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miércoles, 15 de febrero de 2012

CAPITULO V: ORGANIZACIÓN Y ORDEN

ORGANIZACIÓN Y ORDEN

La reunión con los Adeptos del Mechanicus había resultado exitosa. Nada ver lo que le habían puesto sobre la mesa, habían dicho que sí. Era muy suculenta la colección de PCE que les habían mostrado, pérdidas desde la época de la Herejía. Además la sola vista del Fellblade les hizo que los ojos les centellearan. El Mechanicus era suyo. Les ayudarían a reparar el Fellblade, además les surtirían de material para hacer manufactorums, armas, armaduras, vehículos, todo lo que necesitaran. Además, construirían para ellos varias fragatas y acorazados de combate. El primero sería Mournival, una gigantesca barcaza de combate, base de operaciones avanzada en el espacio. Sería la base móvil de la primera, segunda, quinta y decima compañía. Era inmensa, pero no era comparable al Espíritu Vengativo. Eso pensaba Loken. Además seria su base, cuando no estuviera en la Legión of One. Las cosas pintaban mejor, pero todavía tenían graves problemas. Al Fellblade todavía le quedaba un tiempo para estar activo, ya que las reparaciones eran numerosas y muy delicadas. Además los tecnoingenieros del Mecanicus tenían que consagrar el vehículo al Dios Maquina, y limpiar toda impureza que pudiera tener del Caos.
Lo otro era peor. Tenían ahora más material que nunca, armas, armaduras de todos los tipos, pero faltaba lo esencial, tropa suficiente para llevarlas. Ni siquiera un centenar de neófitos tenían en ese momento, y solo podía contar con una veintena de astartes, algunos de los supervivientes de Isstvan y poco más. Aquello era el verdadero problema y su mayor dolor de cabeza. No podría tener un grupo viable hasta pasados por lo menos cien años. Pero ahora debía de definir la futura estructura de los Lobos. Había pensado en hacer diez compañías en activo, y el resto en reserva, con neófitos aprendiendo. Dos Capítulos. Los Lobos propiamente dicho, y los que se autonombraban Cachorros. Vipus estaba allí con él, junto con Radiax, Dremis, Arteus, y el resto de supervivientes de Isstvan.
-          Garvi, lo que dices es cierto.
-          La primera compañía deben formarla exclusivamente veteranos, los hombres de más experiencia.
-          Estoy de acuerdo contigo comandante- dijo uno de los supervivientes.
-          Quiero que varios de vosotros seáis los capitanes de compañía. Tendríamos cubierta la mayoría de las diez, solo quedarían una pequeña parte por cubrir. Radiax podría ser capitán de alguna.
-          Perdone, mi comandante, pero no estoy de acuerdo con usted- le contesto Radiax-, no serviría para el puesto. Estoy mejor tratando con la tropa, para mí sería una dificultad.
-          Bien, pensare otra cosa, Radiax, pero te necesito en un puesto de confianza. Ya está, Comandante de Fuerza de la Escuadra de Mando.
-          ¿Qué?- dijo Vipus -  que es eso.
-          Veras Nero. Sera como un sargento, pero mandara a todos los sargentos de todas las Escuadras de Mando de todas las compañías. Sera como un capitán, pero de tropa.
-          Suena bien.
-          También os quiero a vosotros ocho como capitanes de compañía. Vuestra experiencia en combate será necesaria.
-          Perdona Garviel, hemos estado hablando entre nosotros de esto hace un tiempo. Servimos junto contigo desde hace milenios, pasamos juntos muchas cosas, pero creo que no es para nosotros. Preferimos algo más discreto, por ejemplo formar parte de la primera compañía.
-          No os echéis atrás, os necesito a todos.
-          Lo saben Garvi, lo saben. Todos pensamos igual- dijo Vipus-, nos necesitas con los chicos. Debemos de enseñarles desde abajo.
-          Así que voy a tener diez compañías sin capitanes, bien ya se me ocurrirá algo. Queréis estar con los chicos, bien, hacedlo. Pero quiero informes de cada uno de los neófitos y quiero vuestras opiniones sobre ellos. Si voy a necesitar capitanes, deben ser los mejores.
-          Comandante, muchos de nosotros veríamos un honor formar parte de la décima. Sabes que estuve en la Locasta con Nero, junto con ellos- dijo señalando a otros dos.
-          Os necesito con Radiax, en la Escuadra de Mando. Sois de mi entera confianza, y os necesito con él.
-          Cuenta con nosotros, formaremos la Escuadra de Mando de la Legión. Y yo seré el Campeón de la Legión.
-          Yo seré el portaestandarte, es un trabajo difícil, todos los disparos vendrán a mí.
-          Seré el segundo de Radiax, necesitara alguien con experiencia a su lado.
-          Bien creo que tengo ya Escuadra de Mando. He hablado con Nathaniel, y se ha puesto en contacto con el Apotecarion. Dice que formaran a los candidatos que les enviemos.
-          Eso es bueno- dijo Dremis- Ser el único apotecario de aquí es mucho trabajo.
-          Quiero que veas candidatos, uno por compañía. Además necesito también quiero que les enseñes para cuando vayan al Apotecarion sepan de lo es.
-          No se preocupe comandante, irán los mejores.
-          Los adeptos del Mechanicum- dijo Arteus con su voz metálica- me han comentado que pueden enseñar a quien elijamos, los mejores tendrán que ir a Marte para completar su formación.
-          Haz lo mismo que le he dicho a Dremis, busca candidatos.
-          Garvi, mi escuadra necesita personal.
-          Ya lo sé, pero eso tendrá que esperar. Quiero que los mejores estén en la Locasta. De eso te encargaras tú. Busca a los mejores, a la elite.
-          Un trabajo duro, pero tienes razón.
-          Poco a poco estamos formando el esqueleto de la futura Legión. Diez compañías, una Escuadra de Mando General.
-          ¿Sabes algo del viejo?- le pregunto Vipus.
-          No, de Iacton no sé nada. Lo último que me conto Nathaniel fue que está intentando revindicar a los Lobos. Se está topando con un muro. Los Altos Señores de Terra no quieren saber nada. Iacton, desde su puesto en la Inquisición está haciendo todo lo posible, pero no lo toman en cuenta.
-          Llegará el día en que se den cuenta de su error.
-          Exacto. El día que estemos preparados.
-          Para lo cual falta una eternidad- dijo Vipus.
-          También quiero contactos con los principales Capítulos, sobre todo con los nueve.
-          Te refieres a los Ángeles Oscuros, Puños Imperiales, Manos de Hierro, Ángeles Sangrientos, Lobos Espaciales, Cicatrices Blancas, Ultramarines, Salamandras y Guardia del Cuervo.
-          Exacto. Quiero contactos con ellos. Algo discreto.
-          ¿Te acuerdas cuando tuvimos a hermanos de diferentes Legiones con nosotros?- dijo Vipus.
-          Si, buena idea Nero. Podríamos mandar a candidatos a los Capítulos. Así aprenderían algo de ellos.
-          Y eso nos enriquecería a nosotros.
-          Exacto. Recuerda que todos somos hermanos, todos combatimos por lo mismo.  Cyrus es nuestro contacto con los Cuervos Sangrientos, le preguntare con quien confía el más y podríamos tener contactos con ellos.
-          Garvi, no son una de las nueve.
-          El secreto de los Cuervos es precisamente ese. Son descendientes de los Corvidae de Ahriman. Son Mil Hijos, los únicos que sobrevivieron al Caos.
-          Y no lo saben.
-          Todavía no. He puesto a Cyrus sobre la pista. Sé que estuvo en contacto con el Capitán Boreale y sé que este ahora es nuestro apoyo más leal. Pero me dijo que confiaba también en otros dos. Davian Thule y Gabriel Angelos. Sobre todo en este último. Al parecer es un peso pesado de los Cuervos. También me hablo del primer capitán de los Cuervos, Apollo Diomedes, un hombre recto pero que se deja demasiado llevar por la confianza en su líder Kyras. Dice que algunas veces esta cegado por Kyras.
-          Eso es malo. No sé si se podrá confiar en él.
-          Ya lo sé. De momento intentare contactar con Boreale. Más tarde con Thule y Angelos.
-          Comandante. Si no te parece mal, estaba pensando que te hará falta alguien con mano de hierro en la primera. Cuenta conmigo. Seré tu capitán, pero quiero a estos cuatro como Escuadra de Mando- dijo uno de los supervivientes.
-          Bien, ya tengo una compañía. Elige bien a tus hombres.
-          Lo sé. Pintaremos nuestras armaduras de negro. Además, quiero pedirte un favor. El dreadnought puede ir con nosotros.
-          Bien, lo pensare, pero antes hablare con él. Sabéis quien es, no.
-          Sí. Sera un honor volver a luchar con mi capitán después de tanto tiempo. Yo estuve con él como soldado de línea en la cuarta. Cuando lo mataron lloramos mucho su asesinato.
-          Bien Adelmus, será el Capitán de la primera. Y tendrás a Sejanus.

CAPITULO IV: LEALTAD Y HONOR

LEALTAD Y HONOR

AVISO: Este relato contiene spoiler de las novelas de la Herejia de Horus.
Dreadnought Contemptor Pre-herejía
Loken estaba en su habitación solo. Desde que había llegado el grupo de Tallarn, algo le inquietaba. El depósito les daba un respiro, pero todavía había muchas cosas que hacer, demasiadas, y muy poco tiempo para hacerlas. La organización de una Legión no se hacía de un día para otro. Durante los últimos siglos, tanto el cómo sus camaradas superviviente se habían dedicado a hacer una base estable en aquella roca, antes conocida como Isstvan III. El planeta estaba desolado, solo había escombros y restos de muerte. Eso lo sabía él desde hacía tiempo. Al principio todo fue fácil, ya que poco a poco y con la ayuda de sus amigos había logrado hacer un grupo de especialistas bastante interesante.  La llegada del tecnomarine  y del apotecario fue una brisa de aire fresco. La incorporación después de un veterano como Radiax también hizo mucho bien. Iacton lo encontró quien sabe dónde y lo recluto cuando casi era un niño para la causa. Acababa de entrar en la Guardia Imperial, y había sobrevivido a un ataque de pieles verdes, dirigiendo a un grupo reducido de soldados y a civiles hacia un sitio seguro. Aquello fue mal visto por un comisario demasiado exigente, que estimaba que no debía de haber abandonado su posición. Iacton apareció en el momento que iban a ejecutarlo, gracias a la explicación de algunos civiles a los que conocía. Se enfrentó al comisario, y salvo la vida de Radiax. Y se lo trajo a él. Tenía por aquel entonces quince años, y para él resultaba demasiado mayor para convertirlo en astarte. Afortunadamente, el apotecario fue muy hábil y sobrevivió sin ninguna tara. En poco tiempo se convirtió en un candidato para las escuadras tácticas, donde sobresalió por encima del resto. Eso fue hacia unos cien años. Desde entonces los había acompañado a él y Nero en muchas misiones y confiaba ciegamente en él.
Y ahora aquello. Habian encontrado un sarcófago dreadnought, antiguo, sería una reliquia. Arteus le había comentado que podría ser de la época de la Herejía, y aquello lo asustaba. Le aterraba saber quién era, quien había encerrado allí. Tal vez fuera algún antiguo hermano, incluso alguno al que considerara como amigo. Aquello no tenía cabida en la cabeza de Garviel. Muchas Legiones, y actualmente capítulos recurrían a ello para rescatar a guerreros celebres que había quedado no muertos, pero si con heridas muy graves para continuar peleando. Pero aquello era algo más. Notaba algo no natural, algo malsano en aquel sarcófago. No sabía si Horus había encerrado allí aun leal o a un traidor, pero aun así no le gustaba. Arteus había dicho que los procesos cognitivos no eran naturales, que habían sido creados en un laboratorio, lo cual también se lo corroboro Dremis. Sea lo que hubiera allí no era natural. Tenía material genético, pero también había algoritmos de programación muy avanzados, tal vez procedentes de algún proyecto secreto del Mechanicum Oscuro. Porque era de ellos, seguro, se lo había confirmado Arteus. Tenía la marca del Fabricador General de Marte. Y  él se unió a Horus contra el Emperador. El tecnomarine le había explicado, con muchos tecnicismos, que según había podido deducir aquello era una versión del Proyecto Kaban, uno de los mayores secretos del Mechanicum. Según le explico era una IA que controlaba un cerebro humano, generado en laboratorio. Aquello aterrorizaba a Loken aún más. Según Arteus, se habían basado en un ser vivo, para hacerlo. El tejido proporcionaba la base, el resto todo era programación. El Kaban original no era ni la mitad de sofisticado que aquel. Envuelto en todos estos pensamientos, su comunicador sonó.
-          Sí.
-          Comandante, aquí Arteus- dijo el tecnomarine con voz metálica- le necesito en el manufactorum inmediatamente.
Garviel tardo una media hora en llegar. Era el primer manufactorum creado por Arteus. Era tosco y pequeño, nada comparable a los creados por los adeptos del Mechanicus. En su exterior estaba el Fellblade, listo para ponerse a trabajar sobre él, pero no podrían hacerlo hasta que no llegase la embajada de Marte.
Loken entro en la forja. Allí estaban Arteus, Dremis y también Nero. Era importante si estaban allí los tres.
-          Bien, que pasa- dijo Loken mirando a los tres astartes.
-          Arteus nos ha hecho venir- dijo el apotecario con la armadura, pero sin casco.
-          Una reunión clandestina, esto no puede ser bueno- dijo Nero, siempre suspicaz.
-          Los he hecho venir a los tres porque voy a conectar el dreadnought- dijo el tecnomarine, quien tampoco tenía casco.
-          Bien, Arteus, ¿Cuál es el problema?- inquirió Loken.
-          Los necesito a los tres aquí, no quería hacerlo solo.
-          Así si nos mata que nos mate a los cuatro, no Arteus- dijo Nero, medio en serio, medio en broma.
-          Procede - dijo Loken- veremos qué pasa.
Tanto Nero como él se llevaron sus manos a su pistola bolter. Sabían que aquello no le haría nada, pero los tranquilizaba.
-          No le he conectado ningún sistema motor ni de armamento- dijo Arteus- solo es una prueba básica de testeo.
Todos asintieron. Nero se acercó a Loken.
-          Y también quiere saber quién es, ¿no Garvi?
-          Si, la verdad siento curiosidad, y miedo.
Nero asintió. El sentía lo mismo.
El tecnomarine opero los controles desde un  terminal y la maquina reacciono como con un chasquido. Su cintura giro  con un sonido metálico.  Su cabeza, que imitaba el casco de una armadura Mk4 giro y sus ojos se iluminaron con una fulgurante luz roja.
-          ¿ Don…de es…toy?- dijo con voz metálica su sintetizador vocal.
-           Tranquilo- dijo Arteus con voz calmada, operando el terminal-, dame tus datos.
-          Dreadnought Proyecto 1. Sujeto experimental. Cuerpo biónico número de serie NHJK56. Versión de memoria tipo 5.0.
-          Dime tu nombre o apelativo.
El dreadnought se quedó en silencio.
-          Me llamo…me llamo… Sejanus.
-          Hastur…Sejanus- dijo Loken sorprendido.
-          Si Hastur Sejanus, así me llamaba de mortal. Antes de ser un…- el dread se interrumpio-, la Gran Cruzada ya ha terminado, ¿no, capitán Loken?
Eso sí dejo a Garviel fuera de sitio. Lo había reconocido.
-          Si- contesto Loken-, la Gran Cruzada termino.
-          Unificamos a la Humanidad, gracias al Emperador y al Señor de la Guerra.
Loken no contesto. Miro a Arteus, quien desconecto el dread.


-          No puedo creer esto- dijo Nero mientras estaban en la sala de  reuniones de la Legión.
-          Ahora que lo pienso es lógico- le contesto Loken-. Era el mejor de todos, el más cercano a Horus, como un hijo. Era su consejero, era quien le decía todas las verdades en la cara. Si él hubiera vivido, no hubiera pasado nada. Él hubiera aconsejado a Horus.
-          Pero murió- dijo el apotecario-, murió hace casi diez mil años en 63-19, ¿no?
-          Si- dijo Nero, muy turbado-, lo mataron los Invisibles del Falso Emperador.
-          El Señor de la Guerra nunca encajo bien la muerte de Sejanus- dijo Loken- siempre lo tenía en su memoria. Alguna vez que otra me decía, Hastur hubiera dicho lo mismo.
-          Te eligió a ti como su sustituto en el Mournival, Garvi. Eras quien más se le parecía.
-          Tarik fue quien se lo aconsejo a Horus. Después del asalto al palacio, Ezekyle también hablo bien de mí. Por eso me eligió.
-          Eras el mejor- dijo Nero-. Por encima del resto, sé que Tarik se metía mucho contigo, que te decía muchas cosas, casi siempre se reía de ti, pero era tu mejor amigo.
-          Lo echo de menos, la verdad, pero eso que hizo Horus, no está bien- dijo Loken cerrando su puño- no está bien. Nunca haría eso a nadie.
-          No es su elección comandante- dijo el apotecario-. Cada uno elige su forma de contribuir al Capítulo. Muchos eligen esta opción antes de morir, de ser olvidados para siempre. Su semilla genética es retenida por los apotecarios. He revisado la huella genética del dreadnought y es la de Sejanus. Idéntica.
-          Eso quiere decir que es él, o un clon.
-          Sí, eso es un clon, en todos los aspectos. Incluso en sus recuerdos- dijo el apotecario- el problema es…
-          Si aceptara todo lo que ha pasado en este tiempo, ¿no Dremis?
-          Exacto comandante. Vera, su mente es la de Sejanus, sus recuerdos, todo. Por suerte tiene una conexión con la realidad, usted, a quien ha reconocido.
-          Es verdad- dijo Nero-, te reconoció.
-          Debemos de aprovechar ese punto. A partir de ahí debería de ser fácil hablar con él. Comandante tiene usted un nexo de unión con él.
-          ¿Qué le digo?, mira Hastur, Horus nos traiciono a todos, casi nos mata y mato a Sanguinus y al Emperador.
-          Debe de saber la verdad- dijo el apotecario.
-          Garvi si de verdad es Sejanus sabrá elegir lo correcto- dijo Nero-, era un héroe, era noble, era…
-          Era Sejanus, era Sejanus, solo Sejanus. Lo sé. Y lo haré, es mi deber. Soy el oficial de mayor graduación, y quien lo más admiraba. Lo hare, cuando esté preparado.

Paso un tiempo, tal vez semanas, meses, cuando Loken tuvo otra vez valor para enfrentarse a la máquina. Estaba allí, delante de él. Era impresionante, pero lo qué más le impresionaba era quien estaba dentro en realidad. Arteus le había puesto ya un brazo de combate, una mano metálica armada con un bolter storm, uno de los bolters más potentes. Afortunadamente no tenía munición, pero un manotazo del dread con la fuerza que tenía podía dejarlo fuera de combate durante un buen rato. También le había conectado las funciones motoras, con lo cual el dread podía andar perfectamente. El tecnomarine le había enseñado como conectarlo, porque lo quería hacer solo. Loken seria muchas cosas, pero no un cobarde. Aquello demostraba el carácter del cual estaban hechos los astartes del 30 milenio. Acciono el terminal.
Sejanus se movió. Su mano hizo un giro circular.
-          Hola Garviel- dijo con voz metalica. Loken reconoció su voz, aunque distorsionada por el sintetizador vocal.
-          Hola Hastur-le contesto- ¿cómo estás?
-          Creo que bien, si es como se dice. Si estoy bien, gracias.
-          Tenemos que hablar Hastur, te puedo llamar así, ¿no?
-          Si, puerdes llamarme así, por mis recuerdos creo que teníamos alguna relación.
-          Si, aunque más bien poca. Tueras el capitán de la cuarta y yo el de la décima, un capitán recién ascendido después de Ullanor.
-          Recuerdo Ullanor, una gran victoria, recuerdo al Emperador, a Lupercal. Fue un gran momento. Entonces se convirtió en el Señor de la Guerra.
-          Si, fue un gran momento. Hastur debemos de hablar de él, del Señor de la Guerra.
-          Bien, creo que llevo un gran tiempo fuera de combate. Cuenta.
-          ¿Qué quieres saber?
-          Todo lo que ha pasado.
-          ¿Qué es lo último que recuerdas?
-          Horus me envió a mí a mi escuadra a ver al Emperador de 63-19. Lo último que recuerdo es que me arrodille ante él y le dije las palabras de cortesía.
Loken ando unos pasos hacia la derecha y miro fijamente al dread.
-          El Falso Emperador os asesino a ti y a tu escuadra. Los Invisibles lo hicieron.
-          Bueno, es lógico, si estoy en este cuerpo metido.
-          Si, la verdad es que sí. Pero te vengamos. Horus mando una segunda embajada. Maloghurt fue enviado. Y detrás nosotros. Lo derribaron y entonces actuamos.
-          Bien hecho, cuenta más.
Loken le conto todo lo que paso, como se enfrentaron a los soldados, su pique con Abaddon por llegar primeros a la torre y su enfrentamiento con los Invisibles. También le conto como vio como mataban al Emperador. Recordó el chiste favorito de Togarddon, Garvi tu viste matar al Emperador.
-          Y cuando todo estaba perdido, cuando creíamos que estábamos muertos apareció Horus y mató al Emperador. Cuando estaba a punto de caer por el borde, la mano de Horus me salvo y me levanto. Caí sobre el suelo.
-          Suena mucho a Horus, aparecer al final, justo a tiempo- dijo el dread mientras parecía que sonreía
-          Si la verdad es que sí.
Continuo contándole lo que ocurrió después, su ascenso al Mournival y de cómo fue aceptado por todos como un miembro más. Le conto como Tarik lo ayudo a establecerse. Al estar pacificado, en teoría 63-19, la Legión debía moverse a la siguiente zona de conquista, solo quedaba por terminar con las Cabezas Susurrantes, el último bastión de resistencia donde las tropas regulares tuvieron muchos problemas. Horus le mando a él para solucionarlo.
Le conto lo que allí ocurrio, cuando tomaron el bastión, lo que le ocurrió a Jubal y como afecto no solo a él sino a todos los demás, incluidos los rememoradores. Llegados a este punto Sejanus hablo.
-          Lo que me cuentas es hechicería, Garviel, seguro que fue eso.
-          Lo hubiera creído sí, no hubieran sucedido cosas después, que te relatare a su debido tiempo.
Continúo contándole lo que sucedió después, cuando encontraron a Tarvitz y a Lucius en Muerte, su siguiente misión. Ahí fue Togarddon quien se llevó los honores, al salvar a los Hijos del Emperador de una muerte segura, por el orgullo de Eidolon, el comandante de la fuerza astarte.
Cuando hubo terminado, de contarle la campaña, Loken comenzó a contarle la formación de logias en el seno de los Lobos. A él no le agradaba aquello, solo fue a una reunión y lo dejo, porque le daba mala espina.
Despues le comento  su visita a Xenobia, como acabo todo con el robo de una espada, el anatam y como salieron de allí y se dirigieron a sofocar una rebelión en Davin.
Loken hizo una pausa. Tenía que ser muy convincente en lo que iba a contar, ya que en ello iba el peso de toda la historia. Continuo contándole lo sucedido en Davin, como  lucharon en la luna de Davin contra muertos vivientes, y como llegaron hasta Temba, como Horus se enfrentó a él y como fue herido de muerte por una espada.
-          No actuamos bien después de eso. Al llevar  a Horus herido a la nave, pagamos nuestra rabia con los humanos que nos esperaban para saber que le había pasado. Matamos a muchos.
-          No os controlasteis, solo fue eso. Un astarte es un ser poderoso, casi un dios a los ojos de los humanos.
-          No debimos haber cruzado aquella línea Hastur, no debimos. Despues todo cambio. Mientras Tarik y yo intentábamos hallar una cura para Horus, Aximand y Abaddon actuaron por su cuenta, aconsejados por Erebus.
-          Erebus, de los Portadores de Palabra.
-          Exacto, le conociste, seguro.
-          Si lo recuerdo. Nunca confié en ellos. Demasiados fanáticos.
-          Lo que voy a contarte ahora es crucial. Mientras, como te dije antes, Aximand y Abaddon llevaban a Horus a Davin, nosotros volvimos a la luna y allí encontramos el arma que hirió a Horus y mato a Moy. Era el arma robada en Xenobia.
-          ¿Un complot?, ¿quién quería herir o matar a Horus?
-          Llegamos tarde Tarik y yo, cuando nos enteramos, era demasiado tarde. Cuando regreso de Davin Horus ya venía cambiado, y se abrió una sima entre Aximan, Abaddon, Tarik y yo. Se formaron dos bandos, el Mournival, por orden de Horus casi fue desecho, y Erebus se convirtió en consejero de Horus. Las logias fueron autorizadas por Horus. Después…descubrí cosas, ciertas cosas. Hastur, Erebus corrompió de alguna forma a Horus, y después fuimos enviados a aquí, Isstvan III. Por qué estamos en Isstvan III, mi última misión como Hijo de Horus.
Un silencio se hizo. Loken continúo.
-          Descubri que Erebus robo la espada que hirió a Horus, que todo era un plan de los Portadores de Palabra. Tarik, quien estaba todavía en la  logia revelo a todos la verdad incluso se enfrentó a Erebus, a quien amenazo. Después la abandono. Aquello nos aisló, pero encontramos un aliado, Tarvizt, quien también sospechaba de movimientos extraños en su Legión. Pero además no estábamos solos. Iacton, quien tampoco estaba de acuerdo con ellos mostro por primera vez desde hacía tiempo su carácter, y además también varios civiles se nos unieron. Keeler y Oliton, dos rememoradoras y Sidermann se unieron a nuestra causa y la verdad su unión fue crucial para lo que sucedió después. A nosotros nos enviaron a este planeta.
Continúo relatándole lo que pasó a continuación, como los primarcas eligieron personalmente las escuadras que bajaron, y como, después lucharon allí.
-          Fue una masacre, nos enviaron a nosotros, a los Devoradores de Mundos, a los Guardias de la Muerte y a los Hijos del Emperador. Masacramos a los soldados rebeldes, incluso llegamos hasta el palacio. Todo estaba bajo nuestro control y entonces…entonces sucedió. Tarvizt se enteró de lo que pasaba y bajo al planeta, cubierto por Garro. Y nos informó de lo que iba a suceder momentos antes, íbamos a ser bombardeados desde la órbita con un virus devorador de vida. Murieron millones en un momento, soldados, astartes, civiles, inocentes y culpables. Muchos nos ocultamos y vimos claro lo que estaba pasando. Garro apenas pudo escapar con Iacton y setenta Guardias de la Muerte. Su misión era ir a Terra e informar al Emperador. Ellos tuvieron sus vicisitudes y cumplieron su misión. Mientras nosotros luchábamos en Isstvan III por las nuestras. Luchamos durante semanas, contra todos, contra la Guardia de la Muerte, contra los Devoradores de Mundos, contra los Hijos del Emperador, contra los Hijos de Horus. Nos autonombramos los Lobos Lunares, despintamos nuestras armaduras quitamos el Ojo de Horus y volvimos a garabatear el lobo con la luna. Fuimos traidores a Horus, fuimos leales al Emperador. Despues nos traicionaron. Lucius nos traiciono y vino la verdadera masacre. Tarvizt, junto con Nero y los demás huyeron de milagro, gracias al sitio donde estamos ahora. Nosotros… tuvimos menos suerte.
-          ¿Menos suerte?
-          Tarik y yo ideamos un plan, enfrentarnos a Aximand y a Abaddon. Luchamos con ellos. Tarik contra Aximand, yo contra Abaddon. Hermanos contra hermanos. Aximand mato a Tarik- Loken se emocionó al recordar a su amigo-, le corto la cabeza. Creo Aximand estaba tan horrorizado como por lo que había hecho. Y Abaddon me dejo mal herido, casi muerto. Después, Horus, al ver que se quedaba sin tiempo ordeno un bombardeo orbital. Ya no recuerdo nada más, lo que paso después esta en mi memoria muy gris, pero viví en una pesadilla, de la cual desperté dos años después enfrentado a Garro.
Sejanus miro con sus ojos rojos a Loken.
-          Lo que me has contado es muy turbador, es… algo… no se. Necesito pensar, necesito salir de aquí, fuera.
-          Hay una salida a la superficie pasando el manufactorum, si no me crees puedes verlo por ti mismo, la devastación de Isstvan III.
Sejanus se volvió y salió pesadamente por  la puerta del manufactorum. Loken se volvió y emprendio camino a sus habitaciones. Sejanus debia de pensar y mucho de qué lado estaba.

Pasaron unas horas cuando, Loken volvió a salir al exterior. Todo estaba como el recordaba. Y allí encontró a Sejanus. Se acercó a él.
-          Hola Garviel- dijo el dread.
-          Hola Hastur.
-          Termina de contar que sucedió después.
Loken le relato la traición de Isstvan V, y como Horus fue lentamente llevando la guerra hasta Terra. Despues le relato la lucha en el palacio, como lucharon hermanos contra hermanos, como murierón Erhlen y sus Devoradores frente a Angron y como frenaron el avance de este. Después le conto como Horus mato a Sanguinus, y su enfrentamiento contra el Emperador. El, junto con Garro, Tarvizt y Qruze fueron testigos, con Dorn, quienes lo encontraron mal herido, al lado de los cuerpos de Sanguinus y Horus. Y como fue sentado en el Trono Dorado.
-          Lo que sucedió después es ya historia. Continuaron una sucesión de guerras, las Legiones Traidoras huyeron al Ojo del Terror. Después las Legiones desaparecieron, sustituidas por capítulos. Fue idea de Guilliman, quien creo lo que se llama el Codex Astartes.
-          Pero los Lobos continúa como Legión.
-          Si, la única Legión, uno de los hijos secretos del Emperador. Fueron sus últimas órdenes. Garro creo las bases de lo que ahora se conoce como los Guardianes de la Muerte, un grupo de marines seleccionados de distintos capítulos que se unen para realizar misiones secretas. Forma parte de lo que se llama el Ordo Xenos, la Inquisicion. Iacton puso las bases de lo que se llaman ahora Caballeros Grises, Ordo Malleus, otro de los brazos de la Inquisición. Saul formo con sus hombres, una veintena, una especie de Protectores del Emperador, nadie sabe que existe, ni siquiera los Custodes, ni los Invisibles.
-          Y tú tienes esto no.
-          Si esto, una tarea bastante grande, sin medios, solo los que yo reúna.
-          Y me encontrasteis.
-          Si, en Tallarn, en una base secreta y abandonada de Horus. A ti y a un Fellblade que no funciona.
-          He estado pensando, todo. Sé que debo de tomar una decisión. Ser leal al Emperador o a Horus.
-          Exacto.
-          Y mi supervivencia depende de ello. Si estoy en contra del Emperador me matareis, ¿no?
-          Hastur, mira, no sé qué haremos. Pero si de verdad eres Sejanus ya has tomado una decisión, y esa decisión será justa, ¿no?
-          Me conoces muy bien. Sabes que fui un hombre de honor y como tal debo de ser. Horus traiciono la Legión, al Emperador y a la Humanidad. Mi decisión ya está tomada. Estoy con vosotros. Sois la Legión, sois mis hermanos.

CAPITULO III: FELLBLADE LOYALTY

Este relato es el que presente al I Certamen de Relatos de Wikihammer 40000.


FELLBLADE LOYALTY

850 M41
                                                          LEGION FELLBLADE

Perdidos en la mitad del desierto del planeta Tallarn, un grupo reducido de astartes avanzaba lentamente.  Serian una decena, mal armados, vestidos con armaduras MK VII, excepto dos de ellos que llevaban unas antiguas MK IV.
-          ¿Estás seguro que en este condenado desierto vamos a encontrar el depósito? – dijo uno de los astartes que llevaba una MK IV, con honores tal vez de sargento.
-          En el manifiesto de la nave encontrada hace dos semanas lo ponía claro, Nero, era un deposito secreto del Señor de la Guerra.
-          La nave estaba destruida hace cuanto, seis mil años, tal vez. La información podría estar corrupta Garvi.
-          No lo creo, acepto mi código del Mournival, y mostro la información.
-          ¿Teníais hasta códigos de acceso?, desde luego yo no.
-          Lo malo es que cualquiera hubiera podido acceder a la información.
-          Estas muy equivocado, Garvi. Horus, Tarik y Aximand están muertos, solo  tú y …
-          Ezekyle, dilo Nero.
-          Si, Abaddon. Garvi, no sé por qué te empeñas en llamarlo por su nombre. Ya no es quien tú conocías, ni tu amigo, intento matarte.
-          Lo sé, Nero. Aunque ha pasado tanto tiempo cada vez que lo recuerdo lo llamo por su nombre. Éramos amigos.
-          Todos erais amigos. Pequeño Horus  mato a Tarik- la voz de Nero Vipus se embargó de emoción- y ese si era nuestro amigo, Tarik. Horus nos bombardeó hasta matarnos a casi todos.
-          Era como un padre para mí, el Señor de la Guerra.
-          ¿Por qué?, nos traiciono.
-          Siempre le tuve mucho respeto, Nero. Las cosas no podemos cambiarlas.
-          Y seguro que cuando veas alguna vez a Abaddon le extenderás la mano y él te la cortara con esa espada que lleva.
-          Cuando me encuentre con él…
-          Sal corriendo, es mi consejo Garvi. Corre todo lo rápido que puedas. Es un suicidio enfrentarse a ese loco homicida.
-          En Isstvan estuve a punto de derrotarle.
-          Tuviste suerte, el muro se colapsó encima de él por el Titán
-          Sí, pero le podría haber vencido. De eso estoy seguro.
-          Venga Garvi, déjate de tonterías. Aquí nos tienes en mitad de un desierto, tu diciendo sandeces y  yo de niñera.
-          Son astartes como nosotros, han pasado todas las pruebas.
-          No saben ni empuñar un bolter, míralos y dime, ¿después de todo lo que hemos pasado para esto hemos quedado?
-          Estamos rehaciendo la Legión Nero…
-          Me llevas diciendo eso desde hace unos miles de años, Garvi y no somos más de mil. Tenemos una guardería, eso es lo que tenemos. Dos mil huérfanos y huérfanas que estamos cuidando.
-          Los hemos salvado, merecen una segunda oportunidad.
-          Yo no sé tú pero a mí me parece que nos siguen tomando un poco fuera de juego. No tenemos medios para formar una compañía decente, encima somos un poco más que niñeras y ahora somos hasta conejillos de indias.
-          ¿Te refieres a la nave?
-          ¿A qué te crees que me refiero? Nos dan una nave que nadie sabe cómo responderá en combate.
-          Es un modelo nuevo, Stormraven creo que me dijo Nathaniel que se llaman. Son un prototipo, hasta dentro de unos años, no estarán en pleno funcionamiento. Los contactos del Mecanicus de Nathaniel nos la han dejado. Además con los extras que les hemos puesto quedan muy bien. Nadie sabe que estamos aquí.
-          Si se puede preguntar, ¿de dónde sacaste esa tecnología?
-          Es la misma que llevaban las antiguas naves negras de las Hermanas del Silencio. Además recuerdas a los Invisibles de 63-19, las pantallas de invisibilidad, pues las hemos adaptado a la nave. Es totalmente invisible a auspex y a la vista.
-          Sigues siendo un fanfarrón Garvi, como en 63-19.
-          Pero llegamos antes que la primera, o no.
-          Tienes toda la razón, pero eres un fanfarrón.
Un astarte se acercó al dúo.
-          Mi comandante, creo que ya regresa el explorador
-          Bien sargento- le respondió Loken- veamos que dice.
Un astarte, embutido en una armadura de explorador avanzaba hacia ellos. Llevaba una capa de color arena que le cubría, además de que, aunque la armadura que llevaba era negra, las ropas eran también de color arena. Llevaba la insignia que le denominaba como un Guardián de la Muerte, la gran I con la calavera en la izquierda y en la derecha un cuervo negro con una gota de sangre que decía que pertenecía  a los Cuervos Sangrientos y era muy especial ya que aunque llevaba un respirador, se le veía una melena rubia oscura que ondulaba al viento cálido del desierto. En sus manos llevaba un fusil de francotirador.
-          Comandante- dijo con voz suspicaz.
-          Cyrus- le respondió Loken.
-          No hay nada en varios kilómetros a la redonda, no se detecta guardia imperial, ni hostiles. El punto que usted dijo está detrás de esas dunas a un kilómetro aproximadamente.
-          Gracias, explorador.
-          Iré a colocarme en una posición a cubierto y le avisare si hay algún problema.
-          De acuerdo Cyrus. Nero dile a los chicos que revisen el armamento y que estén preparados por si hay problemas.
Cyrus le saludo y desapareció tan rápido como había aparecido.
-          Extraño tipo- dijo Nero.
-          Es el mejor explorador que tiene Nathaniel. Ojala tuviéramos uno como él en nuestra Legión.
-          Tan amargado, no gracias, contigo tenemos bastante.
-          Hoy estas muy gracioso, no Nero.
-          No Garvi, estoy nervioso.
-          Continuemos.
El grupo siguió adelante desplegado en patrulla de combate. Loken iba en el centro, con dos astartes a cada lado, otros dos iban en la derecha y en la  izquierda Vipus con dos más. Iban andando un poco más lentos, pero a una buena velocidad. Rápidamente visualizaron las dunas.
-          ¿Alguna novedad Cyrus?- inquirió Loken.
-          Ninguna comandante, todo está tranquilo.
-          Bien avancemos. Radiax tu a la derecha, Silhen la izquierda y Nero.
-          Ya lo se me encargo de guardarte las espaldas, como siempre.
-          Si, viejo amigo- le respondió Loken sonriéndole a través del casco.
Loken avanzo con dos legionarios. Hasta un punto, levanto la mano y cerro el puño. Todos los demás se situaron a su alrededor, cubriéndolos.
-          Chicos este es el punto. Debemos de buscar algo raro.
-          Como esto comandante- dijo uno de los legionarios, dando con el pie en el suelo.
-          Como eso Agias.
Los tres pusieron sus bolters a la espalda y comenzaron a excavar, con las manos dejando al descubierto en nada de tiempo una superficie metálica de un metro cuadrado.
-          Tiene que abrirse de algún modo- dijo Agias.
-          Solo puedo abrirla yo- le contesto Loken, poniendo una de sus manos en un soporte.
Se oyó un clic, y puerta metálica ascendió, dejando al descubierto una escalera.
-          Agias , después de mí- dijo Loken- y después Jon.
Los chicos asintieron. Loken desapareció por la escalera, y después cada uno de los chicos.

Vipus miraba a su alrededor nervioso. Ya hacía, casi diez minutos que Loken y los chicos habían bajado, y todavía no tenía noticias de él. Impaciente, acciono su comunicador.
-          Garvi, contesta, demonios. Garvi aquí Nero, dime algo.
No se escuchaba nada, solo estática.
-          Maldita sea. Radiax, quédate al mando. Voy a bajar a buscar al comandante. Vosotros dos conmigo.
-          Si mi capitán- Le contesto Radiax.
Estaban acercándose a la entrada cuando escucho una voz en su comunicador.
-          Nero, aquí Garviel, baja con los chicos tienes que ver esto.


-          Me has pegado un susto de muerte, Garvi- le dijo Nero.
-          Si ya te tenía que haber llamado antes- le contesto, saludándolo.
-          Sigo diciendo lo de siempre, eres un fanfarrón- le sonrió Nero que se había quitado el casco y lo llevaba enganchado en la cintura.
Ni Loken ni los astartes llevaban ya los cascos.
-          Sargento, vamos a hacer recuento, Nero ven conmigo.
El sargento comenzó a nombrar al grupo.
Vipus fue con Loken a un terminal.
-          Veamos- dijo Loken manipulando el terminal holográfico-, vamos a ver. Aquí esta. Abrir depósito.
Loken acciono el icono y uno de los paneles metálicos de la pared comenzó a moverse. Loken y Vipus se unieron al resto y esperaron pacientemente que la gigantesca puerta se abriera.
-          Bien, Nero, tu primero.
-          Gracias comandante- le contesto Vipus.


La vista del depósito era magnifica. Al principio todo estaba envuelto en oscuridad, pero nada más detectar que había seres vivos allí, unos globos lumínicos se activaron, iluminándolo todo como si fuera de día. Y entonces lo vieron. Alli había de todo, armaduras de todos tipos, sobre todo Mark IV, Mark III y algunas Mark VI y Mark V. Tambien había armas, bolters pre-herejia, fusiles de plasma, pistolas, espadas sierra, de energía, escudos y armas pesadas como cañones de plasma, cañones laser, lanza misiles, cañones de fusión, bolters pesados y algunos vehículos, sobre todo Rhinos y algún que otro Land Raider y algún predator.
La sala era inmensa, pero fueron atraídos los diez  hacia el centro de la estancia, donde estaba una gran estructura cubierta.
-          ¿Que será eso?- pregunto el sargento.
-          No lo sé Radiax- le contesto Vipus- Pero es algo grande, muy grande.
-          Veamos que es, descubrámoslo- dijo Loken.
Entre todos movieron un gigantesco toldo que cubría la estructura. Loken sintió como se aceleraban sus corazones, ya sabía lo que era.
Cuando lo descubrieron vieron delante de sus ojos el carro de combate más grande que habían visto en su vida, gigantesco, parecido a un Baneblade  de la guardia imperial, pero más antiguo, estaba a medio pintar pero se veian los colores de los Hijos de Horus.
-          Mi comandante que demonios es eso, ¿un Baneblade?
-          No Radiax, es un Fellblade, el antecesor de los actuales Baneblade.- le respondió Loken- Es un carro superpesado un …
-          Un cazador de Titanes- termino Vipus-, pero este no es Khatek.
-          No, este es nuevo, lo estaría preparando Horus para el ataque a Terra pero no les daría tiempo a terminarlo
-          ¿Crees que funcionara?
-          No lo sé, pero mandare una señal al Legion of One para Arteus venga verlo inmediatamente. También quiero que haga un recuento del material almacenado.
-          Sería una buena base, está cerca de Itssvan.
-          Ya lo sé, pero no tenemos tanto personal preparado en este momento. Es una buena base para reparaciones y táctica, lo sé, pero ahora tenemos lo que tenemos. Cuando Arteus me haga un recuento de todo, tal vez tengamos una moneda de cambio para tratar con el Mecanicus.
-          La última vez reusaron siquiera a considerarlo. Decían que era demasiado peligroso.
-          Creo haber visto en un terminal que hay plantillas de construcción PCE, tal vez podamos intercambiar información. Si les das un dulce piquen.
-          Puede ser. El Fellblade es impresionante, ¿cómo lo llamaremos?
-          Unconquerable Spirit, creo que le vendría bien, es nuestro espíritu, inconquistable.
-          Loyalty  también le vendría bien. La lealtad a nuestros ideales.
-          Me gusta, Loyalty. Bien Nero, ese será su nombre Loyalty.
Loken uso su comunicador.
-          Aquí Loken a Cerberus.
-          Aquí Cerberus  mi comandante- contesto una voz metálica.
-           Diríjanse a l sector 23 Gamma 2 para aterrizar. Una vez en ese punto le indicaremos el lugar de aterrizaje. También póngase en contacto con Legion of One. Necesitamos a Arteus y un grupo de trabajo en el mismo sector.
-          Entendido, corto y cierro.
-          Debe haber una pista de aterrizaje cercana. Tal vez oculta por las arenas.
-          Seguro, alguno de esos controles debe de ser- dijo Vipus señalando unos terminales.
Los dos hombres se acercaron y lo observaron, y tras operar un rato encontraron los controles del hangar, oculto bajo la arena.
-          Horus lo tenía todo bien pensado, desde luego.
-          No hacía nada a medias. Ese es nuestro espíritu. Debemos terminar lo que empezamos. Y rápido. Llama a Cerberus e indícale la posición del hangar.
-          Entendido.
El comunicador de Loken zumbo.
-          Aquí Loken, ¿Qué pasa?
-          Comandante, soy Cyrus. Tenemos compañía.


Loken y Vipus estaban allí en la arena junto con Cyrus. Les había costado un poco encontrarlo, porque estaba camuflado, pero él se mostró a ellos.
-          ¿Quiénes son?- inquirió Vipus.
-          Incursores de Tallarn, parece que están de patrulla. Son unos veinte.
-          Son de los nuestros- dijo Vipus.
-          Si, deben de pertenecer a la guarnición del planeta. Desde luego no nos buscan a nosotros.
Loken miro con unos prismáticos y vio a unos hombres curtidos por el desierto, qué estaban junto a un enorme Sentinel.
-          Están muy lejos para estar de patrulla- dijo Cyrus-, nunca se alejan tanto de la guarnición más cercana.
-          Si pudiéramos escucharlos sería de gran ayuda- dijo Vipus.
-          Puedo acercarme a ellos, no se darán cuenta- respondió Cyrus.
-          Bien, hazlo Cyrus, con cuidado.
-          No se preocupe comandante, no se darán cuenta que estoy allí.
Cyrus desapareció al instante.

Pasaron unos veinte minutos cuando el explorador volvió a aparecer.
-          Mi comandante, no estaba equivocado. Siguen la pista a unos esclavistas eldar, que deben de tener un incursor cercano.
-          Piratas eldar, hacía tiempo que no oía hablar de ellos- dijo Vipus.
-          ¿Puedes encontrarlos, Cyrus?
-          Son bastante esquivos, pero puedo lograrlo. Además no deben estar lejos. Hablaban que han atacado un asentamiento cercano. Han matado y empalado  a todas las mujeres y los hombres, se han llevado a niños.
-          ¡Canallas!- dijo exasperado Vipus-, lo van a pagar caro, lo juro.
-          Cálmate Nero, los encontraremos. Llama a Radiax, dile que se preparen los chicos, que cojan armamento del depósito, lanzamisiles, cañón laser, un bolter pesado y algún lanzallamas.
-          Entendido.



Cyrus se adelantó y siguió a los incursores. Mientras Loken y Vipus esperaban al resto de componentes de la escuadra.
-          Informa Radiax- dijo Loken.
-          Todo listo mi comandante. Los hombres están armados y preparados. Arteus ya está en la base. Dice que debe leer esto- Radiax le paso un holomensaje del tecnomarine.
Loken lo leyó atentamente.
-          Nero es un recuento del material. No está mal, doscientas armaduras completas y cerca de mil piezas de armadura sueltas. También hay unos doscientos bolters, cincuenta lanzallamas, veinte rifles de fusión, treinta bolters pesados, veinte lanzamisiles, treinta cañones de plasma, ve tú la lista.
-          También dice que hay un sarcófago de Dreadnought. Un modelo antiguo, tal vez hasta este operativo.
-          No me gustan los Dreadnought- dijo Loken.
-          Garvi, puede ser de gran ayuda en combate. También hay que ver de qué lado esta.
-          Yo me encargare de ello, más tarde. Ahora vayamos por esos niños.


Unos minutos más tarde, siguiendo la estela dejada por los soldados tallarianos, el grupo se detuvo por orden de Loken. Cyrus lo había llamado por el comunicador, diciendo que los habían encontrado y los soldados se estaban preparando para atacarlos.
-          Nero, ve tú por la derecha y llévate el bolter pesado y el cañón de plasma. Encárgate de la infantería. Sargento, tu por la izquierda quiero ese incursor parado, destrózalo con misiles y el cañón laser. Cerberus, aquí Loken. Quiero que estés en el aire camuflado, dirígete a este sector, quiero que destroces los motores del incursor, así será más fácil abordarlo.
-          Y tú que harás Garvi.
-          Entrar en esa nave y rescatar a los niños.

Delante de ellos estaba la nave. Loken vio aproximadamente una cincuentena de piratas, vestidos de negro, con máscaras y unos extraños fusiles alargados, terminados en sierras. Eran parecidos a los que ya había visto antes con eldars, pero eran retorcidos y rezumaban maldad. La misma impresión le causaron los piratas. La primera vez que vio unos eldars fue hace siglos, mientras era un marine de línea, al principio de la cruzada. Les había parecido que eran delicados pero a su vez elegantes, y sobre todo mortíferos en combate, como averiguo más tarde. Después, cuando estuvo con  Garro, entablo contacto con ellos y le parecieron amables y hasta cierto punto, unos aliados confiables. Pero estos eran todo lo contrario. En ellos se veía la maldad, sobre todo en su líder, un arconte, así creía que se llamaban. Era impresionante, vestido con una armadura negra decorada con filigranas de color cobre, pero lo que más le inquietaban eran sus ojos, llevaba puesto el casco y aquellos ojos no eran normales, eran como un fulgor rojizo, que le hizo tener, un poco de miedo. Le resultaba extraño, los astartes no tenían miedo, no se dejaban llevar por el pánico como, por ejemplo la guardia imperial, pero eso era falso, él lo sabía, todos,  hasta los elegidos del Emperador lo tenían. El dicho, nosotros somos el miedo encarnado, le sonaba a chiste a Loken. Todo el mundo tenía miedo, el miedo era lo que te hacia sobrevivir. Los Ultras, después de diez mil años lo habían tergiversado todo con frases como no conocemos el miedo. Ese era el punto débil de los Ultras, una confianza extrema en el codex, pero Loken sabía la verdad. En la guerra, en la guerra real no existen códigos de conducta, solo hay una regla no escrita: sobrevives o mueres. Así de simple.
Vio a los soldados preparados para atacar. Sin duda los piratas ya habían detectado a los Tallarianos y están preparándose para atacarlos. Contaba con ello. Los guardias imperiales serian una distracción necesaria, y además sabía que cerca de ellos estaba Cyrus con su rifle de francotirador, quién también se apuntaría a la batalla.
-          Cerberus en posición de ataque, cuando quiera comandante.
-          Solo  cuando ataquen los tallarianos. Destroza los motores y aterriza detrás de las dunas. Te llevaras a los niños.
-          Entendido Comandante. Cerberus fuera.
Los piratas se movían, preparándose para atacar. Uno de ellos cayó al suelo, muerto de un disparo certero en la cabeza, su casco destrozado. Sonrió, ese debía de ser Cyrus, quien a más de quinientos metros había hecho un disparo. A este le siguieron más, seguramente de los soldados.
Los piratas dispararon los extraños fusiles. Los gritos de los soldados no tardaron en escucharse. Loken dio la orden.
-          Adelante, es nuestro turno.
La Cerberus fue la primera en atacar, apareciendo de la nada detrás del incursor eldar y destrozo los motores. Vipus comenzó a disparar fuego de cobertura, y Loken junto con sus hombres avanzaba disparando su pistola bolter. Antes de llegar al incursor ya había matado a cinco. Avanzaba disparando con una mano y cortado y aserrando con la otra, donde llevaba su espada sierra. Detrás de él, disparando sus bolters iban cuatro lobos, cubriendo sus flancos. En pocos segundos llegaron hasta la base del incursor.
-          Quedaos aquí, voy a subir- dijo por su comunicador.
Loken de un salto subió al transporte. En él había tres piratas. El primero cayo nada más subir, bajo disparos de su pistola bolter. El segundo que custodiaba a los cinco niños intento atacarlo, pero uno de ellos, que no tendría más de ocho años se echó encima de él y le engancho el cuello con la cadena que llevaba puesta en las manos. El tercero, el artillero de lanza que disparaba al sentinel, se volvió hacia Loken y este le ataco con la espada sierra. Detuvo el golpetazo con la lanza de energía, pero la pistola de Loken matraqueo y casi a bocajarro  destrozo el pecho de la armadura del pirata, quien vibro por los impactos del arma. Cayó su cuerpo sin vida al suelo. Loken se volvió y vio al tercero  de los eldar. Estaba en el suelo muerto, con el chico encima, quien lo había asfixiado.
-          Ya está chico- le dijo Loken tocando su espalda-, está muerto. ¿Cómo te llamas?
-          Kernya- dijo el chico con la mirada perdida.
Loken lo levanto y miro al resto. Estaban aterrorizados. El gigantesco astarte se acercó a ellos y les hablo.
-          Tranquilizaos. Vais a venir con nosotros estáis a salvo.
Y al decir esto, con la espada sierra corto las cadenas de Kernya y del resto.
-          Comandante- dijo una voz por el comunicador.
-          Si estamos listos.
Los cuatro astartes ayudaron a Loken a bajar a los chicos, y los nueve corrieron cuando Loken dio su orden.
-          Radiax destroza el incursor.
El equipo de demolición del sargento actuó rápido. Un misil impacto en el centro del vehículo y el cañón laser termino por hacer el trabajo. La nave reventó en medio de una explosión.
Loken miro y vio que la lucha continuaba. Los tallarianos se estaban llevando la peor parte del enfrentamiento. El Sentinel estaba casi destruido por los disparos de la infantería y casi una docena de hombres habían caído. Valientemente, ocho resistían el ataque con sus armas. Detrás de ellos, el Sentinel disparaba su cañón laser, causan bajas a los atacantes.
-          Nero, concentra el fuego junto a los soldados.
-          Entendido.
-          Coge a los chicos y llévalos hasta la Cerberus, el resto conmigo.

La llegada de Loken y sus astartes cogieron a los piratas desprevenidos y cuando se dieron cuenta estaban entre dos fuegos. Loken y sus chicos, apoyados por el fuego de cobertura del sargento avanzaban masacrando a los enemigos. Cuando se dio cuenta estaba delante del Arconte.
Loken miro al pirata y lo reto señalándolo con la espada sierra. El enemigo lo miro y acepto el reto. En una mano llevaba una espada de intricado diseño y en la otra un cuchillo y ataco ferozmente al astarte. Detuvo el golpe con la espada sierra y golpeo con la culata de la pistola en el casco del pirata. Este se echó para atrás aturdido y Loken contraataco con una finta con la espada. Las dos armas chocaron y los dientes de su espada chisporrotearon al tocar la espada enemiga. El pirata, con el cuchillo, golpeo a Loken en la mano de su pistola y lo desarmo.
El astarte, lleno de rabia ataco con las dos manos en la espada sierra y corto uno de los cuernos que llevaba en el casco el eldar,  intento de nuevo acuchillarlo. Loken le propino un puñetazo en pleno rostro que le destrozo la parte delantera del casco. El enemigo trastabilló y cayó hacia atrás, pero se recuperó rápidamente e intento atravesarlo con su espada. Esta llego a su destino, pero la armadura de ceramita repelió el ataque, momento que aprovecho Loken para asestarle un golpe mortal, directo a su cabeza. Ye en se momento ocurrió algo extraño. Una silueta se interpuso entre la espada de Loken y el arconte, a quien desgarro, cortándole la cabeza. La figura de un monstruo cayó al suelo. Era un Ur-Crófago, un guardaespaldas del eldar. El monstruo ciego paro el golpe y el arconte aprovecho el momento para intentar huir, ya que vio que tenía perdida la lucha contra Loken. Este con rabia se lanzó detrás del enemigo y tirando al suelo la espada, cogió el bolter que le colgaba a la espalda y disparo una ráfaga contra el pirata. Falló. El arconte sonrió, el maldito tenia suerte y lo más seguro fuera que escapara. En el suelo había unos aerodeslizadores, utilizados por algunos enemigos que habían caído se montó en él, y saludando burlonamente con la mano emprendió el vuelo.
El arconte reía bajo el casco destrozado, una risa perversa y pervertida. Sabía que afortunado, se había enfrentado a un humano de los que llaman marines espaciales y había sobrevivido. El marine desde esa distancia no podía alcanzarlo armado con un bolter.
Loken vio con rabia como el enemigo se escapaba, cuando, estando a unos dos kilómetros, vio un destello que impacto en el alienígena, que hizo que cayera al suelo. Loken, corriendo se acercó al cuerpo sin vida del arconte. Un solo disparo, en la cabeza había acabado con él. Ya sabía quién lo había matado.
-          Garvi, vuelve – dijo la voz de Vipus por el comunicador-, tenemos problemas.

Loken volvió todo lo rápido que pudo. Vio allí a Vipus esperándolo. Habían derrotado al restos de los piratas, los que no estaban muertos habían huido. Vio en su rostro preocupación.
-          Cyrus me ha dicho que puede que tengamos problemas con los tallarianos, quieren ver a los niños.
-          Bien dejemos que los vean
-          Garvi, no pueden vernos, dirán lo que han visto…
-          Lo se Nero, pero no tenemos más remedio. Hablare yo con el oficial al mando.

Loken se acercó dónde estaban Cyrus y el que parecía el oficial de mayor graduación de los tallarianos.
-          Este es mi oficial al mando- dijo Cyrus con voz vehemente.
El oficial lo miro de arriba abajo.
-          Ante todo quiero darle las gracias, capitán. Nos ha salvado el pellejo a nosotros y a los chicos.
-          No tiene por qué darlas, teniente, no.
-          Si teniente del 34 Regimiento de Tallarn.
-          Pertenecemos a los Guardianes de la Muerte, estamos aquí en una misión de reconocimiento para el Ordo Xenos.
-          No visten las armaduras de los Guardianes- dijo suspicaz el teniente al ver la armadura verde marino de Loken- ni su armadura ni la de sus hombres son iguales que la del explorador.
-          Si, la verdad es que hace poco nos reclutaron, solo para una misión.
-          Tampoco llevan distintivo de ningún capitulo, además las de sus hombres son blancas.
-          El oficial al mando tiene que distinguirse, no. Pero usted quería ver a los niños.
-          Si, los niños. Su explorador me dijo que están bien.
-          Si los tenemos en un transporte cercano. Alpha 1 trae a los chicos.

Unos minutos después Vipus y dos astartes aparecieron con los chicos. Eran dos chicos y tres chicas.
-          Ve teniente, están bien.
-          Si ya lo veo, pero creo que deberían acompañarnos hasta nuestra base, allí el comandante de puesto se hará cargo de ellos.
-          Tenía otra idea, teniente. Un planeta como Tallarn no es un buen lugar para que crezcan.
-          Son tallarianos, pertenecen a este lugar.
-          No, yo voy con él- dijo uno de los chicos, el que había matado a uno de los piratas.
-          Chico, eres muy joven- dijo el teniente agachándose- con nosotros podrás…
-          No, no, voy con ellos- dijo acercándose a Loken-, él nos ha salvado, nos protegió. Los soldados de mi aldea no lo hicieron.
-          Eres muy joven- dijo el teniente-. Ellos son extraños, nos los conoces de nada, no son…
-          Quiero ser como el- dijo el niño-. El protege a los débiles.
        El teniente miro a Loken.
-          ¿Se lo llevara?
-          Si quieren venir con nosotros no hay problema. Nuestra lanzadera es espaciosa.
-          El comandante me preguntara.
-          Dígale que están muertos, los piratas los mataron a todos.
-          La muerte de los chicos podrá convencerlo, pero nuestra supervivencia, un docena de hombres muertos, el Sentinel casi destruido. Eso no sé cómo explicárselo.
-          Dígale la verdad. Los Guardianes de la Muerte lo ayudaron.
-          Bien usted gana, llevese a los chicos y váyanse, antes de que me arrepienta.


Cuando volvían a la Stormraven, Loken se acercó a Cyrus.
-          Buen disparo Cyrus.
-          Gracias comandante. No puedo decir que sea de los mejores, pero lo abatí.
-          Me gustaría decirte algo, en mi leg…capitulo hacen falta hombres como tú.
-          ¿Está intentando reclutarme, comandante?, soy de los Guardianes, pero mi lealtad es para mí capitulo.
-          Lo sé, no quiero que dejes tu capitulo, solo que lleguemos a un acuerdo.
-          Si el capitán Boreale se enterase, me mata. Casi llego a las manos con Garro cuando le dijo que me reclutaba la para los Guardianes.
-          Por algo será, Cyrus. Quiero que entrenes a algunos de mis hombres, a cambio podríamos ofreceros información.
-          ¿Qué información?- dijo Cyrus interesado.
-          Tenemos unos archivos gigantescos, sabemos todo, o casi todo lo ocurrid desde la Herejía de Horus hasta ahora. Podríamos…
-          Saben algo del capítulo.
-          Algo, si, algo que lo cambiaria todo.
-          Sabe que para los Cuervos el conocimiento es poder.
-          Exacto, si saben sus verdaderos orígenes.
-          Usted lo sabe.
-          Lo sospecho. Tu capitulo tiene muchos psíquicos, ¿no?
-          Sí, tenemos conjeturas, unos dicen que podríamos ser un capitulo perdido de los Ángeles Sangrientos, o de los Ángeles Oscuros, pero son solo eso, conjeturas.
-          La verdad está escondida en Rahe, Cyrus. Solo te puedo decir eso.
-          Es uno de nuestros mundos de reclutamiento. Si la respuesta está allí significa…
-          Algo antiguo, muy antiguo. Sois de la sangre de los Hijos Perdidos del Cuervo. Eso sí tened cuidado con Los Hijos Pródigos. Podrían intentar atraeros a la Oscuridad. No puedo decir nada más. El conocimiento es poder, guárdalo bien.
Cyrus se quedó mirando a Loken fijamente.
-          Comandante usted sabe muchas cosas, cosas que se supone no debe saber nadie.
-          Cyrus, si quieres saber mi verdad, y la verdad de mis hombres, acepta. Todo te será revelado.
-          Acepto, pero solo por un tiempo. Entrenare a sus hombres.
-          Bien, ante todo bien venido a los Lobos Lunares.
-          Lobos…Lunares, ¿no son el antiguo nombre de la legión de Horus?
-          Exacto. Somos los supervivientes de Isstvan III. Y eso es solo el principio Cyrus, conocerás toda la verdad cuando lleguemos allí.