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viernes, 29 de junio de 2012

APENDICE I: LOBO BLANCO


Este es el relato que presente a la Wargame Contest III, desgraciadamente fue el único que se presento. La historia trata de cuando Tarik, capitán de la segunda compañía encuentra a su lobo Reev. Espero que os guste.


Tarik estaba allí, en mitad del inmenso hielo de Fenris. La verdad es que el mismo se lo había buscado, pero sintió en su interior que era su deber. Los Lobos Espaciales lo trataban muy bien, con deferencia y rápidamente se adapto a ellos, pero era solo eso, un invitado. De todos solo había trabado amistad con Sven, un viejo lobo espacial, que le contaba historias del pasado, del pasado de Fenris. Y entonces le dijo lo la de la Prueba. Si pasaba la prueba seria aceptado como un Lobo. Y Tarik se presento a la Prueba.

Al principio les costó aceptarlo, pero persevero y lo hicieron. Ahora estaba allí, en medio de un desierto de hielo. Hacia ya tres días que deambulaba por allí, buscando. Y había encontrado piedras con las que fabrico un tosco cuchillo, que le sirvió para más tarde fabricarse una lanza con hueso de algo  muerto hacia mucho tiempo. Había matado algún animal y se había cubierto con su piel, pero aun así tenia frio. Necesitaba buscar algo a cubierto, una cueva tal vez donde resguardarse y hacer fuego. Sabía hacer fuego, otra cosa era que pudiera hacerlo.

Y encontró la cueva. Entro en ella en alerta con la lanza en posición de ataque, listo para entrar en acción. Lamentaba no tener su armadura ni su casco, que lo podían haber alertado de cualquier peligro. Aún así poseía la astucia de un legionario y su entrenamiento.

La cueva era espaciosa, pero no lo bastante grande como para que cupieran muchas personas. Se tuvo que agachar hasta llegar a una cámara, donde algo lo sorprendió.  Un lobo.

Sven le había contado historias de ellos, de los Lobos de Fenris, el depredador más peligroso del planeta y ahora estaba ante no uno, sino dos. Estaba en guardia, pero observo algo extraño. Uno de ellos, el más grande, estaba tendido en el suelo como inerte  y el otro, más pequeño pero del tamaño de un  perro normal estaba acurrucado. Lo olió y el lobo se levanto. Era blanco como la nieve, con motas de pelo casi rubio, pero muy cercano al blanco. Lo miro con sus ojos amarillos y le mostro los dientes. Lo observo y vio que era un cachorro, podría tener unos tres o cuatro meses y seguro que  el otro era su madre. Y estaba muerta. Tarik lo observo atentamente y se movió con lentitud extrema. El animal podría atacarle e incluso matarle. Si hubiera tenido su equipo de combate no hubiera sucedido nada, pero armado solo con una lanza de hueso y vestido con pieles, poco podía hacer.

Le hablo, despacio y dulcemente, algo que era muy raro en él. El animal lo miro y ataco.
 A Tarik lo cogió desprevenido, pero el lobo pasó de largo junto a él. Se giro y vi al enemigo, un gigantesco Oso Blanco. El lobo se lanzo a por él y Tarik hizo lo propio. Sabía que si mataba al lobo después iría por él.

La lucha era desigual, el oso intentaba sacarse al lobo, pero este lo mordía. Era muy valiente, pero actuaba solo por instinto,  proteger a su madre. Tarik, con la lanza le ataco y lo hirió levemente. Entre los dos, lobo y astarte le atacaban. El oso se defendía,  pero con los dos no podía, así que le lanzo un manotazo al lobo que salió despedido. Y chocó contra una pared. Tarik  atacó a fondo y le atravesó el corazón con la lanza. El animal continuaba sacudiéndose y entonces utilizo el cuchillo, asestándole varias puñaladas. Por fin el oso cayó muerto.

Tarik, respiro hondo y se volvió rápidamente. El lobo estaba allí tirado en el suelo, herido. Tarik se acercó a él y utilizando trozos de sus pieles le curo las heridas. El lobo le lamio la mano, sabia que no estaba en condiciones y seguro moriría.

Tarik lo cuido en aquella cueva durante días. Hasta que al final, el cachorro se curo. Él le hablaba y el animal parecía entenderle, y aunque parezca raro se hizo su amigo. Le debía su vida y aquello era algo que lo uniría para siempre. Era ante todo lealtad.
Ambos partieron, hacia El Colmillo, que era la base de los Lobos Espaciales. Atravesaron hielo y roca y por fin lo vieron.

Cuando Sven vio al chico no se lo creía, había pasado la prueba, había demostrado que era digno para ser considerado un hermano lobo. Pero lo que más le sorprendió fue ver que venia acompañado por un cachorro de lobo.

Para celebrarlo organizaron un ritual. Para él le regalaron a Tarik una armadura blanca, cubierta por pieles de oso, pero lo que más le gusto al chico fue que Logan Grimnar, El Gran Lobo le regalase una espada, cubierta con runas de poder escritas en fenrisiano. Y desde aquel día seria conocido con un nuevo nombre, Lobo Blanco y seria considerado un hermano entre los Lobos Espaciales.

lunes, 25 de junio de 2012

Adaptando BB a 40k


Hola a todos.
Hace poco que me he comprado el juego de tablero Blood Bowl. Y la verdad es que las pocas partidas que he jugado me han gustado mucho. Para muchos compañeros, este es sin duda el mejor juego de GW, y es una de esas joyas ocultas.

La base del juego es Warhammer Fantasy. De Fantasy no tengo muchas cosas, una caja de imperiales que compre hace muchos años y miniaturas de Battle Master, que la verdad son muy parecidas a las de este juego por que no decirlo.

Yo tengo muchas miniaturas de Warhammer 40000 y estando jugando pensé, ¿porque no jugar con las minis que tengo?

Además de tener muchas miniaturas, también tengo una caja de restos bastante amplia y que abarca varias razas de 40k, Marines Espaciales, Marines del Caos y Guardia Imperial.

Y teniendo esto, que es una buena inversión pensé que se podría pasar. Las reglas básicas del juego podrían ser las mismas, lo único que habría que tamizar serian ciertos conceptos como las diferentes clases de equipos, el uso de magia (¿poderes psíquicos?) y sobre todo la organización de los equipos que es quizás el mayor trabajo. Y pensando, también he pensado un trasfondo paralelo al del Blood Bowl original. Y como el mundo de 40k esta basado en el nuestro, pero en el futuro, mi punto de partida estaba muy claro. He investigado y la verdad es que existen ciertos deportes de la antigüedad, en distintos lugares del mundo que son los que dieron a la vida los dos deportes más importantes: el Futbol (que los americanos llaman soccer) y el Rugby. El Futbol Americano (la inspiración del Blood Bowl) es una versión del Rugby.

Tanto el Rugby como el Futbol que conocemos en estos lares tienen su origen en diversos juegos de pelota, entre ellos una versión muy violenta que se jugaba en el Medievo en Inglaterra (posiblemente sea el antecesor del Rugby) que fue prohibido por ser muy violento y el Calcio en la Florencia Renacentista. Con estos datos, y sabiendo que incluso en la Antigüedad las distintas civilizaciones también existían juegos de este tipo, no seria de extrañar que en un futuro existiera un deporte por el estilo (no en la realidad, si no en el mundo de 40k)

 Por eso una de las cosas que he pensado de primera es que existen dos tipos de Blood Bowl, una versión más deportiva y otra, que en realidad seria el Blood Bowl en si, que es ilegal y esta prohibida. Este seria el punto de partida.

También abría que dividir los equipos entre varios grupos. Y creo que esta es la parte más difícil para que tenga sentido. No seria  deportivo por ejemplo, que se enfrentaran un equipo de ME contra uno de GI. Sencillamente por que los ME llevan las servo armaduras y los GI no. para esos casos, los ME pueden vestir las armaduras ligeras de exploradores. También he pensado una cosa, que por ejemplo en los ejércitos Inquisitoriales (HB, CG, Deathwatch, Custodes) este deporte no este bien visto y sea casi una Herejía, pero aun así lo practiquen.

Un equipo por ejemplo de DW seria bien visto, ya que, aunque en teoría pertenecen a la Ordo Xenos, los diferentes capítulos que la forman  de  ME practican este deporte.

La GI no seria un problema,  es la adaptación perfecta de un equipo humano de BB a este mundo.

Con las razas alienígenas los problemas son menores ya que casi todas las razas de 40k están reflejadas en BB, menos tres:
Necrones, que podrían ser perfectamente como Khemri o No muertos.
Tau, estos si que no se por donde cogerlos, ya pensare algo.
Tiranidos, lo primero que habría que preguntarse es  ¿la mente colectiva de los tiranidos se entretiene en juegos como este?

Bueno estos serian los problemas aparente mente de los que se partiría.
Un saludo y hasta otra.

sábado, 23 de junio de 2012

Testeando el Blood Bowl de tablero


Hola a todos. Escribo este artículo para dar mis primeras impresiones, como jugador novato de BB.
Lo primero que hay que decir es que BB es un juego muy fácil de comprender, sencillo de jugar, pero puede llegar a ser bastante complejo en su desarrollo.
La mecánica del juego es fácil, anotar un touchdown en el área del contrario, llevando el balón hasta su área. Es fácil de entender.
También es muy fácil de jugar ya que solo tienes que tener en cuenta un par de factores, las estadísticas y los dados.
Pero donde radica la mayor complejidad del juego en si es en su desarrollo, me explico.
Es un juego táctico, donde un mal lanzamiento, una decisión mal tomada puede dar al traste con todo. Y si tienes mala suerte con los dados, entonces olvídate de ganar el partido. Eso si, siempre puedes decidir que hacer y puedes corregir movimientos, pero muchas equivocaciones y malas tiradas puede dar al traste con todo. También tengo que decir que si no arriesgas, no ganas. Y es que puedes tener el receptor rodeados de jugadores contrarios con el balón tirar dados contra agilidad y salir del atolladero. Es difícil pero posible.
He jugado con tres equipos, Humanos, Orcos y No Muertos y los tres son diferentes en su comportamiento.

El equipo Humano es el más versátil, ya que une una velocidad buena con pegada, bastante pegada y sin usar un ogro. Los blitzers, e incluso los líneas son capaces de llevarse a quien sea por delante. Los Lanzadores y los receptores son vitales a la hora de marcar, unos por su efectividad en el lanzamiento y los otros por su velocidad y su recepción de pase. Como he dicho antes, juego sin ogro ya que no tengo ninguno (El que tengo lo voy a usar como Troll en el equipo Orco).

El equipo Orco es un arrollador, es fuerza bruta, pero tiene el inconveniente que es lento. Fácilmente puede dejar al equipo contrario K.O. o alguno fuera de combate o peor en enfermería o muerto. Eso si con el balón en las manos deja mucho que desear. La adición de goblins puede remediar esto, pero son débiles para usar lo en cuerpo a cuerpo. El Troll es sin duda su arma más potente, junto con los Orcos Negros, para llevar a buen puerto un partido. Creo que junto los enanos pueden ser los verdaderos cocos de este juego.

Los No Muertos, hasta donde llevo visto, pueden ser una interesante variedad de juego. No son rápidos, pero pueden dar quebraderos de cabezas ya que tienen mucha pegada. Y la clave de este equipo sin duda es la regeneración. Esto es que si un jugador es dejado fuera de combate, puedes tirar un dado para ver si solo queda aturdido, esto unido a ciertas habilidades como cabeza dura y placar hacen de el un equipo interesante. Además como el entrenador es un nigromante, una vez por partido, un jugador con menos de F4, que no tenga ni regeneración ni agilidad felina que muera pasa a formar parte de tu equipo como zombi. Interesante. Y matarlos no se pueden matar ¡sencillamente por ya están muertos!
Bueno hasta ahora, con las pocas partidas que llevo jugadas las sensaciones de este juego son muy buenas, ya que es un juego barato, comparado con otros de GW, y además y lo más importante no tienes que usar muchas miniaturas (no tienes que llevar el Baúl de la Piquer como se están poniendo Fantasy y 40k). Y cualquier miniatura de Fantasy, o de cualquier marca, convenientemente convertida, puede dar el pego. Eso si, también hay minis de metal hechas para BB que resultan un poco más asequibles que las normales.
Los equipos base de la caja solo necesitan ser un poco reforzados, un par de Blitzers y un Ogro son una buena idea y algún que otro línea. Sobre todo si es un equipo humano, ya que al enfrentarse con equipos fuertes pueden ser los que más sufran.
Nos vemos en otra.

domingo, 17 de junio de 2012

Gracias (de nuevo)

Hola a todos. Acabo de ver que el blog acaba de superar las 2000 visitas. Lo primero es daros las gracias a todos los que habéis entrado en este blog.
Para mí esto es algo increíble, ya que es algo que no esperaba cuando empecé la andadura de esto. Mi idea inicial fue un lugar donde colgar los relatos del trasfondo e ir rellenando poco a poco con ideas sobre mi ejército.
Después, de forma acertada, comencé a contaros mis experiencias en el mundo de la pintura, escenografía y conversiones. No hace falta decir que yo soy tan novato como muchos  de los que entran aquí en busca de ayuda.
Y ahora esto, pasar de las 2000 visitas, es algo que no esperaba. Para mi este blog significa mucho ya que es mi forma de "desconectar" del mundo que me rodea. Y al volcarme en él, así como en el ejercito un poco "escapo" de la realidad.
A fuerza de ser pesado os repito, gracias a todos, sin vosotros esto no seria posible. Un saludo.

miércoles, 13 de junio de 2012

Mi primer partido de Blood Bowl


Hola a todos. Como dije voy a hacer mi primera entrada de Zona BB. Es un partido que he estado jugando estos días, amistoso entre los orcos y los humanos.
Asi estaban las cosas al principio del segundo tiempo.

Lo primero que he de decir de este juego es que es muy divertido y entretenido. También es que sus reglas básicas son fáciles de comprender. Eso si, como mi  primer partido seguro que he cometido algunos fallos a la hora de interpretar las reglas.
He de decir que los dos equipos incluidos en la caja son equilibrados. Y esa es la palabra que define mejor este juego el equilibrio.  Y queda demostrado y patente en el transcurso de la partida. Tengo que decir que la prueba saca notable alto.
Comencemos con el relato, así un poco de andar por casa del partido.
Los orcos, con clara ventaja en fuerza  respecto a los humanos, dominaron todo el partido, siendo incluso ellos los que se pusieron delante en el marcador durante el primer tiempo, al final del octavo turno. Eso si, el balón, totalmente descontrolado, dio vueltas durante los seis primeros turnos. Los Sangrientos tuvieron fallos garrafales a la hora de pasar y atrapar el balón y además los orcos hicieron valer su fuerza para retirar a dos de los Sangrientos del partido durante la primera parte. Solo un orco fue a la enfermería.
Este fue quien anoto el touchdown.
Ganando el primer tiempo, veía yo muy difícil que los Sangrientos remontaran el partido, ya que la fuerza de los orcos es su principal arma. No son rápidos, no cogen el balón, pero cuando lo tienen y lanzan sus ataques principalmente con los orcos negros y los blitzers nada puede detenerlos. Son una apisonadora verde y blanca.
Los  Sangrientos, en cambio son equilibrados. Ese es su defecto, pero también su principal virtud. Y eso fue lo que hizo que en el segundo tiempo, anotaran en dos turnos el empate. Los lanzamientos precisos al único receptor que quedo en el campo fueron devastadores, junto con su velocidad. Los líneas y los blitzers se portaron muy bien, dejando k.o.  a los defensores orcos y abriendo paso a los lanzadores y receptores. Eso si, el precio que pagaron fue muy caro, ya que durante la segunda parte, tres más fueron a la enfermería y uno de ellos, en los últimos turnos a la zona de k.o.
Aún así y todo, remontaron y anotaron en el sexto su segundo tanto. Con el partido controlado, lo único que tuvieron que hacer era ver como planteaban el ataque los orcos.
Estos, mosqueados atacaron con todas sus fuerzas, dejando a algún Sangriento fuera de combate. Pero algunos fallos, sobre todo a la hora de pasar y recibir el balón, decantaron el partido para los Sangrientos, que en el séptimo turno se hicieron con el balón. En el octavo, los orcos intentaron arrebatárselo, pero fallaron estrepitosamente al atacar, demostrando los blitzers, líneas e incluso los lanzadores su esplendida forma física. Eso si, mención aparte merece el receptor, el único que quedaba de los Sangrientos en pie, quien en el último turno hizo una espectacular entrada por la banda esquivando hasta tres ataques por parte de los orcos.
El receptor despues de esquivar tres ataques y estar a punto de anotar el 3 tanto.
Los Sangrientos vencieron el partido, pero quedaron muy tocados ya que cinco jugadores terminaron en la enfermería, frente solo uno de los orcos.

Estos son los heridos de los Sangrientos.
Este es el unico herido orco.
Para terminar decir que, aunque el partido ha durado varios días, este juego es rápido de jugar. Con jugadores expertos, tiene que ser una delicia verlos en acción y se puede aprender mucho de ellos. Como dije al principio, he jugado con las reglas básicas de la tercera edición, no con la quinta o sexta, la ultima y que no esta en castellano, así que el próximo encuentro de los Sanguinarios, seguramente emplee  las reglas de la quinta contra un equipo de No Muertos. Veremos que deparara este segundo encuentro.
Me despido ya, espero que os haya gustado este artículo. Próximamente volveré con los Lobos Lunares, con relatos, conversiones, pinturas y alguna que otra sorpresa. Nos vemos hasta otra.

sábado, 9 de junio de 2012

TALLER DE PINTURA: Hijos de Horus Pre-Herejia.


Empecemos con los Hijos de Horus. Su esquema de pintado pre herejía es este:
 
La verdad es que no es fácil recrearlo. No podemos elegir  un tono de pintura demasiado claro por que parecerían marines de plaga de la Guardia de la Muerte así, que elegí un tono más oscuro.
Manos a la obra:
Los nombres de las pinturas que voy a usar son referencia de Vallejo Game Color, ya que para no liarnos y con el cambio que hay de pinturas en Citadel, prefiero usar esta nomenclatura.
Pinturas:
Verde Oscuro (72028)
Gris Frio (72050)
Gris Muralla (72049)
Gris Lobo (72047)
Negro (72051)
Estas son las pinturas que usaremos.
Después de imprimar la miniatura en Negro, usaremos una capa base de Verde Oscuro Gris frio 1:1. Esta será la capa más oscura.
 
Sobre esta, una vez seca, y sin cubrir los recovecos, usaremos una capa de Verde oscuro y Gris Muralla 1:1.
Iluminamos con una mezcla de Verde Oscuro con Gris Lobo 1:1.
Al final puede quedar un poco claro. Mi consejo es realizar un lavado con tinta si puede ser Devlan Mud de Citadel, con la que obtendrás un buen resultado.
Pintar los detalles, filo de las hombreras y demás en negro.
El resultado seria muy parecido al de la ilustración, tal vez un poco más oscuro….
Quedaría así:

 El color resulta más oscuro, ya que más claro parecería un marine de plaga.
Bueno espero que os haya servido de algo. Próximamente más. Nos vemos. 

viernes, 1 de junio de 2012

CAPITULO XII: LA PRUEBA


Kernya estaba de pie, delante del gran ventanal. Veía la ciudad, mejor dicho, sus implantes cognitivos le hacían ver la ciudad, cada uno de sus detalles. No podía dormir, ni descansar. En su visor ocular aparecía información que le confundía. Sus procesos corporales se estaban acelerando, sus corazones latían a una velocidad mayor que la normal y su piel lucia una capa de brillante sudor.
Su cerebro cibernético estaba computando cosas que se escapaban de su entendimiento. No lo comprendía.
Pero su cerebro, además estaba libre de ataduras. Estando allí recordó.
Ahora veía la ciudad, pero no era como en la actualidad, si no como estaba casi ciento cincuenta años antes. Solo veía unas parcelas vacías. La Academia estaba empezando a construirse y la verdad solo era un tosco edificio donde iban  a estudiar cada mañana.
Llevaba allí ya seis meses. Loken y Vipus lo habían traído allí, junto con los otros chicos, los supervivientes de la masacre de los piratas eldar. Aquellos dos desconocidos le habían salvado la vida. Era tratado bien, comía y le estaban dando una educación, algo que en su planeta natal nunca había tenido. En Tallarn, después de la muerte de su familia, habría sido uno más, uno de los muchos desplazados que malvivían en las ciudades y pueblos. Tendría que esforzarse, tal vez acabara prisionero en alguna cárcel, cuando la necesidad lo obligara a robar, o terminaría en uno de los miles de regimientos de la Guardia Imperial del planeta.
Allí era distinto. Se sentía seguro.
Pero aquel día era especial para él. Se iba a presentar a la prueba de admisión para la Academia Astarte. Quería ser legionario, como lo eran Loken y Vipus. Los había visto en acción, a ambos y quería ser como ellos.
Estaba nervioso, era un chico de casi nueve años, los cumpliría pronto. Y aquella mañana cambiaria toda su vida.
Nervioso se reunió con el resto en la explanada. Estaba al aire libre, en un lugar cercano a la puerta. Allí había lo que parecía ser un Águila Imperial, pero estaba rota, ennegrecida, pero en su interior se veía lo que parecía ríos de energía, energía latente, energía que emanaba del planeta.
Les habían explicado que era la prueba. Aquello en realidad solo era la primera parte, estaba dividida en dos. En la primera prueba,  debían de demostrar que eran capaces de sobrevivir a una sencilla prueba de resistencia. Se les dejaría a varios kilómetros de la base y deberían volver. Era a primera vista algo fácil, pero en realidad no lo era tanto. En la prueba debían de demostrar que eran de verdad fuertes para lo que se avecinaba. Les daban pocas provisiones y sabía que más de uno caería por el camino.
      -  Vosotros sois los candidatos- dijo el sargento. Kernya lo reconoció como uno de los legionarios que habían estado en Tallarn, recordaba que se llamaba Radiax. Fue uno de los que, cuando volvieron lo atendió y hablo con él. Durante el viaje hasta allí estuvo hablando con él varias veces y descubrió que era buena persona, un poco rudo, pero era buena persona. Ahora estaba allí, intentando asustarlos. Kernya sabia que todo aquello era una pose, un papel que debía de representar frente a los chicos.
      -  A llegado vuestro momento- dijo Radiax-, hoy veremos si estáis capacitados para ser legionarios astartes. Lo primero que debo de deciros es que no será fácil, será muy difícil, muchos de vosotros no soportara ni la primera media hora de esta prueba. Seréis abandonados a varios kilómetros de aquí, en una zona totalmente agreste, con una cantidad limitada de víveres y completamente desarmados. Deberéis de llegar hasta aquí, hasta este Águila. Los que lleguen, pasaran a la siguiente prueba. Serán pocos, os lo digo, pero estarán más preparados para la prueba final. Esta es muchísimo más difícil, de ella solo sobreviviréis los que después ingresareis en la Hermandad como exploradores. Pasaran años, hasta que seáis Hermanos de Batalla, pero solo lo seréis si pasáis estas pruebas.

Recuerdo que nos llevaron hasta una nave. Era una nave gigantesca, para un niño de ocho años. Era una Thunderhawk, una de las nuevas cañoneras que Garro le había enviado a Loken.  Recuerdo que cuando entramos en ella éramos unos sesenta, estábamos apiñados en su interior, sentados unos al lado de los otros, e incluso algunos en el suelo. Recuerdo a un niño menudo que se sentó a mi lado, después no lo volví a ver, no paso la prueba.
Nos llevaron hasta una zona agreste. Recuerdo los esqueletos de lo que en otro tiempo fueron casas, tal vez viviendas de la gente que pobló hacia siglos estas tierras. Todo estaba destruido, la tierra estaba quemada y con grandes aberturas, provocada por algún arma gigantesca.
Los rememoradores nos habían contado la historia de Isstvan III, el planeta que murió dos veces. Fue bombardeado y destruido por Horus Lupercal, primero por un bombardeo vírico y después por un bombardeo orbital. Allí fue donde fueron traicionados y murieron los Hijos de Horus y renacieron los Lobos Lunares.
Pero aquello no era una de las ciudades principales, más parecía un ciudad secundaria, tal vez una pequeña ciudad.
Mire a mi alrededor y vi los muros quemados y destruidos, los arboles calcinados y la piedra quemada. Tenían un característico color grisáceo, y muchas de ellas estaban fundidas.
Mire mi bolsa de provisiones. En ella había solo un par de raciones de guerra y con aquello debería de aguantar hasta llegar a  la base.
Los chicos, unos sesenta se estaban dividiendo en grupos. Unos decían que deberíamos ir para el norte, ya que la base estaba en el norte. Otros decían que no era al norte, si no al sur. Otros, como yo simplemente callaban y observaban la situación. Uno de ellos atrajo mi atención. Era pequeño, más pequeño que yo. Debería de tener unos seis años y era menudo, pero vi en su cara una sonrisa, aquello que estaba pasando le divertía.
      -  Bien, cuando acabéis de pelearos- dijo con mucha sensatez- tomad el camino que os de la gana. Yo voy a la base, así que él quiera ir hasta allí, que se venga conmigo- dijo riendo.
Un par de chicos, mayores que yo asintieron y otro de casi mi misma edad también asintió.
       - Estamos desorientados- dijo uno de los mayores- así que lo primero que debemos de hacer es saber donde estamos. Casius, ¿donde calculas que estamos?
El otro chico mayor se acercó y miro al cielo.
      - Estamos a unos cinco kilómetros de la base, han estado dando vueltas en círculos para que estemos desorientados. Es una buena caminata. Esta cerca, pero creo que no va  a ser fácil llegar hasta allí, Andalecius.
      - Bien, nos dividiremos en dos grupos, Casius llévate a los más mayores, yo iré con los pequeños.
      - Yo no voy contigo- dijo el chico pequeño- Yo sé por donde debo de ir.
      -  Venga no seas…
      - ¿Quién te crees que eres?- le dijo burlándose de él- encima de tener un nombre pretencioso y estúpido, te crees que puedes mandarnos como así.
      - ¿Quién eres tu?- le contesto el chico que se llamaba Andalecius.
      -  Me llamo Tarik Togarddon.
Todos se rieron casi al unísono, incluido yo. Togarddon era el nombre de unos de los capitanes de los antiguos  Lobos Lunares, muerto durante la batalla de Isstvan.
      - ¿Qué os hace gracia a todos?- dijo-. ¿Mi nombre?
      - Dinos tu verdadero nombre- dijo el que se llamaba Casius.
      - Ese es mi nombre. Tu tienes nombre de niña pequeña- dijo riéndose….
      - Venga Casius, Andalecius, dejadlo ya, si él dice que se llama Tarik, se llama Tarik- dijo otro de los chicos. Era casi de mi misma edad.
      - Esta bien Fabricio- dijo Casius-, pero ese enano y yo ya hablaremos cuando lleguemos a la base.
      - No eres más que una nenaza, Casiniño- le dijo Tarik- cuando seas un hombre hablaremos con los puños.
Y al decir esto le enseñó uno de sus puños. Pero lo hizo con una sonrisa en el rostro. Casius lo miro ceñudo, si sobrevivían seguro que habría problemas con ellos.
El que se llamaba Fabricio se acercó a mí y me hablo.
      - Has estado muy callado durante el altercado, me llamo Fabricio.
      -   Kernya, soy Kernya. – Mire a Fabricio, y aunque tenia mi misma edad era mas alto y fuerte que yo. Pero vi en el algo distinto. Mientras que Andalecius me parecía alguien con carisma nato y Casius era bueno pero muy estricto, Fabricio era cordial y abierto. Mire a Tarik y vi en su rostro un gesto burlón. Era el terrano que habían estado hablando todos los chicos, el nuevo que había venido hacia poco. Decían que era insoportable y muy rebelde. Se había peleado con muchos chicos e incluso decían que les había robado.
Miro a otro lado y con desdén comenzó a andar.
      - Vamos con él- dijo Fabricio.
      - ¿De verdad crees que es seguro?
      - Quiero ver si ese fanfarrón esta en lo cierto. Si no siempre podremos aparecer con él en el campamento en mis brazos. Eso le bajara un poco esos humos que tiene. Además Casius y Andalecius se encargaran del resto, por eso no te preocupes.
Asentí y nos unimos al chico llamado Tarik.
Anduvimos durante un rato, varios caminos estaban cortados, destruidos. El bombardeo orbital había creado riscos y acantilados donde antes había habido solo carreteras y caminos. Si el resto tenían los mismos problemas que nosotros, pocos llegarían  a la base.
Habíamos dado un montón de vueltas y los supuestos cinco kilómetros de distancia de se convirtieron en más. Además estaba anocheciendo, con lo cual deberíamos de acampar y pasar la noche al raso.
Cuando acampamos, Tarik se distancio de nosotros. Yo, con algunas ramas carbonizadas que encontré, medio hice una fogata, en la cual nos sentamos Fabricio y yo.
      - Hemos estado dando vueltas- dije-. La vuelta a la base será difícil.
      - Creo que si- me contesto Fabricio-. Esto será más difícil de lo que parece.
      -  Esta allí solo, seguro que tiene frio.
      -  Seguro, pero no vendrá, tenlo por seguro. Es un fanfarrón y un arrogante, pero no dará su brazo a torcer.
      -  Voy a ir a hablar con él. Si no confía en nosotros no lo lograra.
Fabricio asintió. Me levante y me acerque al chico.
      - Hola- le dije.
      - Si vienes a reírte como el resto da media vuelta y vete- dijo ceñudo.
      - No, ven con nosotros- le conteste.
      -  Os reísteis de mí todos, ¿Qué os pasa?, ¿os creéis que sois mejor que yo por que soy un vagabundo?
      - No- le sonreí-, no lo creo, pero si creo que tú eres un tonto si no vienes con nosotros. Primero por que los tres juntos tendremos más oportunidades de llegar, segundo por que dentro de poco empezara a hacer frio.
      - Durante toda mi vida no he necesitado a nadie, además estoy acostumbrado a pasar frio- dijo cínicamente.
      - Bien, pero si quieres, puedes venir y decírselo a Fabricio. El no piensa moverse de la fogata. Si cambias de opinión ya sabes donde estamos.
Di media vuelta y volví con Fabricio. Charlamos durante un rato y me conto algunas cosas de él. Era huérfano, como todos, y había sido rescatado por Vipus durante una de sus misiones. Era un chico de campo, se había criado en un asentamiento agrícola, y estaba acostumbrado al trabajo manual y a vivir al aire libre. Unos orkos atacaron su mundo y lo arrasaron. La Guardia Imperial no pudo defenderlos y en es momento apareció Vipus con sus Lobos, quienes mataron a los orkos.
Yo le explique mi caso, como los piratas eldar nos habían cogido como esclavos.
      - Y ahora estamos aquí- dijo el chico sonriendo-, estamos en un planeta que se supone esta destruido hace diez mil años.
      - Eso es verdad, dicen que Loken y Vipus fueron supervivientes de esto, ¿no?
      - Algo he oído, dicen que son dioses, que son inmortales.
      - Y nosotros puede que seamos como ellos, ¿no?
      - Si, eso puede pasar. La verdad, no me imagino dentro de diez mil años. ¿Cómo será el mundo entonces?
      -  No lo sé. Donde yo vivía decían que en nuestro Universo solo hay guerra, que no hay esperanza para un mundo mejor, solo muerte y destrucción. Servir al Emperador y morir por él era un honor.
      - Yo no creo eso- dijo una voz en la oscuridad-. Terra es un lugar terrible. El Emperador no nos protege, allí solo hay muerte y pobreza.
El rostro de Tarik se ilumino con el fuego de la fogata.
      - ¿Como sabes eso? -le pregunto Fabricio.
      - He vivido allí desde que nací.
Tarik se unió a los chicos y les conto su miserable vida. Era un terrano y desde pequeño había malvivido en los alrededores del Palacio Imperial. Conocía a los Custodios, los gigantescos guardianes del Palacio. Nos conto que eran gigantescos, más incluso que los legionarios. Conto que desde muy pequeño, vivió por los alrededores. No tenia padres, murieron cuando él apenas era un bebe y desde entonces estuvo solo, como otros tantos niños de Terra. Lo único que conocía de la vida era su cara más amarga. Lo peor no eran los Custodios. Alguno de ellos incluso le habían dado de comer algunas veces, lo peor eran los  que se aprovechaban de su situación. Los que tenían suerte podrían caer en manos de bandas organizadas de ladrones y los que menos eran tratados solo como esclavos. Les conto cosas que les helaron la piel.
      - Con los años me convertí en un hábil ladrón. No había nadie quien me cogiera, ya sea robando comida o bolsas de créditos a los ilusos. Pero hace unas semanas cometí un error. Vi aquellos dos gigantes encapuchados y me acerque a ellos. Por su estatura y  complexión, creí que no me cogerían, la verdad es que nunca había visto un legionario. Decían que tanto los Custodios como los Legionarios eran dioses, rápidos y letales. Yo no lo creía. Me acerque y le arrebate la bolsa y salí corriendo, rápidamente- el chico se sonrió-, pero creo que no fui lo suficiente. Cuando me di cuenta, aquel gigante me perseguía, y os aseguro que los Arbitres eran lentos comparados con él. Lo intente esquivar, salte, me arrastre, pero aquel condenado gigante me perseguía y lo peor era que se adelantaba a mis movimientos. Finalmente me cogió con su gigantesca mano y me levanto como si yo fuese una pluma. Me puso a la altura de su rostro y creí que me mataría, o peor que me comería. Y entonces me hablo, me dijo que fuera con él. Unas horas después me vi metido en una bañera, y después vestido con ropa de petimetre. Después me metieron en una nave y ahora estoy aquí con vosotros.
      - ¿Porque quieres entrar en la Legión? – le pregunte.
      -  Si os digo la verdad no lo sé. La semana pasada estaba en clase, en una de esas clases aburridas de Historia, cuando mostraron aquella imagen.
      - ¿Que imagen?- dijo Fabricio.
      -  Era antigua, muy antigua y allí estaba el gigante que me había capturado, arrodillado delante de otros tres gigantes. Uno de ellos atrajo mi atención, no sé porque, pero me obsesiono su imagen. Su rostro era distinto al resto, a los otros dos. Parecía simpático, le pregunte al rememorador y me dijo su nombre, Tarik Togarddon, el mejor amigo de Loken. Dije que yo me llamaba Tarik y que quería ser como él. Y aquí estoy con vosotros.
       - Bien creo que debemos descansar, nos espera un día bastante largo- dijo Fabricio.
Asentí. Pero Tarik dijo algo.
       - Os apuesto algo a que llegamos mañana los primeros.

A la  mañana siguiente, después de dar veinte mil vueltas encontramos  lo que parecía un camino practicable. Tarik era muy ágil y podía meterse casi por cualquier sitio, además no había nada que lo detuviera. Incluso por sitios que se suponía que no podíamos pasar, los atravesaba. Y así, cuando nos dimos cuenta y después de atravesar acantilados y riscos llegamos al sitio donde estaba el Águila. Allí estaba el sargento, esperando.
      - Hola sargento- dijo Tarik sonriendo-, creo que somos los primero en llegar.
      - No, candidato- dijo el sargento- no sois los primeros, antes de vosotros han llegado aquellos.
Lo dijo señalando a un grupo de unos veinte que estaban tendidos en el suelo.
      - Eso si sois los primeros que llegáis por vuestros propios medios, habéis pasado la prueba.

Un rato después, casi al acabar el día llego el grupo de Casius y Andalecius. Con ellos venía solo un puñado de chicos, que no pasaban de los diez.

Recuerdo que pasamos dos semanas antes de enfrentarnos a la última y decisiva prueba. Durante ese tiempo, Radiax, Vipus y Loken en persona nos enseñaron a manejar armas, tanto de cuerpo a cuerpo como de fuego. No eran los bolters que usamos ahora, si no armas de las que usan la Guardia, armas automáticas y semiautomáticas y  cuchillos de combate largos como los que usan los exploradores. Nos tenían en jaulas de entrenamiento y allí aprendíamos algo sobre su manejo.

Pero las dos semanas pasaron y cuando ellos creyeron oportuno, nos cogieron y nos llevaron a la última prueba. Recuerdo que nos levantaron temprano y entramos en la Cerberus. Venian con nosotros los tres, Vipus, Radiax y Loken.
      -  Candidatos, esta es vuestra prueba decisiva- dijo Loken con voz profunda-. Os dejaremos en este punto, y deberéis de avanzar hasta este y asegurar un importante objetivo que hay en él. Os daremos esto a uno de vosotros y tendréis que encontrarlo.
Loken dio el objeto a Casius. Era un auspex, aunque en ese momento ninguno sabíamos lo que era. Radiax había enseñado a Casius a manejarlo y eso era parte del juego, se debía de proteger a Casius ya que era el único que podía encontrar el marcador.
      -  Con esto llegareis al objetivo- continuo Vipus- y lo buscareis. Debéis encontrarlo y traerlo a la base.
Nadie se atrevió a preguntar, ni siquiera el deslenguado de Tarik, Andalecius asintió, así como Fabricio cerró su puño.
      - No creáis que será fácil- dijo sonriendo Radiax-. Esta zona la llamamos La  Muerte. Aquí fue donde impactaron la mayoría de las bombas víricas. Por eso estais preparados para enfrentaros a cualquier peligro que encontréis.
      - Llevareis estas armaduras. Son parecidas a las que llevan los guardias imperiales. El casco lleva una pantalla de monitorización, parecida a las que llevamos nosotros, además de un sistema de respiración. Lo tenéis que llevar puesto, ya que pueden aún quedar bolsas víricas, sobre todo en zonas interiores. Se supone que cualquier rastro quedo borrado tras la tormenta de fuego, pero mejor así, estaréis protegidos.
Recuerdo que me vi reflejado en uno de los mamparos de la nave. Estaba tan pulido y limpio que parecía un espejo. En el vi a un niño asustado, con una armadura antifrag y un casco parecido al que llevan los legionarios, que incluía un dorsal con un sistema de respiración. Era arcaica pero serviría. Fue la última vez que me vi.

La Cerberus aterrizo en la zona de inicio de la prueba. El grupo lo formábamos los supervivientes de la primera parte de la prueba. Éramos Casius, Andalecius, Tarik Fabricio, Thalsan, que en aquella época no lo conocía ni sabía quien era, unos cuantos más que ni siquiera recuerdo y yo. En total éramos trece.
Al salir de la nave adoptamos una táctica defensiva. Casius, que era primordial defenderlo estaba en el centro. Andalecius era el lider, ya que Loken vio que era el que tenia más carisma de todos nosotros.
La Cerberus partio, nos esperaría en la posición de evacuación, si lo grabamos llegar a ella. No había margen de error, era una lucha contra reloj. Teniamos un tiempo para hacer la misión, el tiempo de duración de nuestras reservas de oxigeno, aproximadamente una hora. Vipus dijo que tendríamos tiempo suficiente.

El día antes de la prueba, Andalecius y Casius se reunieron con Tarik, Fabricio y yo y nos contaron una historia.
“Hace diez mil años, Nathaniel Garro fue enviado en una misión a este planeta. Debían de encontrar a un legionario, uno que formara parte del grupo que estaba reuniendo. Cuando llegaron encontraron supervivientes, pocos, que hablaban de la Bestia, Cerberus.
Decían que era un fantasma que los acosaba y mataba. Garro y su grupo fueron a encontrarse con el. Se enfrentaron a la Bestia, pero cuando esto sucedió fueron atacados por los supervivientes convertidos en demonios de Nurgle.
La Bestia, Garro y sus legionarios derrotaron a los demonios, pero Cerberus se enfrento con Garro en un duelo. Garro sabía quien era  Cerberus, así que intento hacerle el menor daño posible, pero la Bestia, atacaba con todas sus fuerzas. Al final Garro venció a la Bestia y el mismo al final se reconoció con quien era, Loken. Según dicen, vivía en un subterráneo, como único compañero de los restos de su mejor amigo, Tarik Togarddon, al cual había arrancado su semilla genética...”
Ahora yo lo veía con mis propios ojos. Estaba allí, en aquel lugar maldito. Había pintadas en las paredes que decían  “Huid traidores, la Bestia os alcanzara” o escritos como “Cerberus, Legión de Uno”. Hasta ese momento no vi que eran reales.

Avanzábamos rápido en grupo. Tenía casi nueve años, no sabia nada de tácticas ni de nada. Ninguno sabíamos nada, éramos solo un grupo de niños jugando a ser legionarios. Aún asi, seguíamos adelante, según nos iba indicando el auspex de Casius.
      -  Parad, - dijo Casius- este es el lugar.
      - ¿Estas seguro?- recuerdo la voz de Andalecius hablando a través del comunicador.
      - Si- corroboro Casius-, este es el lugar.
      -  Disposición defensiva- dijo Andalecius.
Tarik, Fabricio y yo nos colocamos en posición. Llevábamos armas de fuego, unas versiones primitivas de los bolters, que no hacían ni la mitad de daño que estos.
Observaba a mí alrededor, cuando note algo,  un parpadeo casi imperceptible y hable.
      - Creo que he visto algo moverse- dije.
      - No me acojones Kernya- dijo Fabricio casi en un suspiro.
      - Vamos o nos quedamos, chicos- dijo aseverando Tarik-, veremos quien se atreve con nosotros.
      - Deberíamos de comunicarse al resto- volvió a decir Fabricio.
      - Podemos hacerlo nosotros- dijo Tarik- , es nuestra misión, somos capaces.
Mire a Tarik y vi en su mirada decisión. Era la primera vez que la veía, algo que ya estoy acostumbrado.
Así que, Tarik, Fabricio y yo avanzamos, muertos de miedo, hacia donde habíamos visto las sombras. Íbamos en formación, imperfecta desde mi forma de verla ahora. Yo era la punta de lanza y Fabricio y Tarik iban unos pasos por detrás. Avanzábamos con cuidado, midiendo nuestros pasos, como nos habían enseñado.
Llegamos al punto donde había visto yo el parpadeo.
      - Nada- dijo Fabricio-, ¿Estas seguro de que viste algo?
Asentí…
      - Volvamos- dijo Fabricio.
      - Investiguemos un poco más- dijo Tarik. A decir verdad aquello le divertía y gustaba. Sabia que los dos teníamos miedo.
-          Observe a mí alrededor. Eran los restos de una edificación antigua, muy antigua, y estaba cubierta de un polvo negruzco, que se pegaba a todo. La oscuridad nos rodeaba, incluso mirando a través de los dispositivos instalados en los cascos.
      - Esto no me gusta- dije con voz asustada.
      - Aquí no pasa nada- dijo Tarik, su voz sonaba tranquila y divertida a la vez-, si hubiera alguien o algo creo que llevaría mucho tiempo muerto.
Fabricio lo miro. La mirada de Fabricio era como la mirada de alguien a quien quisieras fulminar. Sabía que Tarik se estaba riendo de nosotros.
      - Sois tontos si cr…
Tarik no pudo terminar la frase. Un alarido helo mi sangre y creo que la de los tres. Era un alarido salvaje, casi de un animal, más que de una persona. Apunte con mi arma hacia donde creí que salía el sonido. Dispare….
Tarik y Fabricio, contagiados por mi también dispararon. Nuestra siguiente reacción fue la de correr. No sé exactamente por que, ni siquiera ahora, con mi cerebro mejorado, pero nuestros instintos decían que eso era lo mejor.

Y eso hicimos, corrimos, como nunca habíamos corrido hasta que nos encontramos con el resto.
Andalecius nos miro, atónito.
      -  Bueno que pasa- dijo Tarik con chulería- nunca has visto corriendo a nadie.
      -  Mirad detrás de vosotros- solo eso pudo decir Andalecius.
Nos giramos y los vimos. Eran cosas asquerosas, pensé. Ahora los reconocería como un peligro inminente y gracias a mi naturaleza mejorada no serian más que una molestia indeseable.
Pero entonces yo no era como ahora, solo era un chiquillo, y los que estaban allí no eran mis compañeros de la actualidad, solo eran unos chiquillos asustados como yo.
Andalecius fue el primero en reaccionar y vi como le daba algo a Thalsan y le decía que se fuera con el resto a la posición de rescate. Dio un paso adelante y nos miro.
      - Vamos a demostrarles a esos que somos Lobos Lunares- dijo con voz grave, demasiado grave para ser solo un niño.
Su fuerza de convicción se nos contagio al resto. Cogí el arma y apunte aquellas cosas.
Eran como seres humanos, pero estaban envueltos en una neblina  de putrefacción, y muchos tenían arrancados miembros. Les faltaban parte de sus rostros y algunos enseñaban sus órganos internos, ya podridos. Se acercaban a nosotros, lentamente, pero con paso firme. Dispare.

La primera ráfaga hizo que la línea delantera de enemigos cayera al suelo. Estaban muertos, o eso suponíamos nosotros. Cargue mi arma y me prepare para la siguiente descarga. Fabricio estaba a mi lado y me miro.
      - Kernya, ahorremos munición, a la cabeza.
Asentí. Dispare de nuevo pero solo un disparo, como dijo Fabricio en su cabeza. Esta reventó como un globo y el enemigo cayo al suelo. Al ver lo que hice, el resto me imito.
Por nuestros disparos bien dirigidos los enemigos caían unos tras otros. La verdad no sabíamos cuantos habría, ya que cuando matábamos a uno, dos lo remplazaban.
      -  Debemos salir de aquí- dijo Casius.
      - Si- dijo Andalecius- Casius lidera el equipo, llévate a Tarik contigo. Vosotros dos conmigo en retaguardia.

Tarik y Casius iban delante. Habíamos andado unos trescientos metros cuando tuvimos que parar otra vez. Los enemigos continuaban saliendo, al parecer de todos sitios. Casius, con el Auspex detecto varios cientos de formas de vida.
      - ¿No decían que no había sobrevivido nadie al bombardeo?- dije casi sin aliento.
      - Eso decían- me contesto Tarik sonriendo-, la verdad es que esos parecen estar más muertos que vivos.
      - No sé que son esas cosas- dijo Fabricio- , pero lo único se que se pueden matar, o al menos detener.
      - Ya queda poco para llegar a la zona de evacuación- dijo Andalecius- allí nos esperan los legionarios. Ellos nos explicaran que pasa.
      - Ellos sabían que esas cosas estaban aquí- dijo Tarik-, esto es la prueba final. Si sobrevivimos seremos candidatos a Lobos Lunares.
      - ¿Quieres decir que lo han hecho a posta?- pregunto Casius sorprendido.
      - ¿Tu que crees?- le respondió Tarik- . Ellos saben perfectamente lo que hay aquí. Nos entrenan durante dos semanas, nos enseñan a manejar un arma y tú tienes dudas. La prueba no es llevar el objeto, la prueba es llegar vivo a la zona de evacuación…
Nos miramos unos a otros. Lo que decía Tarik tenia sentido, además era lo que todos pensábamos. Ellos lo sabían, sabían lo que había allí y por eso nos habían llevado. Teníamos que demostrarles que éramos capaces de sobrevivir a esto.
Andalecius dio un paso adelante y nos hablo.
      - Todo eso ya no vale para nada. Estamos rodeados. Nuestra misión es llegar a la zona de evacuación ¿no? Pues adelante. Quieren que les demostremos que somos buenos candidatos para ser Lobos Lunares. Les demostraremos que no solo somos eso, somos unos legionarios de los Lobos Lunares.
Todos asentimos. En aquel momento me di cuenta de una cosa. Andalecius era un líder nato, se metía a la gente en el bolsillo y nos hacia creer a nosotros, un puñados de niños muertos de miedo.
Cargue mi arma. Aquello no era un bolter, solo era una arma semiautomática antigua, anterior a las Guerras de Unificación. Arteus la había trucado para que aceptara munición normal, de la que usaba la Guardia Imperial durante la Cruzada. Pero  teníamos una sorpresa, que no nos esperábamos. Teníamos munición perforante. Lo descubrió Casius, casi por casualidad. Los cargadores eran de distinto color, llevaban una capsula de color rojo. Aquello nos iba a salvar la vida.

Nos dividimos en dos grupos, Andalecius iba en el centro, como punta de lanza, yo iba a su derecha y Fabricio a su izquierda. Tarik me cubría las espaldas y Casius a Fabricio. Salimos al descubierto y comenzamos a disparar contra los enemigos.
La nueva munición partía, literalmente a nuestros enemigos. Una sola bala, un solo disparo lo destrozaba, los partía en dos. Nuestros disparos combinados nos hacían avanzar rápidamente. Y mientras avanzábamos dejábamos detrás de nosotros un reguero de cuerpos desmembrados, cabezas arrancadas.
Cuando nos dimos cuenta, de entre los edificios en ruinas, apareció ante nosotros la silueta  de la Cerberus. Cuando la distinguí, algo asalto mi alma, mi corazón latía con más fuerza.
      -  Mirad, la nave- dije.
Corrimos disparando. Mientras avanzábamos más enemigos salían, de quien sabe donde. Pero nadie nos podía detener, nadie, disparábamos a todos y cada uno de los enemigos que se nos cruzaban. Cuando nos dimos cuentas estábamos a unos veinte metros de la nave. Distinguí las armaduras, dos de color blanco grisáceo y una de color verde marino. Estaban allí, esperándonos. Los tres.
      -  Ahora- dijo Andalecius.
Corrimos, aunque la distancia que nos separaba de la nave era corta. Pero solo éramos unos niños humanos, no unos astartes como ahora. Ahora solo hubiéramos tenido que dar unos pasos. En ese momento, esos pasos eran kilómetros para nosotros. Avanzábamos disparando, matando a todo lo que se ponía por delante de nosotros, ya faltaba poco, muy poco, cuando vimos una sombra, una sombra gigantesca que se interponía entre la nave y nosotros.
Nos paramos en seco. Delante de nosotros estaba un ser gigantesco y distinto al resto. Vestía una armadura gris piedra, con adornos de color verde y llevaba como anagrama en una de sus hombreras un cráneo coronado por un círculo de estrellas. En aquel momento no sabia lo que era, pero ahora si. Guardia de la Muerte. Aquel ser, seguramente fue alguno de los miles de legionarios que murió en aquel infierno, asesinado por el ataque vírico.
Disparamos nuestras armas, pero nuestros disparos rebotaban en su armadura. Era el único escollo que nos impedía llegar a la nave. Oímos algo parecido a una risa, pero era un sonido callado y estridente a la vez, casi rasposo. Aquel ser se estaba riendo.
Nos miramos unos a otros. Estábamos tan cerca y aquel gigante nos impedía nuestra victoria, nuestro ascenso. Tarik fue el primero en reaccionar.
      - ¡ Eh, tú!, pedazo de mierda viscosa- le dijo con bravuconería-, si nos quieres ven aquí, vas a saber lo que es un Lobo Lunar.
Y al decir esto lanzo un grito y se lanzo hacia el enemigo. Aquello no tenía lógica ninguna, ya que nosotros no teníamos ni las armas, ni la fuerza para enfrentarnos a él. Pero todos seguimos a Tarik y rodeamos al Guardia de la Muerte. Le disparamos con muestras armas, pero la armadura que llevaba desviaba nuestra munición. Era una armadura Cruzada, y entre las sombras que le rodeaban distinguí un punto en el cual la carne putrefacta del legionario afloraba. Dispare a ese punto.
El enemigo cedió, y el resto se dio cuenta e hicieron lo mismo. Nuestros disparos le arrancaban la carne muerta y aquello nos acercaba mas a la nave.
      -  Corred- dije- id hacia la nave os cubriré lo que pueda.
Todos corrieron y yo me quede retrasado disparando a aquel ser. Sabia que podría con el ya que mis disparos lo estaban debilitando, cortando su conexión con la Disformidad. Dispare, una y mil veces, pero llego un momento que mi arma amartillo, y entonces me di cuenta que no tenia munición, nada. Corrí, corrí como nunca había corrido antes, Huyendo de aquel ser, para llegar a la nave.
Pero no fui lo suficientemente rápido ya que una de sus manos consiguió coger uno de mis pies. Sentí como una fuerza irresistible tiraba de mí. Había llegado al final, y estaba tan cerca de la nave. Cerré mis ojos y espere el abrazo de la Muerte.
Y en ese momento hoy el sonido. Era un sonido conocido, mecánico. Abrí los ojos justo en el momento que Loken cortaba su brazo desprotegido con su espada sierra.
      - Corre hacia la nave- me dijo.
Corrí, pero de repente me pare en seco y me di la vuelta y entonces lo vi.
Vi como Loken se enfrentaba al monstruo, como Loken, luchaba con él y como con su espada lo destrozaba y cortaba en trozos. La armadura podría resistir los impactos, pero los afilados dientes de la hoja de sierra de la espada no. Loken se movía con una rapidez letal, esquivando los ataques de aquel monstruo, y cuando tenía oportunidad le atacaba sin piedad. Vi sus movimientos, perfectos, como paraba cada ataque y respondía con un puñetazo o  una patada. Vi como, al final con el enemigo de rodillas, Loken le cortó la cabeza. No fue un movimiento brusco, como esperaba, si no uno elegante y casi sin esfuerzo. El gigante cayó muerto.
Mire a Loken y este me miro. Y me sonrió, vi como me sonreía y como se acercó a mi.
      - ¿Estas bien?- me dijo.
Yo no podía hablar, así que asentí. Por segunda vez me había salvado la vida, la primera en Tallarn y ahora allí. Di media vuelta y entre en la cañonera, con Loken detrás mía.

En la cañonera habíamos ocho candidatos. Fabricio, Casius, Andalecius, Tarik, Thalsan, dos chicos más  y yo éramos los únicos supervivientes del grupo.

Nos aceptaron como candidatos a Lobos Lunares. Nuestra andadura solo había comenzado. Recuerdo que varias semanas después nos llevaron al edificio donde Dremis había instalado el Apothecarion, donde nos convertirían en astartes. Recuerdo como, nos metieron en unos tubos, pero aparte de eso nada más, solo dolor, mucho dolor y sufrimiento.
No sabia cuanto tiempo había pasado, tal vez unos días, unas semanas cuando pude levantarme. Casi arrastrándome llegue hasta un espejo y en el vi mi reflejo. Ya no era el niño débil y asustadizo. Mi cuerpo había cambiado, era más musculoso y mi altura también había cambiado. Mi rostro era el mismo, casi el mismo, pero mi cuerpo no.

Después me entere que solo Andalecius, Casius, Fabricio, Tarik, Thalsan y yo habíamos resistido el cambio. Los otros dos chicos habían muerto en la sala de operaciones.

La imagen de la antigua ciudad subterránea desapareció de la vista de Kernya, volviendo a la realidad. Ante él estaba la Academia de Isstvan III, así como su habitación. Miro su cuerpo, y no era el mismo. Una de sus piernas era una prótesis y uno de sus brazos era bonico. Y se miro en un espejo, y vio su rostro, el rostro de aquel niño asustadizo, aún detrás de los implantes que tenia instalados.
Ando unos metros, cogió sus armas y se dirigió al Templo de las Legiones. Allí se reuniría con el resto de su Legión, con el resto de los Lobos Lunares.