia usted una legión de demonios- dijo el chico.
-          No te preocupes Margol, mis exterminadores y yo nos encargaremos de ellos.
-          Están mandados por una bestia gigantesca, puede que sea un demonio de gran entidad, armado con una espada. Adelmus, yo usted replegaría a los hombres hasta nuestra posición. Desde aquí con el apoyo de las tarántulas y los cañones de las cañoneras podremos rechazarlos.
-          Negativo chico, podemos detenerlos. Con estas armaduras si podremos con ellos.
Y al decir esto desconecto la comunicación. Andalecius comprendió que no podía hacer nada por convencerlo. Adelmus creía que iba a poder detenerlos, pero el sabia que no seria así, debía de hacer algo y pronto. Intento contactar con Loken, pero solo escuchaba estática, y con Nero también, pero nada igual, así que contacto con Radiax.
-          Eso es una locura chico- dijo Radiax cuando le conto lo que sucedía-. Voy a replegarme hasta tu posición. Mientras tanto piensa algo rápidamente.
-          Entendido sargento, lo hare de inmediato.
Margol observo a su alrededor, tenia un buen contingente, pero sabia que no resistirían el ataque, necesita ayuda y rápidamente, algún arma con la que poder detener al demonio gigante. Y entonces vio  que Arteus, el tecnomarine que estaba allí con él.
-          Arteus, debemos detener a ese demonio.
-          No se como comandante- dijo el tecnomarine con voz metálica.
-          Necesitamos un arma potente y rápido.
-          Bien, podría hacer algo, tal vez con los cañones de la cañonera. Si pudiera incorporarle una célula de energía, podríamos tener un cañón de fusión lo suficiente  potente para detenerlo.
-          ¿Cuanto tardaría?
-          En condiciones normales un par de horas.
-          No las tiene, debe de ser como mucho en cinco minutos.
-          No se preocupe comandante, intentare improvisar algo.

Adelmus estaba henchido de orgullo. Con aquella armadura no había quien lo detuviera. Había matado a cien enemigos, algunos de ellos legionarios del caos con servoarmadura, que estaban a sus pies. La escuadra formada por nueve  exterminadores más estaba terminando con los últimos enemigos, cuando Adelmus vio lo que se avecinaba comprendió al chico. Demonios, de todos los tamaños y colores se acercaban a ellos con una rapidez pasmosa.
-          Escuadra de asalto, vienen más- dijo Adelmus por su comunicador.
-          Entendido capitán, intentaremos retrasarlos lo que podamos.
-          Bien, escuadra preparados para el siguiente combate. Al grande y feo dejádmelo a mí…
Todos se rieron a través de la línea abierta del comunicador. Ahora Adelmus estaba confiado en la victoria, demasiado confiado. Estaba infravalorando a un enemigo muy superior en número, pero era algo lógico después del combate que había tenido hacia un momento.
La escuadra de asalto diviso a su nuevo objetivo. Treinta legionarios con retroreactores formaban la fuerza de ataque, y al ver a los demonios atacaron. La primera línea de enemigos se deshizo delante de ellos, rodeándolos y apareciendo por detrás, pero no los pillo por sorpresa ya que, con espadas sierras, pistolas bolter, de plasma, lanzallamas y rifles de fusión aguantaron bastante bien el tipo. Hubo algunas bajas, pero era normal debido al alto número de enemigos. Un montón de cuerpos de demonios, que estaban ya casi vaporizados, los rodeaba. Pero no tuvieron descanso, ya que una segunda oleada se les acercaba a marchas forzadas, eran unos demonios de casi la altura de un marine, con cuernos y los había de varios colores, algunos eran rojo brillante, otros eran un dorado mortecino y algunos eran negros como el carbón. Y todos venían armados con espadas de fuego. Algunos venían montados en bestias gigantescas, que avanzaban a una velocidad temible, pero lo peor de todo era un ser, gigantesco que estaba en el centro de todo. Era grande, tan grande como una torre y era rojo, de un rojo sangre e iba vestido con una armadura carmesí con runas típicas de los Portadores de la Palabra. El sargento de la escuadra de asalto al verlo ordeno un repliegue táctico hacia la zona ocupada por los exterminadores.
-          Mi capitán, lo que viene ahí es imparable- le dijo el sargento a Adelmus.
-          De eso no te preocupes ahora- le contesto- yo me encargo de él. Vosotros y los demás encargaros de los otros.
Adelmus avanzo y blandió su Martillo Trueno. Al llegar a lo alto de un risco, para llamar la atención del Demonio, golpeo el Martillo en el escudo Tormenta que llevaba. Si lo que quería era llamar su atención lo consiguió, ya que el Demonio se giro y se encaro hacia él. Adelmus grito, y salto encima de él blandiendo su arma. Un combate de titanes estaba por comenzar.


Loken estaba ya cansado del combate. Su enemigo le tenia cogida la medida otra vez y le costaba mucho trabajo volver a acercarse. Cada vez que lo intentaba, lo recibía con un golpe de la maldita maza. Lo había tenido a su merced, pero el caótico era muy ágil y lo evadía. Tenia que pensar algo y rápido. Sabia que lo hacia aposta, para entretenerlo lo máximo posible y existía la posibilidad de que Erebus hubiese planeado algo para dejarlos allí prisioneros en el maldito planeta. Por eso debía de terminar con él, necesitaba que el enemigo se confiara, que tomara una posición de ataque que lo desequilibrara y él aprovechar ese momento de confianza y acabar con él. Y sabía que no tardaría en cometer un error que seria fatal.
El Paladín vio que Loken estaba cansado, y que ya era suyo. Su Señor le hablo mucho de aquel ser, y lo advirtió. Sin duda su Señor lo había infravalorado, ya que para él no era ningún desafío. Al principio si suponía algo, pero después de unos minutos luchando había predicho todos sus movimientos. El tal Loken era patético, pensó, una reliquia de otro tiempo, un tiempo pasado que no volvería. Él era el futuro y acabaría ya con el viejo marine.
El caótico ataco con la maza y justo en el momento que dio el golpe, que Loken esperaba, esquivo y con la espada sierra golpeo justo en uno de los pliegues de la armadura. Sabía demasiado bien los puntos débiles de ese tipo de armadura y Garviel lo aprovecho. Desgarró parte de l cableado interno de la armadura y el caótico arrodillado grito de impotencia. Loken saco la espada y con un golpe de maestro le secciono la cabeza, que salió despedida del tronco a gran velocidad. Toda la sala se tiñó con sangre negra del enemigo.
Loken paro la espada sierra, se agacho y cogió su bolter y acto seguido activo su capa de invisibilidad. Debía volver con los chicos, le necesitaban.

La puerta literalmente desapareció de su vista cuando arrojo las granadas. La explosión lo había cubierto de un polvillo  amarronado, que al ser la armadura negra lo había dejado casi blancuzco. Como llevaba el casco, no le importaba por que veía a través de los sensores de las lentes. Pensó, que con una granada podría haber abierto un agujero, pero no lo pensó y lanzo dos. Así soy yo, se dijo para si. Salio de la polvorienta habitación y tras doblar varios pasillos llego a la sala por la que habían entrado. Pero lo que vio allí no le gusto nada.
La sala estaba llena de cuerpos, muchos mutilados por la acción de espadas sierra e incluso de disparos de bolter. Fue avanzando lentamente en alerta por si había algún enemigo, pero nada más andar unos metros comprobó que la matanza había sido concienzuda, los chicos se habían portado como veteranos, literalmente, habían arrasado al enemigo. Y entonces entro en la habitación donde estaban los chicos. Todos estaban allí. Se acercó a ellos.
-          Buena habéis liado- dijo Vipus.
-          He intentado contactar contigo- dijo Tarik con voz exaltada- también con Garvi y con Radiax, pero no contesta nadie.
-          Seguro que son interferencias, nada más salgamos de aquí seguro que funciona, ¿Qué pasa?
-          Nero, yo…- dijo el chico titubeando. Aquello le extrañó mucho a Vipus, Tarik siempre estaba de broma y ahora parecía serio, caso desencajado- es Kernya, esta muy mal.
-          ¿Qué le ha pasado?- dijo Vipus  andando junto al chico.
-          Esta muy mal… ¡creo que esta muerto!….
Nero fue con el chico hasta una pared donde estaban Fabricio y Casius arrodillados ante un cuerpo. Cuando Nero reconoció a Kernya, algo le atravesó su alma.
-          ¿Cómo demonios esta así?
-          Había un psíquico con ellos, Nero. Lo teníamos todo controlado. Fabricio se enfrentaba a un acolito mientras Casius y yo terminábamos con el resto. Él fue por el brujo….
Nero actuó por instinto. Unas runas aparecieron el visor de su casco indicándole el estado del chico. Estaba mal, pero vio que estaba estable.
-          Esta estable- dijo, pero tiene que verlo Dremis.
-          A perdido mucha sangre- dijo Fabricio, que estaba blanco como un papel-. El maldito brujo le arranco el brazo y la pierna.
-          Lo veo Fabricio, ya lo veo. Pero él tiene que verlo. Tarik, cógelo tú con cuidado. Yo abriré la marcha, Fabricio y Casius en los flancos.
Los chicos asintieron. Tarik cogió la espada y el cuerpo exánime de Kernya  en brazos. Y comenzaron a andar para salir fuera de allí.

Una vez en el exterior, Nero vio que tenía señal y se puso en contacto con Radiax.
-          Radiax, aquí Nero.
-          Hola Nero, ¿como van las cosas?
-          Mal,Necesito a Dremis rápido. Kernya esta muy mal- dijo Nero, el canal era codificado y solo podían oírlo los dos-. Tiene miembros arrancados y creo que una contusión grave en la cabeza. Necesitamos ayuda rápidamente.
-          Estamos en el punto de inserción Alpha.
-          ¿Habéis dejado la posición de desembarco?
-          Si, Andalecius me necesita aquí. Nero las cosas están muy feas aquí. Ven todo lo rápido que puedas.
-          Estamos muy lejos y creo que el chico no llegara. Necesitamos un transporte.
-          No te preocupes yo me encargo. Esta es vuestra situación ¿no?
-          Si. Esa es.
-          Enseguida mando apoyo aéreo. Se lo comentare a Andalecius.
-          Date prisa….


Andalecius observaba la batalla desde su puesto, vio como Adelmus saltaba desde el risco y se enfrentaba al Demonio. Adelmus  lo rechazaba como podía, y lo golpeaba con su martillo. La bestia era muy lenta, pero cada golpe que daba era demoledor. Y anticipándose vio lo que iba a pasar.
Adelmus fue cogido de improviso por el Demonio, quien literalmente lo apartó de un manotazo. El capitán salió volando, chocando contra unas ruinas. El golpe fue tremendo, pero aun así, el exterminador se levanto, pero para volver a caer al suelo de inmediato. El Demonio grito….

Andalecius al ver esto contacto de inmediato con la Legión of One.
-          Aquí Alpha, conteste Legion.
-          Aquí Legión.
-          Necesitamos apoyo aéreo pesado de inmediato.
-          Cerberus sale de inmediato.

La orden fue dada y la Cerberus partió de inmediato. La cañonera estaba preparada, lista para entrar en combate en cualquier momento. Además de su potencia de fuego, llevaba colgado  a Sejanus, el Dreadnought que seria dejado literalmente sobre el enemigo. La nave partio de la fragata y se adentro en la atmosfera con su carga.

Radiax contactó con Andalecius.
-          Andalecius, soy Radiax, Nero necesita ayuda rápidamente.
-          Entendido, he pedido apoyo pesado, que tiene que estar por llegar.
-          Bien, yo hablare con la Cerberus de inmediato.

Por encima de Andalecius paso como un rayo la Cerberus. Vio como Sejanus colgaba de la nave y como al llegar al sitio de destino, esta lanzo al dread. También disparo sus misiles  contra el Demonio, que le causaron algo de daño. Hizo otra pasada y disparo el cañón de fusión que pareció si dañarlo.
En ese momento una runa le alerto era Arteus.
-          Todo listo comandante- dijo el tecnomarine con voz metálica.
-          Fuego- dijo tranquilamente Andalecius.

Nada más ver la pasada que realizo la Cerberus, Radiax se puso en contacto con ellos.
-          Cerberus aquí Radiax.
-          Le escucho sargento.
-          Diríjanse al punto 54.56.7, allí tendrán que recoger un paquete.
-          Entendido sargento, tomamos nuevo rumbo.
-          Dense prisa hay una vida en juego..
Las turbinas de la Cerberus rugieron y la nave ascendió. Enseguida tomo su nuevo rumbo  e instantes después, el piloto vio un grupo de edificios entre unas ruinas. Allí estaba el punto de reunión. Gracias a los instrumentos de navegación detectaron formas de vida.

Nero vio a la Cerberus y respiro tranquilo. Instantes después la cañonera descendía y sus compuertas se abrían, para el grupo introducirse dentro e ir al punto de encuentro Alpha.


El cañón de la Thunderhawk disparo, impactando de lleno en el Demonio. Eso si que le había dañado de verdad. Sejanus vio como el Demonio se agachaba tocado por el rayo concentrado y aprovecho este momento para atacarlo. Apunto su proyector de energía y espero a que el arma estuviera lo suficientemente cargada para disparar. El impacto fue directo y el daño causado fue tremendo al enemigo, que cayo al suelo. Sejanus aprovecho ese momento para, con su puño de combate, asestar un golpe tremendo, pero no definitivo. El enemigo estaba casi vencido, pero no del todo. Intento golpearle, pero Sejanus lo esquivo, y disparo su bolter tormenta  que llevaba en el puño. La ráfaga de disparos, directa a la cabeza entre los dos ojos del enemigo fue letal para el ya dañado enemigo. Pesadamente cayó al suelo exánime.

-          Zona controlada- oyó Andalecius por el canal de comunicación.
-          Entendido Sejanus- le contesto-. Escuadras tácticas avancen hasta encontrase con él.
Seis escuadras táctica avanzaron, iban armadas con bolters pesados y cañones de fusión armas con las que contendrían tanto a infantería como a vehículos. Además, desde una zona elevada, grupos de Devastadores armados con cañones laser y cañones de fusión mantenían vigilancia sobre la zona.

La Cerberus descendió rápidamente sobre el punto Alpha. Abriendo sus compuertas unos segundos antes de descender, lo que le permitió ver a Vipus como las escuadras avanzaban al combate.
-          Creo que llegamos aún a tiempo- dijo Fabricio casi sin inmutarse, cargando su bolter.
-          Lo primero es dejar a Kernya con Dremis- dijo Tarik-, después se van enterar esos bastardos de la furia de los Lobos Lunares.
-          Bien preparados para la bajada- dijo Nero-. Afortunadamente no estamos en una capsula de desembarco, si no ibais a echar hasta vuestra primera papilla.
-          La genética mejorada de un astarte impide que le pasen esas cosas- dijo Casius.
-          Vosotros nunca habéis sido lanzados desde una nave estelar en la atmosfera de un planeta y aterrizado de un impacto sobre su superficie- dijo Nero- . deberíais probarlo, la próxima misión lo haremos, veremos la genética mejorada de un astarte como funciona.

Antes de tocar tierra, Nero y Tarik saltaron  a tierra, incluso con Kernya en brazos. Le siguieron Casius y Fabricio, ya con las armas dispuestas.
-          Llévalo con Dremis, estaremos con Andalecius.
Tarik asintió y se dirigió hacia el improvisado hospital que tenia allí el apotecario montado.

-          ¡Dremis!- grito Tarik- ¿Dónde estas apotecario?
Dremis miro a Tarik con desaprobación.
-          Tranquilo chico, le dijo, ven aquí, déjalo en esa mesa.
Tarik dio un par de zancadas y dejo el cuerpo exánime de Kernya en la mesa de operaciones.
-          Sabes como esta, dime algo- dijo el chico.
-          Ahora vete de aquí, me estorbas, ya le informare a Nero.
-          Necesito….
-          ¡Vete fuera de aquí!, es una orden legionario- dijo Dremis muy enfadado.- esta en mis manos, no te preocupes.
Tarik cerró sus puños y dio media vuelta y se dirigió hacia la puerta, pero antes de salir, el apotecario hablo.
-          Tarik esta estable, se salvara.


Nero estaba con Andalecius y el resto cuando llego Tarik.
-          ¿Me he perdido algo?- dijo el chico.
-          Nada, le respondió Andalecius, ¿Cómo esta Kernya?
-          Se salvara, o por lo menos eso dice Dremis- le contesto el chico-. Ahora solo necesito matar unos cuantos Portadores para tranquilizarme.
-          Las cosas están mal- dijo Radiax-, tienen muchas fuerzas y además demonios. La destrucción del Demonio solo los ha retrasado algo. Sejanus y las escuadras tácticas están en primera línea, apoyados por devastadores.
-          ¿Se sabe algo de Adelmus y sus escuadras?- dijo Nero
-          Todavía nada- respondió Andalecius-, no han llegado a esa zona, pero me temo lo peor. Se enfrentó al Demonio y lo derroto de un manotazo.
-          Bien lo primero es avanzar hasta su zona y ver si hay supervivientes, Locasta conmigo- dijo Nero.
Los chicos cargaron sus bolters.
-          Sin compasión- dijeron al unísono los cuatro.
-          Radiax tú con tus hombres nos apoyaras, y Andalecius, dirige como hasta ahora todo esto, lo estas haciendo muy bien. ¿Alguna noticia de Garvi?
-          Nada desde que se fue- contesto el chico.
Nero no dijo nada. Comprobó su bolter y se puso en marcha.

Ver a la Locasta avanzar en el campo de batalla era todo un espectáculo. La escuadra estaba desplegada en abanico y era mortalmente  eficaz, destrozando con munición de fragmentación al enemigo. Se sabía que por allí estaban pasando por el reguero de enemigos muertos que dejaban a su paso. Ya hacia un rato que habían dejado atrás la posición que mantenían Sejanus y las tácticas y se habían internado en zona de nadie. De vez en cuando aparecía algún demonio que era eliminado sistemáticamente.
-          Radiax cúbrenos, avanzamos.
-          Entendido, pasamos a cobertura.
Nero y los chicos avanzaron y entonces lo s vieron, allí. Era un grupo reducido, pero estaban vivos. Casi todos eran exterminadores, pero también había algunos integrantes de las escuadras de asalto. Nero se acercó a ellos.
-          Informen- dijo.
-          Sargento Andrax, tercera escuadra de asalto. Casi todos están muertos, menos los que estamos aquí. Las escuadras decima, segunda, cuarta y novena han desaparecido enteras. No sabemos nada del capitán. Los exterminadores nos han ayudado a mantenernos, pero la munición escasea.
-          No te preocupes sargento. Reagrupa a tus hombres y salid de aquí. Andalecius, necesitamos apotecarios en este punto.
-          Entendido Nero, mando una Thunderhawk .
-          Exterminadores con nosotros- dijo Vipus- vamos a por el capitán.
Solo seis de los diez exterminadores estaban allí. Según le contaron, tres fueron con Adelmus, incluidos entre ellos Marcel, y no sabían nada desde el comienzo del ataque. Al ir avanzando vieron el primer cuerpo de un exterminador,  rodeado de enemigo que había matado antes de morir. A pocos metros había otro también muerto Siguieron avanzando y entonces encontraron a Marcel. Estaba vivo, pero bastante grave.
-          Exterminador caído- dijo Nero-, teletransporte a zona de seguridad.
-          Entendido capitán- dijo uno de los exterminadores al mando y usando su baliza como señal, mando una señal a Arteus.
Arteus acciono un complicado aparato y el cuerpo de Marcel apareció al lado de las thunderhawks, avisando de inmediato a uno de los apotecarios.

Nero siguió adelante y entonces vio el cuerpo de Adelmus. Estaba tendido bocabajo. La armadura estaba destrozada, por lo cual la baliza interna no funcionaria. En su casco apareció una runa que indicaba que estaba vivo, pero las constantes eran muy inestables.
-          Quédate con él y pide teletransporte, Dile a Arteus que sois dos, para que lo tenga en cuenta.
-          Entendido capitán.
Nero oyó como Tarik reía casi a hurtadillas. El chico sabia que a Vipùs no le gustaba que le llamasen capitán, y ya lo habían hecho dos veces seguidas. Nero abrió un canal privado.
-          ¿Que te hace tanta gracia Tarik?
-          Nada, capitán- le contesto con sorna.
-          Déjate ya de bromas, Tarik, esto es muy serio. Estamos rodeados de enemigos, así que estate alerta.
-          Entendido Nero- dijo el chico.
-          Vosotros dos volved con los exterminadores que pasamos antes y teletransportaros. Nosotros volvemos al punto de embarque…

Andalecius estaba viendo como la Thunderhauk partía con los apotecarios. Tendrían mucho trabajo una vez llegados a su destino. Por las noticias que tenia, por lo menos cincuenta legionarios de la escuadra de asalto habían muerto y por lo menos cerca de treinta estaban heridos. Miro al frente y se pregunto si aquello era la guerra, una matanza sin honor ni respeto. Estaba tan pensativo que no vio a Loken que apareció detrás de él.
-          Andalecius, ordena retirada- dijo Loken-. Esto es una trampa.
-          Entendido, capitán. Nero y la Locasta están bastante adelantados.
-          ¿Cuántas bajas?
-          Muchas, por lo menos ochenta o noventa.
-          Haz lo que te he dicho. La Cerberus esta aquí, ¿no?
-          Si.
-          Yo iré por Nero y la Locasta.


Cuando Nero regreso, todavía estaban allí los supervivientes de las escuadras de asalto, a quienes se habían unido Radiax y los suyos.
-          Hola Nero- dijo Radiax-,¿los encontrasteis?
-          Si, Marcel y Adelmus están graves, los otros dos muertos. Viene una thunderhawk a recoger los heridos.
-          Bien hare que mis hombres formen un perímetro de seguridad.
-          Que te acompañen los exterminadores. ¿Sargento Andrax como esta, no le dije que se fuera de aquí?
-          Bien, señor pero hay muchos heridos y apenas tenemos munición. Hay muchos enemigos hasta la zona de desembarco, además nuestros retroreactores están muchos fuera de combate.
-          Que uno de tus hombres reparta munición a los que estén mejor.
-          Entendido Nero.

Nero escucho el rugido de los motores de la Thunderhawk, que no tardo nada en aterrizar. De ella bajaron cuatro apotecarios que empezarón a reconocer a los heridos, que eran embarcados en la nave. Dos se acercaron a Nero.
-          Capitan Vipus, necesitamos cobertura, tenemos que recoger la semilla genética de los caídos.
-          Bien, Tarik y Fabricio, id con ellos.
-          Entendido Nero- dijo Fabricio.
Nero vio como los cuatro astartes se marchaban para hacer su cometido. Tendría que acostumbrarse a que le llamasen capitán, aunque todavía no estaba muy seguro si aceptaría. Entonces vio la runa. Ya venían.

Nero se unió a la línea defensiva. Tarik y Fabricio informaron que una gran fuerza de ataque de los Portadores iba hacia ellos. Estaba formado por Legionarios del Caos y vehículos, entre ellos un Profanador.
El ataque comenzó.
Los legionarios del Caos avanzaban disparando. Los defensores disparaban sus bolters con munición especial y gran cantidad de los caóticos cayeron bajo el fuego de los Lobos. Aun así seguían avanzando, lentamente pero si pausa. Las armas pesadas de las escuadras de Radiax vomitaban fuego y proyectiles de bolter pesado, pero aun así continuaban. Hasta la Thunderhawk se había unido a la defensa, su cañón principal disparaba munición de fragmentación causando daño entre los vehículos. Hasta ese momento el Profanador no estaba a la vista.
Y entonces Nero vio una nueva runa en su casco. Y grito por el comunicador.
-          ¡Retirada!, ¡todos a la Thunderhawk! ¡Locasta y Radiax fuego de  cobertura!
La orden fue inmediata, todos excepto la escuadra Locasta y un grupo seleccionado por Radiax entre los que estaban los cuatro exterminadores comenzaron a disparar.
-          Capitán, ya estamos listos- dijo el piloto a Nero.
-          Bien, Radiax y los exterminadores a la nave.
-          No Nero, nos quedamos aquí contigo y la Locasta- le respondió el veterano sargento, y diciendo esto ordeno a los exterminadores, que estaban ya sin munición que se retiraran a la nave.
Estos obedecieron al sargento y entraron en la cañonera.
-          Puede despegar piloto.- dijo Nero- nosotros cubriremos la retirada.
Y Nero, con Radiax , la Locasta y cuatro legionarios más se prepararon para recibir la carga de los caótico.
La cañonera partió. Y los caóticos atacaron.

El combate cuerpo a cuerpo no tardo en empezar. Nero con su espada de energía mataba enemigos que lo rodeaban, Fabricio con su puño de combate derribaba a enemigo tras enemigo, Radiax con su espada de energía destripaba a sus contendientes y Tarik empuñaba su espada sierra en una mano ye en al otra la espada de energía de Kernya. Cada ataque era devastador, cortando carne y ceramita con sus espadas. Los otros cuatro legionarios tampoco les iban a la zaga, entre ellos estaba el sargento Andrax, quien se había negado a irse. Entre todos rechazaban a los enemigos. En poco rato solo había un círculo de cuerpos que los rodeaba. Pero aquello no duraría mucho, otros enemigos preparaban su carga y entre ellos venia el Profanador. Nero y los demás se prepararon para el combate.
-          Sin compasión- dijo Tarik.
-          ¡Sin compasión! - gritaron el resto.

El ataque fue inmediato otra vez el enemigo les rodeaba, pero ahora eran más que antes, estaban esperando lo peor cuando sucedió algo. Nero sonrió, era la Cerberus.

La compuerta de la Cerberus se abrió y un legionario se lanzo desde diez metros de altura y cayo pesadamente entre los enemigos. Nero lo reconoció de inmediato.
-          Ya era hora que aparecieras- le dijo.
-          Estaba un poco entretenido, vosotros también, ¿no?.
-          Me alegra tenerte aquí capitán- le dijo Tarik por el comunicador-. Acabemos con ellos.
La llegada de Loken y la Cerberus revitalizo el ataque de los Lobos. Ya no estaban a la defensiva y rompieron el círculo que los rodeaba.
Mientras la Cerberus,  se enfrento al Profanador. Disparo unos misiles que causaron impacto en el vehículo y, realizando una pasada, con los cañones de fusión destrozo una de las patas. El vehículo, sin uno de sus apoyos se tambaleo y la cañonera aprovecho para, con todo su armamento disponible, darle el golpe de gracia. Después de destruirlo fue hacia donde estaba Loken y los demás.



Nero, Loken y los demás estaban en la cañonera. Nero, por un canal codificado hablaba con Loken.
-          Era todo una trampa- dijo Loken.
-          Me lo suponía- le contesto Nero-, y tú caíste.
-          Si dímelo, lo se soy tonto.
-          Lo eres, Garvi, pero la misión esta cumplida- dijo Vipus señalando un dispositivo de contención que llevaba en el cinturón.
-          Bien, todos se están ya retirando hacia la Legion of One. Faltamos nosotros. Nada más estemos allí saltaremos a la Disformidad.
-          Me pregunto que pasara después que nos hayamos ido.




Habían pasado ya unas horas y Loken estaba revisando el informe de la misión. Había tenido éxito, pero las bajas eran muy numerosas, de  los doscientos noventa eran bajas y se habían recuperado solo un sesenta por ciento de las semillas genéticas. Había cerca de cincuenta heridos, tres de ellos muy graves. Dremis le había pasado los informes de Kernya, Marcel y Adelmus. El chico se recuperaría, pero había perdido un brazo y una pierna, además le habían realizado una cirugía de urgencia para activarle la red cerebral, que había resultado seriamente dañada, por lo que le habían implantado un chip estimulador. Lo de Marcel y Adelmus era peor. Ambos estaban fuera de servicio, y el apotecario le pidió permiso para meterlos en unos sarcófagos para mantenerlos. Loken  todavía no le había contestado, ya que no le gustaba la idea. Pero ambos habían dicho, que si caian en combate con heridas muy graves, fueran introducidos en dichos sarcófagos e implantados en unos Dreadnoughts. Loken debía de dar la orden.
Garviel pulso su comunicador.
-          Si capitán.
-          Dremis adelante, hazlo.