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jueves, 11 de octubre de 2012

Una vida

Este articulo es distinto. En este articulo no voy a contar la historia de ningún Marine Espacial, ni de ningún Caótico. Aquí simplemente voy a contar una historia.

Muchos os estaréis preguntando por que empecé a escribir el trasfondo de mi ejercito de Lobos Lunares como relatos. En parte fue para evadirme de la vida real.

Mientras estaba empezando a darle sentido al ejercito estaba en el hospital.
No estaba como enfermo, si no como cuidador. Allí tenia muchas horas para pensar, leer y jugar. Y cuando en noviembre de 2010 me compre el portátil, el primer juego que instale fue el DOW 2 Chaos Rising. Lo tenia nuevo y a penas pude jugar con él. Y esto fue debido a que, por la enfermedad de mi padre, pasaba más tiempo en el hospital que en mi casa.
Tengo que decir que, hasta la muerte de mi madre por un infarto súbito, yo vivía mi vida, sin preocuparme mucho, solo lo suficiente, de lo que me rodeaba. Además desde que en diciembre de 2009 tuve una sobrecarga muscular, yo no estaba muy bien que digamos físicamente. Tuve que ir dos veces a Urgencias con las piernas paralizadas, a causa de este sobre esfuerzo.
Cuando murió mi madre estaba yo de baja, fuimos al medico mi padre y yo y al venir la encontramos muerta. Así, casi sin darnos cuenta.
Desde entonces ya tenia yo más preocupaciones y esto debido a la sobrecarga que todavía me duraban las secuelas, hacia mi vida, complicada. Y tener que echar cuenta de mi padre además de trabajar 10 horas diarias. Mi hermano, bueno, diría que ayudaba lo que quería y podía. Pero la carga de toda la responsabilidad la llevaba yo, ya que él no quería saber nada de enfermedades.

Así, que después de varias visicitudes, mi padre se rompió la cadera. Se llevo quince días con la cadera rota, en mi casa. Y llego un momento que yo ya no podía solo con todo, trabajo y casa. Mi hermano estaba, pero no ayudaba. No quiero reprocharle nada, por que lo comprendo perfectamente. La muerte de mi madre le había dado fuerte, como a todos. Pero yo, como hijo mayor, tuve que decidir entre mi familia y mi trabajo.

Y elegí mi familia. Mucha gente no lo comprendio, entre ellos mi hermano. Yo solo sé una cosa. Hice lo correcto y no tengo ningún remordimiento y si lo tuviera que volver a hacer lo haría. Solo tengo una cosa, que lo debía de haber hecho antes, y puede que tal vez mi madre estaría aún viva.

Lo dicho. Me arme de valor y leve a mi padre al hospital para que lo mirasen. Cadera rota, operación y quince días en Trauma.

Salio de esa, pero al poco tiempo, unos quince días después tuvo que volver esta vez para una operación más complicada, un cancer de colon.

Y aquí de nuevo engancho la historia con el principio. Se opero, salio de la operación bien, pero el mismo día que lo dieron de alta tuvo que volver a ingresar. Y así, estuvimos, con idas y venidas al hospital, hasta Navidades del 2010, que la pasamos allí.
Y entonces fue cuando empecé a escribir, en el portátil, lo que serian los primeros capítulos del trasfondo.
Allí me leí los tres primeros libros de la Herejía y allí fue donde los Lobos Lunares empezaron a formarse.

Cuando salio del hospital, ya en el 2011, fue cuando comencé a comprar las primeras miniaturas. Mi idea, al principio fue hacer Cuervos Sangrientos, pero después la cambie por los Lobos. Creo que debí de quedarme con los Cuervos.
Y no lo digo por que no me gusten los Lobos, si no por que no sabia lo que era pintar en blanco un ejercito. Pintar en rojo es más fácil y agradecido.

Otra vez volvimos al hospital, y así fueron pasando los meses. El estado de mi padre era cada vez peor y encima, ya para empeorar la cosa, la depresión que tenia mi padre, unida a una ingestión de fármacos, morfina para el dolor, hizo que mi padre perdiera un poco el norte. Bastante.
Yo me vi abrumado, agobiado. Incluso intente hasta tirar la toalla. Cogí mis cosas e iba a irme en mi coche sin rumbo fijo. Estaba desesperado, sin ayuda por ningún lado, ni de mi familia, ni de médicos ni nada.

Fue ya el quinceavo ingreso, o tal vez más por que perdí la cuenta, cuando ya, después de una semana en el hospital los médicos me lo dijeron. Mi padre se moría. Su organismo no aguantaba más. Y lo peor y más duro era que nadie y digo nadie, podía tomar la decisión. Era solo yo, mis tíos no querían tomarla, mi hermano tampoco y los médicos menos. Solo yo, tuve que tomar la decisión. Que los últimos días de mi padre fueran un sufrimiento constante o que muriera sin darse cuenta.
Elegí lo mejor para él. Una muerte dulce, sin darse cuenta.
Fue la decisión más difícil de mi vida. Y la más dolorosa.

El 28 de julio de 2011, a las dos y diez de la mañana mi padre murió. Yo estaba allí con él en la habitación. Nunca se me olvidara. No quiero olvidarlo.
Ese recuerdo me obliga a seguir adelante, ver incluso ahora que lo estoy pasando mal, la parte buena de la vida.
Nos quejamos de muchas cosas y le damos la espalda a lo que de verdad interesa de esta vida, vivirla.
Yo antes nunca había vivido como viví esos diez meses que pase con mi padre en el hospital y me dí cuenta de lo que es de verdad la vida.
Fui fuerte, demasiado tal vez. Y por eso me vine abajo meses después de la muerte de mi padre. No quería salir, no quería relacionarme.
Pero mi forma de escapar de eso fue con los dichosos relatos, con la gente de la Wiki, con el Facebook.
Mi nueva vida tuvo otro sentido. Me hizo, no olvidar, por que una cosa así es muy difícil de olvidar, pero si plantearme mis metas.
Primero mi familia, mi salud, un trabajo y después ya se vera.
Y lo peor es que para todo esto estoy solo, nadie en quien apoyarme. Diréis mi hermano, pero el tiene sus problemas, y aunque vivimos juntos, va a su bola.
Yo estoy solo, sin nadie en quien apoyarme, luchando día a día, hora a hora, minuto a minuto.
Y como el 25% del país, en paro, sin esperanza por un futuro. Eso es lo peor, que, como están las cosas, no ve uno una salida. Muchas palabras vacías y huecas, pero ninguna salida.
Dicen que el camino fácil lleva al lado oscuro, y el difícil es el que sigue el virtuoso. Yo creo que es verdad, lo estoy viendo cada día de mi vida.

No se que escribir más. Esto no es inventado, es la historia de mi vida, lo que me ha sucedido en los últimos dos años. He tenido que salir adelante, aprender a cocinar, a llevar una casa. Es difícil y complicado, más de lo que muchos creen.
Y eso me hace pensar una cosa, que algunas veces la mejor historia es la que tú, como persona, escribes día a día.
No soy Loken ni ningún personaje, solo soy yo, una persona común, como vosotros, que intenta salir e intentar hacer las cosas lo mejor que puede y sabe.
Me equivocare, como todos, acertare, como muchos, pero siempre tendré una cosa, que cuando llego el momento elegí lo que yo moralmente creí que era acertado. Con eso estoy tranquilo.

2 comentarios:

  1. Tu historia me ha impactado realmente, la verdad es que no es una sencilla. Pero recuerda que tienes que transformar la tristeza y la fuerza de los recuerdos en ganas de vivir plenamente día a día, como bien has escrito. Haz lo que te de paz y felicidad, si es escribir, pues escribe. Además, lo haces muy bien, me he leído tu entrada de un tirón. Ánimo, porque en el fondo y aunque en ocasiones pueda parecer que no es así, en el fondo todos estamos solos. No en el sentido de que no le importemos a nadie, sino de que tenemos que vivir nuestra vida para nosotros, y no para los demás.

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  2. Superado esta, el caso es salir del atolladero. Lo importante es no venirse abajo, pero algunas veces no hay remedio. Algunas cosas pequeñas, pero importantes en esta vida son las que nos hacen movernos.

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